Sultanes del tuit

La irrupción en la escena política de las nuevas formaciones viene de la mano de la onda expansiva producida por los medios de comunicación y las redes sociales. Así, Podemos no puede entenderse sin la omnipresencia mediática de Pablo Iglesias en los platós de televisión, al que siguieron los demás líderes de la formación morada. También por el buen manejo y difusión de los mensajes lanzados a través de Twitter, fundamentalmente, por sus dirigentes, militantes, simpatizantes, bien coordinados por sus community managers.

Además, existe una convergencia del populismo español y del catalán (independentismo), cuyo objetivo es establecer una alianza estratégica para tratar de enterrar el sistema democrático nacido con la Constitución de 1978, tras el convulso y fructífero periodo de la Transición. Algunas de sus señas de identidad son estas:

  • Ambos hablan en nombre y representación de “La Gente”, en un caso, y del “Pueblo Catalán”, en el otro, a pesar de que los resultados electorales les niegan la mayoría en sus respectivos ámbitos.
  • Los discursos de unos y otros están trufados (¿trucados?) de oratoria revolucionaria y/o de llamamientos a la desobediencia civil (como sucede en Venezuela, pero de signo político contrario).
  • Sus actuaciones tienen lugar, principalmente, en el espacio de esa Democracia Virtual que han construido a golpe de perfomances parlamentarias y callejeras, paseíllos de líderes políticos varios, fotos de familias de lo más pintorescas, y anuncios de referéndums anunciados -que no convocados- ad nauseam.

Todo ello con el propósito no manifestado de copar las frecuencias de las ondas de radio y los rayos catódicos de la televisión, amén de agotar el papel de la prensa diaria e invadir el TimeLine de Twitter.

Sin embargo, la revolución esbozada por Podemos y la independencia de Cataluña anunciada por Junts pel Sí y la CUP, no cuentan con los recursos humanos suficientes para tomar el Estado al asalto: en cuanto se pone en riesgo el patrimonio de aquellos que han de liderar las presuntas revoluciones y rebeldías, se inicia el procés de las sucesivas deserciones en las filas insurgentes. De esta manera, Guillermo Zapata y otros concejales de Ahora Madrid se van del partido para no tener que aportar parte de su sueldo a la causa, y ha comenzado ya el goteo de consellers y otros cargos públicos de la Generalitat Catalana que abandonan el barco a la deriva cuyo puerto es la Ítaca independiente, pero que puede encallar en los farallones donde se cobran las sanciones pecuniarias a sus navegantes.

¡Con lo bien que iba todo cuando se trataba de lanzar tuits vejatorios contra víctimas del terrorismo y del machismo, así como contra los judíos!..

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Mensajes, acciones y omisiones (como el racaneo a la hora de homenajear a Miguel Ángel Blanco), cuyos contenidos -y silencios- también responden a las querencias ideológicas del colectivo podemita, porque:

  1. Se denigra a víctimas del terrorismo ya que se está al lado de la estrategia de ETA, tal y como manifestó Pablo Iglesias en una herriko taberna de Pamplona, el 6 de junio de 2013: «ETA se dio cuenta desde el principio de que, por mucho procedimiento democrático que haya, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española» (Iñaki Ezkerra, Los totalitarismos blandos). De esta manera, se legitima el rechazo a la democracia española por no reconocer el Derecho a la Autodeterminación, un derecho inexistente en las constituciones occidentales y negado reciente y explícitamente al procés catalán por el exsecretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon.
  2. Los judíos pueden ser objeto de sorna si, por ejemplo, se está a favor de la causa palestina, que se extiende a la admiración por el universo musulmán, lo que lleva a no suscribir el Pacto Antiyihadista (contra Dáesh) -suscrito por el Gobierno español, el PSOE, Ciudadanos y otros partidos políticos-, tras recibir fondos del régimen iraní, además de otros regímenes dudosamente democráticos.

¡Cuánto se disfrutaba, también, mientras se construía con juegos de palabras y frases desafiantes la Torre de Babel de la República Catalana Independiente de su Casa (la Cataluña que, mayoritariamente, no desea la independencia)!..

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Carles Puigdemont en el escenario con Sopa de Cabra

Mas, cuando se acerca el momento de poner la pluma sobre el papel para aprobar la ley que impugne la Constitución Española, y que conlleve la respuesta del Estado en su defensa mediante la imposición de penas pecuniarias contra los autores del desafío, da comienzo el baile de la yenka de los políticos  soberanistas para “echarse a un lado” y ceder el paso a los valientes.

Porque hay que ser conscientes de que solo existen dos vías para reformar o echar a tierra el sistema constitucional actual:

  • Seguir los cauces y procedimientos señalados en la Constitución para su reforma.
  • Realizar un alzamiento contra el orden vigente del que no se puede descartar la utilización de la violencia armada, con las correspondientes pérdidas de bienes materiales y del bien más preciado: la vida humana.

No obstante, dado el grado de conformismo de los ciudadanos españoles (catalanes incluidos) con los estándares de nivel de vida alcanzados (más ahora, que empezamos a salir de la grave crisis económica), parece que corren malos tiempos para la lírica revolucionaria y la épica rebelde, más si sus protagonistas han de ser la burguesía catalana y las clases medias -conservadoras por naturaleza-, por muy afectadas que hayan sido por la crisis económica y/o involucradas en los pingües beneficios obtenidos del sistema corrupto del 3% pujolista.

Matar y morir por causas de dudosa justeza social y ética, no son acciones propias de estos mundos sutiles-ingrávidos-y-gentiles-como pompas de jabón que nos ha tocado vivir.

Y, ante todo, no podemos olvidar que la pela és la pela… Y si esta se halla en peligro, no cabe más que exclamar: campi qui  pugui!

 

(Fuente de la fotografía: El País)

#40AñosDeDemocracia ante la izquierda ‘ceniza’

En los medios de comunicación y, fundamentalmente, en las redes sociales hemos asistido a la contraprogramación llevada a cabo por Podemos y sus confluencias –Compromís incluido- para intentar empañar la celebración institucional de los cuarenta años de las primeras elecciones democráticas, que tuvieron lugar el 15 de junio de 1977.

Una actuación más de la denominada “izquierda ceniza” tendente a identificar la fructífera etapa de democracia española como un mero apéndice del régimen franquista. No en vano, ha sido bautizado el sistema democrático nacido de la Transición y de la Constitución Española de 1978 como el “régimen del 78”.

El apelativo de “ceniza” se corresponde con un movimiento político que vive de sembrar de “peros” las buenas noticias sobre los avances económicos y sociales que, tras la lenta recuperación de la crisis de 2008, comienzan a proliferar en los medios de comunicación y, en menor medida, en los hogares españoles con el incremento de la actividad económica y la disminución del paro. Pájaros de mal agüero, se han nutrido de la miseria producida por la crisis y de la putrefacción provocada por los casos de corrupción política que han salido recientemente a la palestra judicial y mediática, aunque los hechos tuvieron lugar en una época anterior a dicha crisis. Con estos mimbres han construido sus discursos y sus perfomances mediáticas, así como mediante la crítica de los logros en materia de derechos humanos y de bienestar social conquistados durante la difícil Transición y la no menos complicada etapa democrática, cuyo inicio lo podemos establecer en las elecciones del 15 de junio de 1977.

La izquierda ceniza se postula como heredera de las fuerzas  constitutivas del Frente Popular pergeñado durante la caótica II República que, en última instancia, fue derrotada por el General Franco, un dictador que mantuvo su poder absoluto con mano de hierro, y al que la izquierda ceniza nunca le perdonará que diera su último suspiro en la cama, ante la alegría -fruto de la impotencia- demostrada por las fuerzas opositoras a su régimen. Ahora, cuando hace más de cuarenta años de la muerte del dictador, esa izquierda pretende vencer a Franco y sus régimen, mediante dos  iniciativas políticas:

  • Trasladar los restos mortales del Caudillo desde el Valle de los Caídos a alguna propiedad de su familia, en cuanto culmen de una tendencia macabra a mirar hacia las cunetas donde se supone que yacen centenares de víctimas de la represión franquista.
  • Vencer a la dictadura a través de una operación ideológica que consiste en identificar al sistema democrático actual como una prolongación del régimen franquista, para lo cual hay que realizar una enmienda a la totalidad a la Transición y sus secuelas democráticas. “Abrir el candado de la Transición” fue la expresión utilizada por el líder máximo de la izquierda ceniza: Pablo Manuel Iglesias Turrión, al que pretende disputar ese espacio político el doblemente secretario general del PSOE Pedro Sánchez.

La izquierda ceniza, cual Ave Fénix, renace de los rescoldos que quedaron tras la extinción de la Revolución Soviética, y que tiene su símbolo más preclaro en la Caída del Muro de Berlín, allá por el año 1989. Una izquierda que ha quedado huérfana de un proyecto de liberación de la Humanidad presente y futura, cuya impotencia le hace volver los ojos hacia el pasado histórico al objeto de fajarse con su fantasma, y porfiar por vencer a aquellos personajes que considera como herederos de las fuerzas triunfantes en ese pasado, ahora ya “maldito”.

De esta manera, si las Cortes Generales organizan un acto para celebrar los #40AñosDeDemocracia, la izquierda impotente se ve en la necesidad de montar un espectáculo en desagravio de las víctimas del franquismo, mediante una estética retro y cutre, como un deja vu de exhibición de carteles con fotos (en blanco y negro, ¡cómo no!) de esas víctimas y gestos reconcentrados de puños revolucionarios en alto y a la altura de las sienes. Y una etiqueta de Twitter que sintetiza el sentido del homenaje, en cuanto rechazo total de un sistema democrático del que se postula su origen franquista, la protección de figuras de ese régimen y el olvido de las víctimas del mismo: #40AñosDeImpunidad. Enfrentamiento contra reconciliación, de nuevo. ¡Cómo si no hubiésemos tenido bastante con 40 años de dictadura, nacida de un lustro de caos republicano!..

Desde el ámbito de lo que damos en llamar “izquierda” o “progresismo”, ¿ya no hay nadie capaz de contraponer a los pensamientos cenizos y la estética retrógrada y cutre, ciertas dosis de alegría en el presente y de optimismo en el futuro? Entre estas dos propuestas ideológicas hallamos la encrucijada de nuestro presente. Una se nutre de la fuerza absorbente de un pasado ya concluso. La otra, de las ansias de proyección en un futuro, siempre incierto por naturaleza, pero donde habría que reservar un espacio, por pequeño que sea, para el cultivo de la esperanza.

 

(Fuente de la fotografía: Eldiario.es)

Ana Oramas, #conValentía

Dicen que cada pueblo tiene los políticos que se merece, más si -en democracia- es el pueblo quien elige a los políticos que lo representan. En ese sentido, las Islas Canarias, también son las Islas Afortunas por tener a una líder política de la talla de Ana Oramas.

Diputada de una fuerza política como Coalición Canaria, siempre atenta a conseguir mejoras en el bienestar social del pueblo canario, y predispuesta a facilitar la gobernabilidad del Estado Español, Ana Oramas se posicionó a favor de la investidura fallida de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno de España, la cual no prosperó porque el grupo parlamentario de Podemos votó en contra de la misma, después de protagonizar largos y mediáticos paseíllos repletos de gente antitaurina y grandes piruetas ante la hoguera de las vanidades políticas.

Ana Oramas también se mostró favorable a la investidura de Mariano Rajoy, por el bien de Canarias y para salir del impasse en el que había caído la política española tras dos elecciones generales consecutivas ganadas por el PP con una mayoría insuficiente para gobernar en solitario. Dicho acuerdo se extendió a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2017, con lo que se contribuía a la estabilidad del Gobierno de España y se lograban importantes inversiones y diferentes beneficios a disfrutar por el pueblo canario (a lo que hay que añadir lo conseguido por el disputado, y favorable, voto del Sr. Quevedo de Nueva Canarias).

No otro es el posicionamiento político que cabe esperar de cualquier partido nacionalista de la periferia española: intentar conquistar el mayor número de apoyos entre amplios sectores de la sociedad en cuyo territorio están enraizados, luchar por el progreso económico, social y cultural de su pueblo, además de hacerse valer a la hora de garantizar la gobernabilidad del Estado, como forma de conseguir los recursos que hagan posible llevar a cabo los objetivos nacionalistas de cohesión y progreso social. Esta ha venido siendo la hoja de ruta del PNV, así como del CiU hasta la caída en el P(d)ECAT (de soberbia soberanista).

Ana Oramas se sienta a la izquierda del escaño del diputado de Compromís Joan Baldoví (o éste se sitúa a la derecha de la Sra. Oramas) pero, para desgracia del pueblo valenciano, la proximidad física de ambos diputados no se extiende al acercamiento político e ideológico de sus respectivas formaciones políticas:

  • Como ya hemos señalado, Coalición Canaria ha facilitado la formación del Gobierno del PP (tras intentar la consecución de un gobierno socialista) y ha votado favorablemente la Ley de los PGE 2017, a cambio de beneficios sustanciales para su Comunidad Autónoma. Por contra, Joan Baldoví y sus tres compañeros diputados de Compromís siempre se han mostrado enemigos del PP y de Rajoy, con lo que vuelven a tierras valencianas con las manos vacías y con la única propuesta en firme de “montar el pollo”, ante la discriminación que viene sufriendo el pueblo valenciano en materia de financiación autonómica e inversiones estatales, además de otros ninguneos históricos.
  • Joan Baldoví y Compromís actúan, más que como compañeros de viaje de Podemos, como acólitos disciplinados de la política populista y de las propuestas demagógicas de la formación morada. Ana Oramas, en cambio, con solo cinco minutos de intervención y dos minutos de réplica en el debate sobre la megalomoción de censura interpuesta por los partidarios de Pablo Iglesias (a mayor gloria de éste), desmontó de una sola tacada el machismo del líder podemita, admitido en lo políticamente correcto, así como la tramoya que se escondía ante la representación del puro teatro al que pretende llevar a la política española, con el intento de convertir las, generalmente discretas, Asambleas Parlamentarias en luminosos platós de televisión, y el debate político en mera tertulia mediática. Además, destapó la máscara de la demagogia de Pablemos al recriminarle que la única utilidad de la pretendida moción de censura solo buscaba el interés de su partido a costa de un todavía convaleciente PSOE: “Cuando Podemos pudo [durante la investidura de Pedro Sánchez], no quiso [votó en contra de la misma]. Y ahora que quiere [con la moción de censura], no puede” [solo obtuvo 82 votos: Podemos, ERC, EH-Bildu y, cómo no, Compromís].

¿Cuántos no nos sujetamos fuertemente al asiento en Valencia al escuchar las palabras expresadas con convicción y #convalentía por Ana Oramas? ¿Cuántos valencianos no desearon en ese momento tener una Oramas en su tierra?

Sin embargo, el pueblo valenciano (capaz de levantar enormes monumentos históricos y culturales, como la Muixeranga de Algemesí, el Misteri d’Elx, las Fallas de Valencia, les Fogueres de Alicante, les Gaiates de Castellón, los Moros i Cristians de Alcoi y otras poblaciones… de conservar instituciones centenarias y enraizadas en los pueblos como las Bandas de Música y milenarias como el Tribunal de las Aguas de la Huerta de Valencia) se muestra impotente a la hora de generar una fuerza política integradora de las diferentes sensibilidades sociales e ideológicas, firme en la defensa de los intereses del pueblo valenciano, y con capacidad de influencia en la gobernabilidad del Estado Español.

Esa fuerza pudo haber sido UPV-Bloc, pero no lo fue… Esa fuerza pudo haber sido Unió Valenciana, pero no lo fue… Esa fuerza podría ser Compromís (#ambValentia)… pero no lo será.

De esta manera, está garantizado que el pueblo valenciano continuará asumiendo el papel de pobre (con renta per cápita inferior a la media española) y pagano (contribuyente al sistema de financiación autonómica). Porque así ha sido y será… Porque siempre se nos ha tenido por más muelles… con toda la razón del mundo.

(Fuente de la fotografía: eldiario.es)

 

 

La estética en la jungla mediática

Más allá de los muros se encuentra el bosque donde viven las fieras.

Snowhite, Ana Juan

 

Érase una vez… Cuando un ciudadano cometía (presuntamente) un delito o una falta, era juzgado por los órganos jurisdiccionales correspondientes, que condenaban o absolvían al imputado.

Con la irrupción de la crisis económica y el movimiento de indignación que surgió como respuesta a los efectos nocivos de la misma, la mirada inquisitiva/inquisidora se dirigió hacia los políticos como presuntos implicados en los males que afectaban a las personas. De esta manera, se judicializó la política y los adversarios pusieron a sus oponentes en manos de jueces y tribunales por (presuntos) casos de corrupción, con la ayuda inestimable de unos medios de comunicación sesgados políticamente y expertos en levantar las liebres de los campos minados por la corrupción, que hundía sus raíces en la época de bonanza económica, así como predispuestos a recibir información filtrada de los secretos sumariales instruidos por los órganos de la Justicia.

La facilidad y velocidad con la que se difunde la información en nuestra época ha hecho más estrecha la simbiosis entre Política y Justicia, con la puesta en marcha del proceso de politización de la Justicia. Ahora, determinados jueces y fiscales mediáticos, policías y guardias civiles, la UCO y la UDEF (ya nadie se pregunta “¿qué coño es la UDEF?”) administran convenientemente la información y el momento oportuno (políticamente) para darla a conocer a los medios de comunicación y, por lo tanto, a la opinión pública en general. Así se llega a disfrutar de un protagonismo mediático incluso superior a las estrellas de cine, de fútbol, o del rock&roll.

En estos tiempos en los que tanto corre la información, es suficiente con que tu nombre aparezca en unas conversaciones grabadas, más o menos lícitamente, y oportunamente filtradas a los medios, en las que se te relacione con algún traje confeccionado en una sastrería de Panamá (o de Milano), para que se te abalance todas las huestes de los llamados periodistas de investigación (¿más bien habría que decir de infiltración?), los tertulianos de medio pelo (sin pelos en la lengua) y, cómo no, tus enemigos personales, profesionales, o políticos que, ipso facto, te conducirán ante un juzgado o una comisión de investigación dónde se lleve a cabo el escarnio de tu persona y se muestren tus vergüenzas en la plaza catódica. Y que les quiten lo bailao aunque, al final, no se pueda imputar ningún reproche a tu conducta: “Reo es de muerte (política)”…

Aun sin delito o falta por los que se te pueda juzgar, siempre quedarán las supuestas responsabilidades políticas o por cuestiones éticas, con las que mancillar tu contestada pureza espiritual.

¿Hasta aquí llega el nivel de exigencia de responsabilidades? No. Ahora ya no solo se pretende juzgar la conducta de un político o de una autoridad por ilícitos civiles o penales, sino que después de la responsabilidad política (si no se te puede imputar ningún delito o falta) sale a nuestro paso la responsabilidad por cuestiones éticas (concepto ambiguo donde los haya). Pero no acaba ahí la cosa, pues si no se te puede aplicar ninguna de la anteriores responsabilidades, tropezamos en nuestro camino con la responsabilidad por motivos estéticos (es decir, que si no me gustas políticamente, pido tu cese o dimisión), como le ha sucedido al ya exfiscal general anticorrupción Sr. Moix (apesadumbrado, abatido, en idioma valenciano). Porque la tormenta en la jungla mediática hará mella en tu persona y en tu familia, y si no tienes los suficiente arrestos dimitirás, o te harán dimitir aquellos para los que ya representas un problema político.

Pero, tranquil, Jordi, tranquil… El resto nunca caminará solo: camino de la sede del juzgado o de cualquier otra institución donde se le vaya a pedir alguna de las posibles y múltiples responsabilidades, nunca faltará quien se cisque en ti, en tu familia, o en tus muertos, si se tercia…

Finalmente, “Snowhite supo que las fieras del bosque no solo vivían más allá de los muros“.

(Ilustración y citas: Snowhite, de Ana Juan)

 

 

Susana en su laberinto

Casilla de salida en el Juego de la Oca socialista: 1 de octubre de 2016. Posada de los Ferraz. Comité Federal.

Fue el día en el que se desataron las hostilidades, dentro de una guerra más o menos larvada en el seno del PSOE. Los resultados electorales negativos en las elecciones generales del 20-D y del 26-J -con la guinda de las elecciones autonómicas vascas y gallegas-, han puesto sobre el tapete la indefinición ideológica del partido de los socialistas españoles, que se ha visto incrementada con la falta de respuestas realistas a la crisis económica, y a la fuerza generada por el movimiento de los Indignados del 15-M, cuyo correlato lo encontramos en la irrupción potente de Podemos.

El conflicto interno que culminó con la lamentable batalla de Ferraz lo iniciaron la mayoría de los barones socialistas -encabezados por la lideresa andaluza Susana Díaz-, cuando constataron que el entonces secretario general Pedro Sánchez era incapaz de asumir responsabilidades por los sucesivos fracasos electorales; que no era realista en sus planteamientos a la hora de intentar ser presidente del Gobierno de España con su enemigo político (Podemos) y las fuerzas segregacionistas catalanas; y, sobre todo, que no se iba ni con agua caliente, pues se enrocó en el cargo mediante la legitimidad que le otorgaba el haber sido elegido en primarias por la militancia, cada vez más radicalizada en su rechazo a cualquier pacto con el PP de Mariano Rajoy.

A sabiendas, Pedro Sánchez ha intentado deslegitimar en todo momento a sus barones críticos con el secuestro virtual de las bases en la cárcel de oro donde se aloja la soberanía que se hace derivar de las primarias. Y de aquellos barros primarios vienen estos lodos devastadores, que desembocan en el pozo socialista presente, y con visos de persistencia en el futuro….

Por ello, la valoración de las primarias -un sistema más de selección de líderes, importado de la democracia estadounidense- se convirtió en el centro de la controversia entre Pedro Sánchez y la mayoría de los barones territoriales del PSOE. Porque las primarias son consideradas por algunos como el no va más de la democracia interna de los partidos políticos. Sin embargo, en el libro La urna rota: La crisis política e institucional del modelo español, de Politikon, se hace un análisis en profundidad de dicho sistema, donde se demuestra que no es oro todo lo que reluce cuando se lanzan los dados de las primarias:

  • Se da más relevancia al carisma y a la imagen que al programa político (en algunos casos, inexistente, por fluctuante y alejado de la realidad). Por ello,  se tiende a crear organizaciones de tipo presidencialista, por el mayor peso de la figura del líder sobre la organización y el programa. Así, “a primera vista, dejar que vote toda la militancia (o el electorado) parece una manera de dar voz a las bases (o la ciudadanía). En la práctica, pueden ser un  sistema «cesarista»  por el cual las bases hablen solo una vez cada cuatro años, cuando toque escoger o ratificar al jefe, y conseguir que las estructuras del partido sean anuladas. El partido puede dejar de ser una máquina de formar coaliciones y agregar preferencias para ser un órgano de poder plebiscitario.”
  • Los cuadros intermedios de los partidos -elegidos mediante procedimientos de representación y, a veces, constreñidos por responsabilidades de gestión- ceden su protagonismo a la militancia -libre de sujeciones, más crítica-, por lo que  los partidos se radicalizan en sus utopías y en el odio hacia el adversario político. Y en las elecciones a la Presidencia de Francia se ha constatado que el candidato radical de los socialistas franceses elegido en primarias, Benoît Hamon, ha conducido a la debacle electoral a su partido obteniendo un 6% de los votos.
  • Existe una mayor repercusión en los medios de comunicación, los cuales  agradecen los duelos (mediáticos) entre líderes, e incluso pueden participar en los mismos, decantándose a favor de uno u otro de los candidatos.
  • Así mismo, las primarias son utilizadas por los partidos emergentes en España (Podemos y Ciudadanos) como arma arrojadiza contra los partidos adversarios que no las contemplan en sus estatutos, a los que se acusa de antidemocráticos, lo que llevado al extremo puede conducir a la repulsa de los mecanismos propios de la democracia representativa, fundamento de cualquier sistema realmente democrático.

Todos estos factores han contribuido a la desestabilización organizativa y a la banalización del programa ideológico del PSOE. La campaña de primarias se circunscribe al lanzamiento de eslóganes alejados del programa político: El “No es no“, trasvertido en el “Si o sí“, de Pedro Sánchez; las “Ganas de ganar“, del “100% PSOE”, de Susana Díaz; el “Voto útil” para “Unir el partido”, de Patxi López…

El Comité Federal del 23 de octubre de 2016 quiso tender el puente que pudiera permitir al PSOE salir de su laberinto. Sin embargo, la diferencia tan ajustada en la presentación de avales entre Susana Díaz y Pedro Sánchez en el inicio del proceso de primarias -ante la presencia del minoritario, pero siempre utilitarista, Patxi López-, provoca que el conflicto dentro de la posada socialista vuelva a la casilla nefasta del 1-10-16, ya convertido en una crónica de la muerte, tan anunciada…

(Imagen: Dansa de La Moma, con los pecados. Festividad del Corpus Christi de Valencia. Cerámica de Susana González)

 

 

El sueño de la nación produce monstruos (como #Trump, #Putin, o #LePen)

Las mentes interesadas de los políticos populistas, es decir, de casi todos, crean la entelequia socio-política-electoral de #LaGente, como sujeto colectivo al que hay que atender en sus pretendidas inquietudes y al que se debe pleitesía. Sin embargo, este sujeto público no existe en la realidad, sino que es una abstracción elaborada por los líderes de las formaciones políticas en su camino hacia la conquista o el mantenimiento del poder.

En la construcción de este monstruo colectivo intervienen también, de una manera determinante, los medios de comunicación, en cuanto intermediarios entre la realidad política y la realidad social. Ambas son manipulables.

Así puede entenderse que fuerzas políticas minoritarias en el ámbito electoral e institucional se conviertan en portavoces de #LaGente, dando a entender que ellas representan el sentir de la mayoría de la población, o de las clases populares, mientras los resultados electorales desmienten categóricamente dicha idea y les otorgan los porcentajes y el número exacto de representatividad que poseen. Evidentemente, sin la ayuda fundamental de influyentes medios de comunicación, no podría darse este fenómeno de hiperrepresentatividad virtual y de omnipresencia televisiva.

Si queremos ser objetivos, deberemos constatar que en determinadas épocas convulsas los anhelos de #LaGente verdadera, las mayorías sociales, pueden producir monstruos, dictadores descomunales, como Hitler, como Stalin… Y, dentro de las coordenadas democráticas, otorgan el poder  a líderes nacional-mediáticos del talante populista de Berlusconi, Putin, o Trump, al tiempo que dan un fuerte respaldo a líderes de extrema derecha como Le Pen, y de extrema izquierda como Tsipras, Iglesias o Mélenchon. (A Putin, por cierto, se le señala como presunto pirata informático, aliado de Trump y Le Pen).

Extensas capas sociales responden de una manera emocional, simplista, burda, en ocasiones violenta, a los embates de las crisis económicas, de manera que se exterioriza el odio hacia la clase política y empresarial -sobretodo los banqueros- administradora del sistema socioeconómico (antes etiquetada por Podemos como #LaCasta, ahora como #LaTrama, ¿después?..). Además, los líderes derechistas culpan a los emigrantes y refugiados de buena parte de la inestabilidad social, por la presunta comisión de delitos contra las personas y sus propiedades, al tiempo que usurpan puestos de trabajo (escaso) a los nacionales.

En los tiempos que corren, los políticos que masajean los oídos de #LaGente suelen llevarse el gato al agua, en mayor o menor grado. El sistema democrático reconoce derechos y libertades de los ciudadanos. También responsabilidades. No obstante, la predisposición de la clase política -y de los medios de comunicación- a granjearse la simpatía de la mayoría de la población -y aumentar y fidelizar la audiencia, en el caso de los mass media-, ha conducido a una situación en la que se eleva a nivel político el lema del marketing comercial, según el cual “el cliente siempre tiene razón“. Por ello, los partidos políticos tienden a complacer en todo al electorado potencial, que es quien ha de otorgarles el poder.

Cuando, en épocas de crisis como la actual, se incrementa la precariedad laboral y se extiende la desigualdad social y la miseria, se alzan las voces del populismo ofreciendo a #LaGente la cabeza de los gestores del sistema, soluciones simples a la complejidad de los fenómenos socioeconómicos y, si se tercia, el oro y el moro en forma de jubilaciones a los 6o años, impago de la deuda estatal y rentas básicas varias. No importa si ahora se prometen determinados beneficios personales y colectivos, y más adelante se cambian por otros: la falta de coherencia forma parte de la esencia del populismo, el cual tiene como norte complacer al Leviatán insaciable de #LaGente, en el camino hacia la consecución del poder.

Pero los líderes y las políticas populistas también provocan temor en amplias capas de la sociedad. Por ello, Marine Le Pen, candidata a la Presidencia de Francia en la segunda vuelta electoral, ha pretendido dulcificar su imagen para intentar asustar a la mínima cantidad posible de electores franceses, al objeto de ampliar su espectro político fuera de los márgenes del populismo y, tras reconocer la victoria electoral de Emmanuel Macron, ha anunciado la formación de una nueva fuerza política.

Al igual que Donald Trump, en el momento de cumplir los 100 días en la Presidencia de los Estados Unidos de América (first), tuvo que enmendar la plana al #Trump de la agresiva campaña electoral y de las primeras medidas de gobierno anunciadas en aquella, y reconocer que gobernar no es tan fácil como creía. Pues es consustancial a la democracia la división de poderes y el establecimiento de contrafuertes al poder que se considera omnipotente. Así, el Poder Judicial ha tumbado sus Órdenes sobre el veto inmigratorio y los Presupuestos del Estado, que deben ser aprobados por el Poder Legislativo, ponen en entredicho la posibilidad de ampliar la valla que separa la frontera entre EEUU y México.

En definitiva, no es tan fiero el león como lo pintan y, debidamente domesticados, los políticos extremistas acaban por inclinar su cerviz ante las exigencias lógicas del sistema. No obstante, sería conveniente abandonar las fuertes emociones provocadas por esa montaña rusa en la que se ha convertido la política actual, donde las propuestas programáticas, dirigidas a enardecer el corazón de #LaGente, no hacen más que tambalearse y cambiar de dirección, aceleradas por la fuerza y la inmediatez de la información, lo que impide la adopción de medidas racionales y el seguimiento de una trayectoria coherente, sin sobresaltos excesivos.

Desde una política responsable [¿hay alguien ahí?], se deberían impulsar propuestas socioeconómicas meditadas, capaces de lograr el máximo bienestar social. A su vez, serían deseables programas educativos encaminados a facilitar la extensión entre la población de los principios básicos de la democracia -con sus derechos, pero también con sus responsabilidades-, así como fomentar la floración de mentalidades con capacidad para la reflexión y la crítica constructiva.

Y que en nuestras sociedades se despierte el sentimiento de la empatía, aquél que antes era dado en llamar “amor al prójimo”.

(Fuente de la fotografía: Expansión)

El Padre, La Madre, y El Niño de Todas las Bombas

Trump, el dirigente del país capitalista hegemónico, ha lanzado sobre territorio afgano la denominada La Madre de Todas las Bombas con el objetivo de desarticular al Dáesh, principal causante de la guerra que tiene lugar en territorio sirio, así como de los terribles atentados efectuados contra los seres humanos de la sociedad occidental y de otros lugares del planeta. Acciones violentas que hunden sus raíces en la moral que se desprende de una doctrina radicalizada de una religión: el islam. Esta bomba fue lanzada después de producirse el ataque aéreo contra la base del ejército sirio, al parecer, origen de la masacre de población civil mediante la utilización de gas sarín.

Poco tardó Putin -exmiembro de la KGB soviética y actual presidente de la Rusia regida por la economía de mercado- para mostrar su desacuerdo con la acción bélica contra su aliado, el presidente sirio Bashar al-Ásad, haciendo piña con el poder de los ayatolás iraníes. El presunto aliado de Trump en materia electoral quiso demostrar su posición de fuerza en el conflicto armamentístico comunicando a Estados Unidos y a la Humanidad entera que Rusia posee El Padre de Todas las Bombas, con una capacidad destructiva cuatro o siete veces (ves a saber) superior a La Madre americana.

Y en eso llegó El Niño norcoreano -un tal Kim Jong-un, líder del país más hermético y comunista del mundo, monta su particular procesión de la Pascua atea -con pepinos nucleares incluidos- y amenaza a EEUU con una guerra nuclear al ritmo del paso de la oca de miles y miles de marciales soldaditos, como clonados por uranio enriquecido. Mientras, China, un país dirigido por el Partido Comunista, pero con economía de mercado, oye las exhortaciones de Trump a la ayuda mutua contra el desafío norcoreano, y está a verlas venir.

De todos estos movimientos de tropas podemos colegir que el derribo del Muro de Berlín ha dejado al descubierto los antagonismos territoriales y de lucha por el poder, antes enmascarados por la guerra fría entre los postulados ideológicos que propugnaban un régimen soviético opuesto al sistema capitalista, y viceversa. Sin ir más lejos, la postura de la Unión Soviética en la Guerra Civil española -de ayuda a la República, de tipo burgués, y favorable a centrar los esfuerzos en ganar la guerra mediante la formación del Frente Popular, en contra del posicionamiento de las organizaciones anarquistas y del POUM tendente a fomentar la revolución social como forma de ganar la guerra- solo puede entenderse desde la búsqueda del interés del Estado soviético de una alianza con las potencias occidentales para derrotar al Eje alemán-italiano-japonés.

La omnipresencia en la sociedad de estos fenómenos cargados de egoísmo, de ambición de poder y riqueza, y de violencia que, incluso, han servido para la venta, en tanto que mercancía mediática, debería hacernos reflexionar -si eso es aún posible- sobre el mundo que tenemos y las cosas que pretendemos cambiar. Cuestiones que deberían incitar a los humanos a empezar una nueva etapa en el terreno económico, político y ético, a partir de las reflexiones sobre la miseria y el dolor que provocamos en otros individuos de la nuestra especie, así como los daños causados a la Naturaleza. Si la Humanidad no es capaz de alcanzar un mínimo común denominador ideológico y vital -lo más generalizado posible-, los enfrentamientos y el dolor continuarán su camino imparable, hacia la extinción de la especie.

Como objetivo que puede unir tanto el impulso natural del instinto territorial y predador, como la energía de nuestra autoconciencia -que se resiste a su desaparición-, sería deseable patrocinar la lucha por el bienestar de nuestra especie, el esfuerzo conjunto hacia su supervivencia mediante el fomento de la colaboración entre personas y pueblos, siempre en competencia.

Evidentemente, nunca podremos erradicar del todo el dolor y los conflictos inherentes a los seres terrenales, mas si los dirigentes políticos, religiosos y sociales, los responsables de los sistemas educativos y de los medios de comunicación, los intelectuales, y los individuos en general, asumen cada vez más esta meta general, tal vez seamos capaces de encontrar un camino más amable y esperanzador para el desarrollo de la especie humana.

(Fuente de la fotografía: CNN en español)

 

En una Semana Santa que dará qué pensar

Se atribuye al sentimiento religioso (mistérico?, mágico?) una raíz incardinada en los mecanismos irracionales de la mente humana. Por eso es puesto en cuestión por los sectores sociales progresistas o de izquierdas que comulgan con el pensamiento de Carlos Marx (anterior a la invención del fútbol) según el cual: “La religión es el opio del pueblo”. Mas, el camino que habría de conducir al encuentro del hombre ideal, libre de alienaciones personales y de sumisiones sociales, se ha mostrado plagado de violencia física y mental hacia el hombre real, aquel que piensa y siente con arreglo a lo que ha heredado de la tradición y él ha asumido.

Esta disputa se produce porque a menudo se contrapone al sistema de pensamiento lógico, científico o racional, el conjunto de creencias religiosas o espirituales, a los que determinados intelectuales añaden los sentimientos de pertenencia étnica o territorial: nacionalismo, fundamentalmente, que son clasificadas dentro de las coordenadas psicológicas donde imperan los instintos básicos —miedo a aquello desconocido o a perder las señas de identidad, de manera principal— y las supersticiones más incontroladas por el ser humano.

Sin embargo, podemos dar la vuelta a esa tortilla al objeto de conceptuar los sistemas mentales de tipo religioso como fabricación genuina del pensamiento típicamente humano, es decir, producto del razonamiento que da lugar a la lógica y a los hallazgos científicos, el cual siempre, evidentemente, forma matrimonio indisoluble con los impulsos instintivos. Porque, solo cuando el hombre adquiere la capacidad de pensar —por encima de las fuerzas instintivas, no necesariamente en contra de ellas, por lo menos en un principio— es cuando se puede plantear, por ejemplo, cuáles pueden ser las causas de los fenómenos físicos: atmosféricos, los fundamentos de la vida y de la muerte, etc. Y, dada la torpeza y la escasa eficacia del temprano pensamiento lógico para alcanzar la complejidad de los fenómenos naturales —en contraposición a la capacidad de adaptación e integración en el medio que tienen los instintos, gobernados por los genes supervivientes de un largo y complejo proceso evolutivo—, los humanos depositaron en fuerzas sobrenaturales la responsabilidad activa en la producción de estos fenómenos de la Naturaleza. De aquí a la creación de diferentes mitos y divinidades, capaces de ofrecer una explicación razonable ―y razonada― a los fenómenos de causa desconocida, tan solo hay varios escalones en la corta aventura de la especie humana en el planeta Tierra, la cual, por otro lado, resulta prácticamente despreciable en comparación con la larguísima existencia de la vida y del incierto currículum vitae del Universo.

Por tanto, los que creen ciegamente en el poder absoluto de la lógica y la ciencia no deberían rechazar, de primeras, las cosmogonías mítico-religiosas por irracionales, ya que son un resultado del prístino sistema de comprensión de la Naturaleza fundamentado en el pensamiento lógico y científico: son las diferentes caras de la misma moneda con la que el hombre paga su tributo de desnaturalización, mediante la pérdida de potencia sensitiva y del sentimiento de pertenencia a la Naturaleza.

Verdaderamente, la inadaptación del ser humano al medio natural se concreta en debilidad física y estado enfermizo (tan solo hay que ver como están de plenos los hospitales y ambulatorios de los sistemas estatales de salud pública) que, al mismo tiempo, repercute a la Naturaleza en forma de polución atmosférica, contaminación de tierras y de aguas, etc. Además, los dos polos de su mecanismo psíquico —instintos y raciocinio— a menudo luchan en un campo de batalla donde resulta malherida la persona humana, con el resultado de la proliferación de enfermedades psíquicas que podemos constatar también en la sociedad actual. Y, para acabar de redondearlo, la máquina de pensar tiene dos fuentes de alimentación de diferente signo, de manera que una de ellas, el sistema lógico y científico, avasalla a la otra, fundamentada en las creencias religiosas y sobrenaturales. Eso es así, porque la ciencia ha ido progresando y ha demostrado que los fenómenos físicos tienen unas causas materiales concretas, de manera que no hay lugar para las deidades de las cuales todo se hacía depender.

Curiosamente, el desarrollo cultural y tecnológico a lo largo de la historia elimina los dioses múltiples (paganismo) e impone la creencia —muchas veces por la fuerza de las armas— del Dios único de las grandes religiones: judaísmo, cristianismo e islamismo. Eso comporta la desacralización de los fenómenos naturales a favor de la implantación de un Dios único y abstracto, aunque con diferentes nombres (¿el último de ellos es “Ciencia”?), los cuales llegan a ser motivo de crueles guerras santas, en las que el poder político-económico y el poder religioso suelen actuar apoyándose mutuamente.

Este fenómeno de imbricación de la razón y la creencia se puede observar a lo largo de la historia de la humanidad, donde, al principio, el pensamiento inquisitivo de los humanos hacia los fenómenos de su entorno, y la duda existencial alrededor de su naturaleza mortal o inmortal, residía en el pensamiento mítico, la evolución del cual posibilitó el nacimiento, tanto de los instrumentos mentales científicos, como de las herramientas tecnológicas que aumentarían el poder de la ciencia, el cual, al mismo tiempo, fue en detrimento de la fe mítico-religiosa. sin embargo, no hay que olvidar que hasta Newton, cuando menos, no había una diferenciación metodológica y sustantiva entre la alquimia y la ciencia. No obstante, el desarrollo de la humanidad ha ido potenciando el caudal científico al tiempo que ha menguado la creencia en el Dios omnipresente, omnipotente y omnisciente.

Llegados a este punto, se ve difícil que ciencia y religión lleguen a vencer completamente una a la otra: detrás, o antes, de un hipotético Big Bang siempre se podrá colocar un Dios Todopoderoso al que imputar la creación del Universo tal como lo conocemos actualmente o podemos llegar a conocerlo.

Mientras, nos limitaremos a asistir al paso de las procesiones de Semana Santa, en cuanto monumentos levantados por el sentimiento religioso de determinado pueblo o, tal vez, huiremos de ellas aprovechando el tiempo de vacaciones… para acceder al interior de los templos de otros lugares, y quedar admirados por el rico tesoro artístico que atesoran.

(Fotografía: Eva Máñez, Semana Santa Marinera de Valencia. Fuente: Valencia Plaza)

Mariano, el hijo pródigo catalán y el valenciano ‘pagano’

Ahora que Pablo (Iglesias, para mas inri) y sus discípulos desean alejar la Misa católica de los rayos catódicos de TVE2, al tiempo que pretenden erradicar los crucifijos de los colegios, y después de que algunas de sus mujeres entraran a pechos descubiertos en alguna capilla universitaria con maneras de pirómanas republicanas (del 36), sería oportuno recordar que -creencias aparte- las enseñanzas que nos ha legado la religión forman parte -y forman, a secas- el rico acerbo cultural de la especie humana.

Así, huérfanos de las parábolas de Jesús, que Lucas plasmó en su Evangelio, no podríamos entender el magnánimo gesto de Mariano Rajoy a la hora de comprometer 4.200 millones de euros, destinados a invertir en infraestructuras de Cataluña, una Comunidad Autónoma con ínfulas de nación y cuya clase dirigente se muestra díscola respecto del sistema constitucional español, al que tanto contribuyeron a construir durante la etapa de la Transición y el posterior cogobierno de Jordi Pujol con socialistas y populares.

 

Dice la parábola del hijo pródigo [comentada]:
«Un hombre tenía dos hijos;
y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió la hacienda [bien podría provenir del sistema de financiación autonómica aprobada por Zapatero y negociada con catalanes y andaluces].
Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó [virtualmente] a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país [la crisis no fue para tanto], y comenzó a pasar necesidad.
Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos [¡con perdón!].

Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba.
Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia [es un decir], mientras que yo aquí me muero de hambre! [es otro decir, aún más exagerado que el anterior].
Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.
Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros [una persona soberbia nunca se expresaría así].”
Y, levantándose, partió hacia su padre [a estas alturas ya sabemos que se llama Mariano]. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.

El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”
Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies.
Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta,
porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta [ahora sabemos que estaba valorada en 4.200 millones de dracmas, perdón, de euros].
«Su hijo  [el ‘pagano’] mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas;

y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
El le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.”
El se irritó y no quería entrar [se sintió repentinamente desconectado]. Salió su padre, y le suplicaba.
Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo [que te ofrendo nuevas glorias], y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito [una financiación suficiente] para tener una fiesta con mis amigos;
y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas [y vino, según el holandés errante], has matado para él el novillo cebado!”

Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo [sobretodo, cuando de pagar se trata];
pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.”»

También podemos traer a colación otras dos parábolas, más políticamente incorrectas:

El capital y los intereses [destinada, sobretodo, a Compromís, que se niega a negociar los Presupuestos del Estado]

“Os digo que a todo el que tiene [catalanes, vascos y canarios], se le dará; pero al que no tiene [valencianos], aun lo que tiene se le quitará.”
Pero a aquellos enemigos míos, los que no quisieron que yo reinara sobre ellos [Compromís], traedlos aquí y matadlos [virtualmente] delante de mí.”

Reconciliación [dedicada a independentistas]

“Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel [o te inhabilite]”.

En fin, ya lo decía el rey sabio Salomón: “Nada nuevo bajo el sol”.

(Fotografía: Cadena Ser)

Cuando #LaGente se mete en política

El Estado de las Autonomías es uno de los pilares en los que se sustenta el sistema constitucional español. Las autonomías fueron erigidas como reivindicación política de los derechos de las comunidades históricas, y en cuanto Administraciones Públicas más próximas al ciudadano, potenciadoras y coordinadoras de las Administraciones más cercanas, los municipios.

Como secuela de la profunda crisis económica, ha sido puesto en cuestión este Estado de las Autonomías, pues han salido a flote sus disfuncionalidades y algunas personas con mentalidad centralista han intentado imputarles los problemas del déficit y de la deuda públicos, aunque el ataque más fuerte contra ese Estado está protagonitado por el movimiento independentista catalàn.

Es cierto que el desarrollo del sistema autonómico ha generado una serie de sinergias negativas, como pueden ser la excesiva competitividad que se ha establecido entre las diferentes autonomías, a los efectos de acaparar competencias y recursos públicos, lo que ha llevado a un estado generalizado en el que imperan las reclamaciones por supuestos agravios comparativos que, en general, conducen al sentimiento del victimismo.

El transcurso del tiempo nos da una imagen del proceso autonómico según la cual, con la aprobación de la Constitución Española de 1978 y los Estatutos de Autonomía que le siguieron, se habría dado el pistoletazo de salida en la competición por equipos autonómicos, hacia la mayor acumulación posible de competencias y poder territorial, aunque fuera a costa de perder de vista la necesaria solidaridad entre los pueblos hispánicos, producto de los imprescindibles acuerdos y pactos entre los entes autonómicos y el Estado.

Así, hemos llegado a una situación en la que, a consecuencia de la crisis económica, conviven un sistema de financiación injusto y un (no) reparto de los recursos que pertenecen a todos (el agua, por ejemplo). En este sentido, es conveniente recordar cómo las asociaciones de regantes y usuarios, principales interesados en la buena gestión del agua, como bien común, llegaron a acuerdos para la concreción del Plan Hidrológico Nacional a través del trasvase de aguas del río Ebro. Acuerdos que fueron ignorados por el Gobierno de Zapatero a la hora de derogar los artículos de la Ley del PHN que contemplaban dicho trasvase.

Intereses partidistas y empoderamiento de determinados gobiernos autonómicos amigos, se impusieron al consenso y a la resolución de problemas estructurales graves de otras autonomías, consideradas como enemigas políticas (de diferente signo partidario) y, por lo tanto, víctimas propiciatorias de los pactos alcanzados entre los partidos que sustentaban al Gobierno de España y a las Comunidades Autónomas beneficiarias.

Aunque pueda parecer un contrasentido, es posible que la mayor facilidad para llegar a acuerdos en el seno de los diferentes sectores de la sociedad civil -en comparación con los partidos políticos-, se deba a que las organizaciones ciudadanas persiguen aquello que los autores de La urna rota califican como ‘intereses contrapuestos‘, con los que se pueden enhebrar transacciones y pactos, en lugar de la utópica persecución de un ‘interés general‘ en cuanto “ilusión metafísica en la que se refugia el legislador” que, a menudo, esconde meros intereses de partido. En determinados momentos es conveniente romper las amarras de los intereses partidistas, tejidos con la pulsión de conquista y mantenimiento del poder, así como para el establecimiento de alianzas con las fuerzas que les pueden ayudar en ese objetivo, a su vez enrocadas en sus propios intereses partidistas, por lo que resulta difícil salir de esa espiral que gira en torno al ombligo donde se miran los partidos.

Así, podemos afrontar los desequilibrios políticos y territoriales más allá del prisma político partidista -aunque sin voluntad de sustituirlo-, desde la perspectiva de la vertebración de la sociedad civil, a los efectos de darle la vuelta a la tortilla organizativa del Estado y conseguir un mejor ordenamiento jurídico y práctico en materia de régimen electoral, financiación, distribución de recursos públicos y transparencia en el funcionamiento de la Administración Pública y de los partidos políticos, así como el fortalecimiento de esa sociedad civil que, a estas alturas de la corrida constitucional, aún no parece haber alcanzado la mayoría de edad para llegar a ser sujeto consciente y responsable, activo y determinante en la adopción del rumbo hacia el que debe dirigir sus pasos la sociedad española.

Es evidente que la sociedad civil se vertebra a través de vías organizativas y comunicacionales, tanto informales como formales. La omnipresencia de las redes sociales ha de facilitar la vertebración de la sociedad civil, sobre todo entre los sectores con perfiles semejantes [Vid. artículo ¿Dónde va #LaGente?] y dentro del ámbito más informal, sin descartar su utilización en las estructuras formales (estables).

Como antes hemos dicho, la vertebración para la participación de la ciudadanía en el ámbito socio-político, ha de sustentarse en la base del municipio, en cuanto entidad pública más cercana al ciudadano, para -a través de las entidades supramunicipales como las mancomunidades y comarcas, obtener una vertebración estable de la sociedad civil, siempre conectada y siempre dispuesta a ser colaboradora y crítica con la Administración Autonómica correspondiente. (Por cierto, el papel que han de jugar, o no, las Diputaciones Provinciales, podría ser objeto de discusión).

Una vez conseguida esta estructuración autonómica ciudadana, debe favorecerse el engarce de la estructura autonómica con el Estado. Ahí, tal vez, podría jugar un papel relevante el Senado, esa institución que no acaba de encontrar un lugar claro en el organigrama salido de la Constitución, a pesar de ser concebido como órgano de representación territorial. El establecimiento de los foros adecuados para la coordinación de los diferentes territorios -en cuanto espacios habitados por ciudadanos, con culturas e intereses propios y, muchas veces, enfrentados-, podría ser una de sus competencias más importantes.

(Fotografía: Official Press. Plantà al tomb de la falla municipal de València 2017)