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Una moción de (censura) vergüenza

Ahora que se cumplen dos años de la moción de censura que desalojó de la Presidencia del Gobierno a Mariano Rajoy, conviene reflexionar sobre los efectos que generó ese insólito episodio de la historia de la democracia en España.

Todo se conjugó a través de esa plataforma político-comunicacional que he dado en denominar #DemocraciaVirtualYa. Pues fue esta auténtica marea política la que se centró en la campaña de acoso y derribo contra el PP de Mariano Rajoy, al que descabalgaron de la Presidencia del Gobierno mediante una calculada jugada que se abría con una frase de un juez del Tribunal Supremo, según el cual el testimonio de Rajoy “no era creíble”, la sentencia condenatoria por la corrupción en dos Ayuntamientos de Madrid, que al instante fue catalogada por los medios de comunicación y, naturalmente, por los partidos de la oposición como “sentencia demoledora”. De ahí a ganar la moción de censura y a la entrada de Pedro Sánchez en la Moncloa.

A partir de este fatídico capítulo de la historia de la democracia española, empieza el relato de una “nueva realidad” política dominada por la falta de escrúpulos de un líder criado en las tertulias televisivas, sin la menor experiencia en la gestión de los asuntos públicos (ni del sector de la empresa), pero que se maneja como nadie en el terreno del marketing y de la imagen, especialista (y bien asesorado) en la manipulación de las conciencias con el único propósito de conquistar y mantenerse en el poder.

Tal es así que, a pesar de haber afirmado una y mil veces que no pactaría ni con populistas, ni con separatistas, ni con Bildu, se ha saltado a la torera esas (falsas) promesas electorales para hacerse con la Presidencia del Gobierno de España y constituir un ejecutivo de coalición con Unidas-Podemos.

Desde entonces, la ocultación, la saturación informativa, las medias verdades y las mentiras más insolentes se han apoderado de la vida política española. Todo ello añadido a la nefasta, ineficaz e irresponsable gestión de la crisis sanitaria y socioeconómica producida por el COVID_19, cuya principal respuesta ha sido la declaración de un estado de emergencia inacabable y sostenido mediante el mercadeo político, ahora con ERC, después con Ciudadanos, más tarde con Bildu, siempre con el PNV…

Y mientras, su Vicepresidente 2º se emplea a fondo para mantener viva la llama del guerracivilismo, que tan sustanciosos beneficios políticos aporta a la “izquierda”, anclada ideológicamente en la Segunda República, y como maniobra de distracción ante la profunda crisis socioeconómica que se abre ante nuestros ojos.

¿Qué pudo (qué puede) salir mal?

El virus de la corrección política

Aquí y ahora, cuando estamos confinados en casa (in hilo tempore), contando como tontos (y tontas) el número de personas contagiadas, muertas y dadas de alta médica, a consecuencia del coronavirus en España. Ahora, cuando nos tienen entretenidos (y entretenidas) con el juego de En busca del ‘pico’ perdido. Aquí pretendo realizar un análisis que vaya más allá de señalar las graves negligencias cometidas, por el Gobierno de España, demás autoridades y medios de comunicación, en la gestión de la crisis sanitaria y socioeconómica suscitada por la pandemia del Covid-19, que golpea duramente a la ciudadanía de nuestro país.

  • Por lo que respecta a la actuación de nuestro Gobierno bicéfalo social-populista, habrá que coincidir en que se limitó a verlas venir cuando la epidemia causaba estragos en China, se había extendido peligrosamente por la zona norte de Italia, y España ya contaba con casos de contagio y alguna muerte.
  • También la UEFA, la FEF y los Gobiernos de Italia y España, permitieron que, el 19 de febrero, se jugara el partido de fútbol entre el Atalanta y el Valencia CF, sin ningún control en el estadio de San Siro, Milán, ni en los aeropuertos de Italia y España. La prensa italiana ha señalado este evento deportivo como el punto cero de la expansión del coronavirus en Italia, por la concentración de 40.000 aficionados del Atalanta y 2.500 seguidores del Valencia en las gradas de San Siro, con su correspondiente dispersión por bares, restaurantes y demás establecimientos de Milán.
  • Desoyendo las directrices de la OMS y del informe elaborado por científicos del CSIC en enero de 2020, y a pesar de los 430 contagiados en España, el Gobierno no solo permitió, sino que alentó la celebración de las marchas y manifestaciones feministas del 8-M, eso sí, contando con la colaboración inestimable de rutilantes estrellas mediáticas, cuyas arengas públicas (y televisadas) han quedado grabadas en las redes sociales para escarnio de esos personajes por tan irresponsable actitud. Ningún acto público político o deportivo fue prohibido antes de dicha fecha, de manera que fueron las fiestas de las Fallas de Valencia el primer evento que fue cancelado (el 10 de marzo), eso sí, por el Consell de la Generalitat Valenciana.

No obstante, como he dicho al principio, deseo ir más allá en mis reflexiones sobre este fenómeno de irresponsabilidad político-mediática que ha puesto en grave peligro la salud y la vida de los españoles (y de las españolas, ¡faltaría más!):

Estoy convencido de que un hipotético gobierno del PP y Ciudadanos, por ejemplo, no podría haber evitado la celebración de los citados actos multitudinarios del 8-M, aunque lo deseara, por varias razones:

A) Dicho gobierno no se hubiese atrevido a prohibir esas manifestaciones (de hecho el PP y Ciudadanos se sumaron oficialmente a las mismas, y destacados/as dirigentes de ambos partidos asistieron a las marchas feministas, aunque los/las de Cs tuvieron que salir por piernas). Si el PP, partido de centro-derecha (ultraderecha para el PSOE y UP) hubiera prohibido las concentraciones multitudinarias del 8-M por motivos de alerta sanitaria, el Tsunami Feminista habría golpeado duramente al gobierno del PP-Cs. De todas las maneras, se habrían celebrado igualmente las manifestaciones, mediante la invocación al nuevo derecho a la desobediencia contra la decisión de un gobierno fascista.

B) Es evidente que las sociedades contemporáneas están fragmentadas en grupos ideológicos, que buscan sus objetivos particulares por encima de la conquista del bien común. Mejor dicho: estas organizaciones consideran que el bien común reside en las propuestas sociopolíticas que emergen de sus ideologías particularistas. Y dichas ideologías se han radicalizado. Los movimientos ecologistas y feministas, principalmente, con sus variadas ONGs, exiben públicamente sus ideologías maximalistas, con tintes autoritarios y cada vez más cargados de agresividad (“¡El violador eres tú!). Entorno a ellos se ha desarrollado la ideología de lo políticamente correcto, que supone la generación del lenguaje de los arcanos del progresismo y que deriva en el pensamiento único, de manera que quien discrepe, quien no comulgue con los postulados de la neorreligión ortodoxa y progre es tildado de hereje fascista y, como tal, condenado al escarnio y/o al ostracismo públicos.

C) Mucho se habla ahora del mundo que resultará una vez haya sido superada esta crisis sanitaria y económica, cuya profundidad e intensidad desconocemos a día de hoy. Mas, una cosa debe quedar clara: deberemos madurar personal y colectivamente, al objeto de cambiar nuestra forma de pensar y actuar. Deberemos ser más responsables para no volver a jugar con nuestra salud y nuestras vidas, poniendo por encima de estos derechos fundamentales las consignas de nuestro grupo ideológico. Por ello, deberán aflorar líderes políticos con ideas y propuestas serias y eficaces, con asesores cualificados en la materia correspondiente, y menos preocupados por la imagen y la comunicación. Necesitamos menos verborrea en la accción política, menos prestidigitación política basada en la imagen del líder vacía de contenido, que tan solo busca la conquista y el mantenimiento del poder a cualquier precio, incluso mediante la ocultación de información, las verdades a medias, o la mentira descarada. Hace falta más seriedad, más responsabilidad… Auténticos líderes políticos, preparados, demócratas convencidos, que sepan afrontar con rigor los problemas graves que azotan a nuestras sociedades, aún a costa de perder apoyo electoral… Y ciudadanos a la altura de esos líderes.

En democracia, las cartas del Juego Político se reparten entre el pueblo soberano. Puede suceder que la gente opte por tragarse el farol de los embaucadores y prestidigitadores del lenguaje de la corrección política. Si es así, iremos de cabeza hacia la bancarrota segura de nuestro Estado de Bienestar. Por el contrario, si la mayoría del pueblo desea la consecución del mayor bienestar personal y social posible, apostará por los líderes serios y responsables.

Esta crisis nos ha de enseñar que nos jugamos mucho con nuestra actuación social y nuestras decisiones políticas. Pues, en este envite nos va la vida y la supervivencia de la especie humana.

 

 

 

 

De la grip A al coronavirus

Apocalíptics i entròpics

… la ment humana (producte de l’evolució cap a la complexitat del cosmos) actua com un espill sensible als efectes de l’entropia en el món que l’envolta. Amb el transcurs del temps i l’efecte acumulador corresponent, els fenòmens caòtics i dissipadors dels valors morals que mantenen cohesionades a les societats humanes, arriben a ser percebuts com una amenaça cap a la supervivència de l’espècie, i la psique activa els mecanismes que tracten de pal·liar estos efectes nocius sobre els individus, en particular, i sobre l’espècie, en general.
Davant d’estos fenòmens mentals, la primera acció humana comença amb la identificació i delimitació del problema. Després vindrà l’oportuna conceptualització o etiquetatge lingüístic del fenomen. Finalment, anomenat, definit i encapsulat el problema, haurà arribat l’hora d’aportat les oportunes solucions. D’esta manera, pot comprendre’s que la proliferació dels accidents de trànsit, impulse la realització de campanyes publicitàries de sensibilització ciutadana, a més de normes jurídiques que imposen sancions més dràstiques als cada vegada més nombrosos infractors (com ara, la creació del carnet per punts). Amb igual sentit de socialització se’ns presenten estos fenòmens: accidentalitat laboral, assetjament laboral (mobbing), assetjament escolar (buylling), violència en l’esport… i ara, molt per damunt dels anteriors, violència de gènere. Tots ells, degudament acotats, definits pels científics i legisladors, i amb les seues corresponents prohibicions i sancions, imposades pel poder polític i judicial.
Això es reflectix en altres camps socials, com ara el de la salut, amb l’emergència de noves malalties acotades pels científics i que —com a efecte o causa— generen una reactivació de la indústria farmacèutica, a través de l’etiquetatge de productes quasimiraculosos que, això sí, poden produir efectes secundaris més nocius que la mateixa malaltia, entre altres, alteracions manifestes en la personalitat del malalt. “Estrés”, “Ansietat”, “TDAH” (o “trastorn de dèficit d’atenció, amb… o sense hiperactivitat”, és a dir, el comportament dels xiquets difícils, inquiets i revoltosos de tota la vida), són alguns dels noms que reben estes modernes malalties.
També hem sigut espectadors, involuntaris, de les alarmes mediàtiques (tal vegada mediatitzades pel poder de la indústria farmacèutica), apocalíptiques, protagonitzades per organismes considerats tan seriosos i responsables, com ara l’Organització Mundial de la Salut (OMS).
La primera epidèmia de grip A, no va ser tan greu com es va anunciar, però va aportar grans beneficis a les farmacèutiques amb la fabricació de tantíssimes vacunes, sobrants, i estes màscares que tan bon paper feien davant dels mitjans de comunicació, a l’hora d’oferir rodes de premsa multitudinàries protagonitzades per metges experts, autoritats, famosos entrenadors de futbol, i qualsevol personatge mediàtic que es va prestar a donar la nota. Tots eren arrossegats per una mena de corrent informatiu irrefrenable, això sí, a la recerca del bé comú.
I, com en qualsevol festa mediàtica, no hi varen faltar els polítics amb un desmesurat afany de protagonisme. Així, quan va botar l’alarma sanitària pel contagi amb el bacteri E. coli d’un bon nombre de persones a Alemanya —amb diverses morts incloses—, ràpidament es va imputar al cogombre espanyol com a agent causant. Una vegada estudiat el tema, es va descartar este origen de l’epidèmia, i resultà assenyalada la soja alemanya, per a, finalment, detectar el focus del contagi en una granja ecològica (sic), emplaçada a Alemanya!
Amb tot això, els innocents agricultors espanyols hagueren d’assumir grans pèrdues econòmiques, sense veure com assumia la seua responsabilitat L’AUTORITAT ALEMANYA que, tan alegrement, va oferir en safata de plata la mòrbida notícia als mitjans de comunicació, sense tindre’n proves que la justificaren.
Un altre exemple d’este alarmisme politicomediàtic ens el va brindar EL COMISSARI EUROPEU D’ENERGIA —igualment alemany—, el qual va aconseguir alçar un fascinant titular periodístic, a diverses columnes, anunciant “L’Apocalipsi”, alhora que assegurava que “esta paraula està ben triada”, és a dir, estava dita a consciència (tot i que este mot té l’accepció d’anunci de la fi del món), per a intentar explicar els possibles efectes catastròfics provocats pel greu accident ocorregut en la central nuclear de Fukushima, com a conseqüència d’un devastador tsunami. Tot, molt tranquil·litzador!..
Vistes les reaccions dels humans —i dels nostres representants més reeixits— davant dels efectes caòtics que es produïxen en la societat, el dilema rau en la capacitat de la ment per a véncer l’entropia (encara que únicament es tracte de la generada per la psique humana en termes d’informació), o si, com a mínim, podrà frenar la seua acceleració progressiva. Però, tot i que l’entropia pot ser dominada en àmbits concrets —accidents de trànsit, sinistralitat laboral— aconseguirà la seua expansió a través de la incardinació en altres fenòmens socials, de manera que continuarà creixent la seua valència total dins del sistema social, tal com es predica del creixement imparable de l’entropia en l’Univers

Memòria del Big Bang, Ed. Círculo Rojo, pàgs. 138-140

Nou llibre d’assaig: ‘Memòria del Big Bang’

“Consideres que eres únic i immutable, però puc relatar la història de la teua canviant existència, una més d’entre totes les existències.Vares nàixer amb la fogonada de la consciència i puc representar-te entre el fang residual de la gran riuada, a l’ombra de les Torres de Quart de València. El teu ésser es va modelar a través d’altres grans cataclismes. Abans del teu adveniment impera el misteri: Tot va nàixer del No-res, i Tot tornarà al No-res. Més que el narrador dels teus dies sobre la Terra, soc l’escrivà de la Radiació del Fons Còsmic que esbossa els signes incomprensibles de la Gran Explosió, origen d’un Univers convingut. Em constituïsc en eco de l’oracle que anuncia la inevitable vinguda del meu Regne.”

Ya a la venta

La ‘aparición’ de Greta Soubirou en el País Multicolor

Greta Thunberg se ha alzado como el icono de los movimientos de denuncia contra el cambio climático y, por ello, ha liderado la nueva ola de indignación juvenil bautizada como “Fridays for Future“,  cuyos perfomances llenos de creatividad y rabia han inundado las calles de las principales poblaciones del planeta Tierra.

Cual Bernadette Soubirou en la era post-nietzchiana de la muerte del Dios de toda la vida (ahora encarnado en la firme creencia en la existencia del Cambio Climático), Greta actúa como poseedora de la revelación de los misterios de la Madre Tierra (algunos dicen que ha sido simplemente su madre), amenazada por la insidia y la maldad de nuestros gobernantes y directivos de las grandes corporaciones empresariales, aunque por el tono de voz empleado en sus arengas parece inculpar a todo el mundo, excepto a los jóvenes y niños, pues de ellos es el Reino del Futuro.

Con la inestimable ayuda de los medios de comunicación y de las redes sociales, difundiendo su carismática imagen, su mensaje ha calado en las mentes de multitud de jóvenes (y no tan jóvenes) partícipes en procesiones y plegarias reivindicativas, cargadas de gran devoción beatífica hacia la imagen de Greta y sus mensajes apocalípticos sobre la extinción de la vida en el planeta Tierra y, en consecuencia, de la especie humana. A su vez, Greta es paseada en olor de multitudes por los más variados centros de análisis y decisión política, para que pueda transmitir el mensaje que la Madre Tierra dirige a sus hijos, los cuales no la respetan ni reverencian como se merece su progenitora.

Greta ha llegado a Madrid para asistir a la Cumbre del Clima y sermonear a las autoridades españolas que la han invitado al evento, así como a los demás asistentes a la Congregación Ecologista Mundial. Se supone que, como en otras ocasiones similares, les echará en cara lo malvados que son al no hacer nada para evitar la extinción de especies animales y vegetales y, en definitiva, impedir la muerte del planeta Tierra. Mientras, los gobernantes españoles y sus adláteres (en actitud beatífica de arrepentimiento y espíritu de constricción) asintirán con la cabeza los improperios dirigidos a ellos y al resto de dirigentes de nuestro mundo cruel.

Mas, desde otro punto de vista, Greta se ha convertido en icono y síntoma del proceso de infantilización galopante que padece la sociedad actual, lo cual se pone de manifiesto en las nuevas creencias de la Neoreligión Populista de Lo-políticamente-correcto, es decir, en la hegemonía de las emociones sobre el raciocinio a la hora de lanzar críticas (genéricas) y ofrecer soluciones (simples) a los problemas (complejos) que ha de abordar una sociedad tecnológicamente tan desarrollada como la nuestra.

Está claro que debemos prestar atención a las necesidades e inquietudes de nuestros niños y jóvenes. Hemos de luchar por ofrecerles un mundo mejor en el presente y una esperanza de futuro, ya que representan el tesoro más preciado de nuestra estirpe. Pero otra cosa diferente es conceder a la juventud la autoridad moral e ideológica para efectuar análisis y ofrecer respuestas a los retos de nuestra sociedad. Pues si en el haber de la juventud podemos anotar la energía y el idealismo desbordantes en pro de la conquista de una sociedad más feliz, libre y justa, en el debe encontramos una formación intelectual aún incompleta, un mayor peso de los sentimientos sobre el raciocinio y, por lo tanto, una mayor facilidad para dejarse embaucar y manipular por las personas mayores.

Hay quien asegura que Greta Thunberg es utilizada por sus padres y por empresas del sector de las energía renovables, a fin de obtener sustanciosos beneficios económicos. No sería nada extraña la presencia de este tipo de manipulación, o de cualquier otra que provenga del campo ideológico o de la economía, dada la mayor vulnerabilidad de los jóvenes en este terreno. Si hoy en día buena parte de la población adulta ha caído en las redes político-ideológicas del populismo más soez (en sus versiones de derecha y de izquierda), y de los cuentos sin fin de buena parte de nuestros políticos,  ¡cómo no van a caer los jóvenes en las trampas tendidas por dirigentes políticos y empresariales sin escrúpulos!..

Debemos cuidar por el bienestar presente y futuro de nuestros niños y jóvenes, escuchar sus demandas y propuestas. No obstante, es obligación de todos intentar buscar un equilibrio entre la energía de las pasiones incendiarias, y la capacidad de raciocinio inherente a la especie humana, desarrollada a lo largo de los siglos, si no queremos que se nos vaya todo por la borda.

(Imagen: Marcha por el Clima, TVE).

 

Nostálgicos

Con motivo de los actos de la celebración exhumatoria, y posterior traslado para el entierro (¿definitivo?) del cadáver del dictador Francisco Franco, hemos asistido a otro espectáculo -éste, informativo- ofrecido en vivo y en directo por los canales de TV, la prensa y las redes sociales.

Así, la inmensa mayoría de los profesionales de los medios de comunicación daban testimonio de la exígua presencia, tanto en el Valle de los Caídos como en el cementerio de Mingorrubio, de un grupo de “nostálgicos” del régimen franquista, que exhibían banderas preconstitucionales y lanzaban vítores a Franco. Es evidente que para la mayor parte de los periodistas -que siguen a pies juntillas el manual de estilo dictado por la conciencia de lo políticamente correcto– sólo existen nostálgicos del franquismo.

Paradójicamente, no merecen el calificativo de nostálgicos las personas y colectivos político-sociales que reivindican el regreso a España de la República, mediante la exhibición machacona de la bandera de la II República (instaurada el 14 de abril de 1931), la intención de recuperar los cadáveres de las víctimas de la guerra civil (1936-1939) y la dictadura franquista (1939-1975), dispersos por las cunetas de las carreteras y las fosas comunes de los cementerios. A la vez, abogan por restituir la dignidad de estas víctimas inocentes, y propugnan el procesamiento de los responsables de los crímenes perpretados durante el franquismo.

En definitiva, estos nostálgicos de la República pretenden borrar de su particular Memoria Histórica la etapa fundamental en la Historia de España, denominada Transión hacia la Democracia, a través de la cual se generó el consenso fraternal y generoso que posibilitó la construcción del Estado Social y Democrático de Derecho, plasmado en la Constitución de 1978. No para olvidar, pero sí para superar las rencillas ideológicas que parecían insuperables en una España dividida políticamente, durante el largo periodo histórico comprendido entre los años 1936 a 1975, por no remontarnos a tiempos más lejanos.

Está claro que ambos colectivos de nostálgicos no comparten las misma naturaleza política: mientras los primeros añoran los tiempos de una dictadura nefasta, los otros anhelan el retorno de un sistema democrático no monárquico, aunque, eso sí, debidamente mitificado y del que se pretende ocultar sus imperfecciones, fallos y la existencia de actos violentos ejercidos por republicanos contra sus adversarios ideológicos.

A pesar de todo ello, para la inmensa mayoría de los medios de comunicación, solo son susceptibles de ser etiquetados como nostálgicos las personas pertenecientes al exiguo reducto de franquistas.

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Es el mismo fenómeno semántico que se produce con la identificación de VOX como “el paritodo de extrema derecha“. Con férrea disciplina lingüística e ideológica, los profesionales de la información se encargan de presentar siempre a VOX como “el partido de extrema derecha”, a modo de etiqueta o subtítulo de la denominación oficial de esa formación política.

Mas, no se sabe por qué extraño fenómenos mediático, en España no existe ningún “partido de extrema izquierda”. Por ejemplo, Unidas-Podemos no es un “partido de extrema izquierda”, a pesar de que en sus filas se integra Izquierda Unida y la corriente “anticapitalista”, y la formación dirigida con mano de hierro por Pablo Iglesias e Irene Montero ha manifestado su intención de “tomar el cielo por asalto” y desde allí cepillarse el “régimen del 78”, concebido por ellos como mera continuación del “régimen franquista”,

Tampoco son partidos de “extrema izquierda” ERC y EH-Bildu, aunque el primero ha sido promotor del golpe contra el Estado Social y Democrático de Derecho, en su intento de lograr la independencia de Cataluña, y el último es depositario de la herencia del terror de ETA.

Las intenciones políticas que se esconden bajo estas etiquetas perennes de “nostálgicos” y “el partido de extrema derecha”, forman parte de la estrategia del PSOE (iniciada e impulsada por Rodríguez Zapatero, con la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, y continuada por Pedro Sánchez, desde la Presidencia del Gobierno de España) para remover la conciencia de la gente, a fin de poner el foco del debate político en el campo de la dramática confrontación que tuvo lugar durante la Guerra Civil, y de las penurias sufridas por los republicanos durante la dictadura franquista.

Ya que no existen grandes diferencias entre las políticas públicas llevados a cabo tanto por el partido de la “derecha” (PP), como el de la “izquierda” (PSOE) -fundamentalmente porque ninguna de ellas pone en cuestión el sistema socioeconómico de libre mercado-, los asesores y líderes socialistas se dedican en cuerpo y alma a sacudir el Árbol del Rencor Ancestral, en el intento de provocar una división ideológica (virtual, pero lo más profunda posible), la cual hunde sus raíces en los dolorosos acontecimientos acaecidos hace más de 80 años.

Esta es la inteligente forma que tiene el PSOE de intentar polarizar los posicionamientos ideológicos: potenciar a VOX, como partido radical de derechas, para que le reste votos al PP, remover los sentimientos prorrepublicanos y así posicionarse en el centro político, que es donde se encuentra el mayor caladero de votos. Esta es la garantía de una entrada plácida en el Jardín del Poder.

Evidentemente, toda esta perversión del lenguaje y de la política no podría realizarse sin la imprescindible y decisiva colaboración de los medios de comunicación social. Lejos quedan los tiempos en los que la prensa jugó un papel fundamental en la recuperación de la democracia en España. El sector de la información ha llevado a cabo su particular Transición -ya dentro del sistema democrático- hacia el imperio de la posverdad, la simulación, la parcialidad, el engaño y la mentira, cuando todo ello sea necesario para la consecución de sus intereses económicos e ideológicos.

Sin embargo, a pesar de la gravedad de este fenómeno social, nadie parece luchar contra esta otra corrupción que persigue, y provoca, la distorsión de la realidad, con el fin de manipular las conciencias de los ciudadanos en la ruta compartida hacia la consecución del poder político y de la ampliación de las audiencias mediáticas. Todo ello reconvertible en píngües beneficios económicos.

(Imágenes de TVE).

 

 

 

 

 

Tsunami contra la Democracia

Se me cae el alma a los pies cuando contemplo en los medios de comunicación, y en las redes sociales, las opiniones de apoyo, simpatía, o condescendencia, emitidas por personas ajenas en principio al movimiento independentista catalán, hacia la revuelta contra el orden constitucional llevada a cabo (de forma violenta) por los Comités de Defensa de la República (CDR) y otras organizaciones antisistema.

Mi estado de ánimo, entre triste, decepcionado, e indignado, se genera cuando pienso en los olvidos (conscientes o inconscientes) en los que incurren esas personas que, en general, apoyan o justifican el golpe político del soberanismo catalán contra la democracia española.

Aquí se exponen algunos lapsus políticos e ideológicos de esa Desmemòria Histórica:

1. España es una de las democracias más avanzadas del mundo, y su sistema constitucional resulta homologable al de los principales Estados democráticos de Occidente. Por lo tanto, una de sus características es el principio de división de poderes estatales. El derecho a decidir o a la autodeterminación no está contemplado en ninguna Constitución de nuestro ámbito cultural y político.
2. En la elaboración del texto constitucional tuvieron un papel decisivo dos catalanes: Jordi Solé Tura y Miquel Roca Junyent. El primero, comunista. El segundo, representante del movimiento nacionalista catalán.
3.  La Constitución española recibió el apoyo electoral del 91% de los votantes catalanes.
4. La ola independentista inicia en el año 2012, aprovechando el momento de mayor debilidad del Estado como consecuencia de la grave crisis económica mundial, y cuando sale a la luz la trama delectiva establecida por el régimen corrupto del 3%, instaurado por Jordi Pujol, el cual, goza de una paz y tranquilidad familiar envidiada por cualquier otro político presuntamente corrupto, siempre en marcha hacia las sedes judiciales para declarar como investigado o procesado, o residiendo en prisiones, ya sean provisionales o definitivas. Todo ello bien documentado, grabado y difundido por los medios de comunicación y las redes sociales. ¿Y Pujol?: “Tranquil, Jordi, tranquil“…
5. El movimiento soberanista catalán, como he dicho antes, artífice destacado en la construcción del Estado Social y Democrático de Derecho que es España, se plantea la posibilidad de conseguir la independencia de ese Estado o, como mínimo (como dice la reciente Sentencia del Tribunal Supremo contra el proceso), recoger por ese camino, sembrado de chantajes y violencia, más competencias, recursos e inversiones para Cataluña.
6. Sin embargo, la voluntad de conquistar la independencia no se lleva a cabo respetando el marco constitucional, al contrario, se intenta hacer a través de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI). De este modo se infringen las normas constitucionales y estatutarias, no se hace caso de los informes de los Letrados del Parlamento sobre la inconstitucionalidad de las resoluciones a tomar por el mismo, ni de los reiterados actos de anulación y requerimientos del Tribunal Constitucional para restablecer el orden democrático. Impasible el ademán, las principales autoridades de Cataluña y sus partidos (JuntsxCat, ERC, la CUP), con la imprescindible colaboración de ANC y Omnium, salen adelante y montan un simulacro de referéndum de autodeterminación claramente anticonstitucional, además de esperpéntico.
7. Como consecuencia de los actos realizados por los principales líderes del movimiento independentista, estos son encarcelados y, al final, resultan condenados por el Tribunal Supremo -la mayoría de ellos- por los delitos de sedición y malversación de caudales públicos. Para avivar el fuego del victimismo -que tan bien saben encender y que tan buenos resultados les ha dado- el soberanismo catalán ha intentado vender la idea de que los condenados lo han sido por sus ideas políticas (por eso, los llaman “presos polítics” de un Estado autoritario). Queda claro que esto es una falacia más del cuento soberanista, cuando personas igual o más independentistas que los condenados, como los rufianes, torras, torrens, tardàs, & Cia., gozan de una libertad política plena, como cualquier otro político o ciudadano español.
8. Surgido de una trama preparada y organizada meticulosamente mucho antes de la Sentencia del Tribunal Supremo, un Tsunami insurgente ha movilizado a miles de independentistas para cortar carreteras y vías del tren, bloquear el aeropuerto de El Prat, e incendiar las calles de las principales ciudades de Cataluña , sobre todo Barcelona. Contrariamente a su nombre, este es un verdadero Tsunami Antidemocrático, que lanza un reto violento al Estado Social y Democrático de Derecho, por lo que debería recibir la respuesta adecuada de ese Estado, además de ser condenado, sin paliativos, por las personas que se consideran demócratas.

Sin embargo, el motivo que me causa más decepción en este tema es el apoyo incondicional que el nacionalismo valenciano brinda a las actuaciones violentas que tienen lugar en Cataluña, llevadas a cabo por el independentismo catalán. Aparte de los principios básicos de democracia, antes mencionados, el nacionalismo valenciano olvida que cualquier logro del independentismo catalán en cuanto a financiación e inversiones redundará en detrimento del bienestar de los valencianos y las coordenadas de progreso de nuestro pueblo.

Mas, teniendo en cuenta que está inscrito en los genes corporativos de ese nacionalismo el ADN ideológico de Joan Fuster, según el cual: “Dir-nos ‘valencians’ és la nostra manera… de dir-nos ‘catalans‘”, salta a la vista la lógica subyacente a esa simpatía hacia el procés y sus altercados.

Lamentable.

 

 

La Cruzada de la Niña (y contra el diésel)

Como icono de los movimientos de protesta contemporáneos, se alza la menuda figura (a la vez que enérgica y apocalíptica) de la niña-activista Greta Thunberg, cuyos perfomances de denuncia contra el cambio climático han generado la nueva ola de indignación juvenil bautizada como “Fridays for future“.

Cual Bernadette Soubirou en la era post-nietzchiana de la muerte del Dios de toda la vida, ahora encarnado en la firme creencia en la existencia del cambio climático, Greta ha tenido la visión de Gaia, la Madre Tierra, amenazada por la insidia y la maldad de nuestros gobernantes y directivos de las grandes corporaciones empresariales, aunque su tono de voz parece inculpar a todo el mundo, excepto a los jóvenes y niños, pues de ellos es el Reino del Futuro.

Con la inestimable ayuda de los medios de comunicación, su mensaje ha calado en las mentes de multitud de jóvenes (y no tan jóvenes), partícipes en procesiones reivindicativas cargadas de gran devoción beatífica hacia la imagen de Greta y sus mensajes apocalípticos sobre la extinción de la vida en el planeta Tierra y, en consecuencia, de la especie humana. “¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Ruega a Dios por los pecadores! ¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!“, le transmitió la Inmaculada Concepción a Bernadette…

Sí, Greta, icono y síntoma del proceso de infantilización galopante que padece la sociedad actual, puesto de manifiesto en las nuevas creencias de la neoreligión de Lo-políticamente-correcto, en la hegemonía de las emociones sobre el raciocinio a la hora de lanzar críticas (genéricas) y ofrecer soluciones (simples) a los problemas (complejos) que ha de abordar una sociedad tecnológimante muy desarrollada como la nuestra.

La nueva Bernadette, activista contra el cambio climático, es paseada en olor de multitudes por los más variados centros de decisión política (como Jesús entre los doctores en el Templo de Jerusalén), para transmitir el mensaje que la Madre Tierra dirige a sus hijos, los cuales no la respetan ni reverencian como se merece la progenitora de la estirpe humana y de las demás especies animales y vegetales que habitan bajo se mancillado manto protector.

Ahora, la ministra española de Transición Ecológica ha comunicado a Greta que “le ayudará a cruzar el Atlántico para que pueda asistir a la Cumbre del Clima de Madrid“. Es decir, que aflojará la pasta a sus padres para que la Niña Profeta del Ecologismo pueda sermonear a la citada ministra y de los demás invitados a la Congregación Ecologista Mundial, y echarles en cara lo malvados que son al no hacer nada para evitar la extinción de especies animales y vegetales y, en definitiva, la muerte del planeta Tierra. Mientras la ministra y sus adláteres -en actitud beatífica de arrepentimiento y espíritu de constricción- asintirán con la cabeza los improperios dirigidos a ellos y al resto de dirigentes de nuestro mundo cruel. Tranquilidad: esa Misa la pagamos todos los españoles.

Por casualidades de la vida, la empresa automovilística Ford acaba de anunciar que la producción de los motores ‘Ecoboost’, que actualmente se realiza en la fábrica de Almussafes (Valencia), también cruzará el Atlántico, pero en sentido contrario, para ser fabricados en EE.UU. Parece que la Cruzada del Gobierno de Pedro Sánchez contra el diésel comienza a generar efectos negativos sobre la economía española, principalmente contra los intereses económicos del pueblo valenciano que, de una tacada, verá aumentado su ejército de parados en unas 1.000 personas.

Nada nuevo bajo el sol: Este actual fenómeno de masas (infantiles e infantilizadas) y mediático trae ecos de los acontecimientos que tuvieron lugar en el año 1212, después de la Cuarta Cruzada. A caballo entre la realidad y la leyenda, se dice que tuvo lugar una Cruzada Infantil para intentar convertir pacíficamente a los musulmanes a la cristiandad, cuyo detonante fueron las visiones de un muchado alemán o francés.

Merece la pena hacer una breve recapitulación de estos episodios que inspiraron la magnífica novela del escritor polaco Jerzy Andrzejews Las puertas del Paraíso, Pre-textos, Valencia, 2004, trad. Sergio Pitol:

Un niño dice que ha sido visitado por Jesucristo el cual le ordena la entrega de unas cartas al Rey francés, por las cuales conmina a éste a organizar una Cruzada para recuperar Jerusalén. Ante la pasividad del monarca el niño recibe una segunda visita de Jesucristo en la que le alienta a organizar la Cruzada de los Niños. De esta manera, veinte o treinta mil niños se dirigen hacia Niza arrasando con toda la comida que encuentran a su paso. Desierta más de la mitad de los cruzados y los otros mueren de hambre.

Llegan a Niza menos de 2.000 niños y 200 adultos. Dos mercaderes les ofrecen siete barcos para viajar a Jerusalén. En Cerdeña se hunden dos barcos. Los otros cinco llegan a Alejandría (Egipto)… donde los 2.000 niños son vendidos como esclavos.

Fin de la cruzada…

Moraleja: Evidentemente, hemos de prestar atención a las necesidades e inquietudes de nuestros niños y jóvenes. Tenemos que luchar por ofrecerles un mundo mejor en el presente y una esperanza de futuro. Y así es, pues depositamos en los niños y jóvenes nuestro amor y dedicación, ya que representan el tesoro más preciado de nuestra estirpe. Sin embargo, la pubertad es un periodo complicado en los aspectos biológicos y psicológicos, cargado de conflictos con los demás y con uno mismo, debido a las tormentas hormonales que tienen lugar en los cuerpos y en las mentes de los jóvenes. Por ello, las emociones están a flor de piel y toman las riendas de su conducta. Además, es el tiempo de la formación, de la maduración como personas y de buscar el propio espacio en la sociedad.

En el haber de la juventud podemos anotar la energía y el idealismo desbordantes en pro de la conquista de una sociedad más feliz, libre y justa. En el debe, una formación intelectual aún incompleta, un mayor peso de los sentimientos sobre el raciocinio y, por lo tanto, una mayor facilidad para dejarse embaucar y manipular por las personas mayores.

Hay quien asegura que Greta Thunberg es utilizada por sus padres y por empresas del sector de las energía renovables, a fin de obtener sustanciosos beneficios económicos (Bernadette, que ya fue víctima de una “tempestad mediática”, por contra, quería ser pobre, no aceptaba regalos, no vendía medallas, pues no era comerciante). No sería nada extraña la presencia de este tipo de manipulación, o de cualquier otra que provenga del campo ideológico o de la economía, dada la mayor vulnerabilidad de los jóvenes. Si hoy en día gran parte de la población adulta ha caído en las redes político-ideológicas del populismo más soez (en sus versiones de derecha y de izquierda), y de los cuentos sin fin de buena parte de nuestros políticos,  ¡cómo no van a caer los jóvenes en las trampas tendidas por dirigentes políticos y empresariales sin escrúpulos!..

Debemos cuidar por el bienestar presente y futuro de nuestros niños y jóvenes, escuchar sus demandas. No obstante, es obligación de todos intentar buscar un equilibrio entre la energía de las pasiones incendiarias, y la capacidad de raciocinio inherente a la especie humana, desarrollada a lo largo de los siglos, si no queremos que todo se nos vaya de las manos, hacia el carajo.

Amén.

(Imagen: Greta Thunberg en Àpunt)

 

 

 

La insoportable levedad de la ‘nueva política’

Del grito indignado de “No nos representan”, y de la denuncia sobre los privilegios y actuaciones corruptas de la casta política, a calentar poltronas en el Congreso, en el Senado, en gobiernos autonómicos y municipales.

De abominar del “Régimen del 78”, como presunta continuación del franquismo, a la afirmación de Pablo Iglesias en el último debate de la investidura fallida de Pedro Sánchez de que “la Constitución es algo muy serio”.

Del eslogan populista “PSOE, PP, la misma mierda es”, a taparse la nariz y reclamar la entrada de miembros de Podemos en el Gobierno del apestado PSOE, aquel que en tiempos de Felipe González tuvo “las manos manchadas con cal viva” (en referencia a las actuaciones criminales del GAL), según nos recordó Pablo Iglesias en la primera investidura fallida de Pedro Sánchez que propició la investidura de Mariano Rajoy.

Es evidente: La ola de la indignación, que se generó con la contestación a los efectos de la crisis económica, acaba de morir en la playa exclusiva de la nueva casta.

El movimiento transversal que venía a quebrar el bipartidismo (no al eje izquierda-derecha, sí a la antítesis arriba-abajo, a favor de los oprimidos), termina por alienarse (perdón, alinearse) claramente en el sector ideológico de las izquierdas.

Podemos abrió la vía de la “nueva política”, el impulso capaz de regenerar el panorama político español y de dar por finiquitada a la “vieja política”, corrupta y antidemocrática. Una nueva vía que ha acabado por impregnar al resto de formaciones políticas. Pero, al final, después de analizar sus actuaciones ¿cuáles son los fenómenos políticos diferentes que ha aportado “la nueva política”:

  • Desmedida ambición de poder: Mientras se proclama la apuesta por la erradicación de la “vieja política”, se despliega antes nuestros ojos y oídos una despiadada y desnuda lucha por el poder, en la que, contradiciendo a Julio Anguita (“Programa, programa, programa”) lo último que se dirime en las negociaciones para formar un gobierno es un programa político y unas medidas para implementarlo. Así, el líder socialista Pedro Sánchez es capaz de pactar con cualquier formación política (sea constitucionalista o independentista) con tal de conseguir el poder. Mientras Podemos, un partido político con solo cuatro años de existencia y nula experiencia de gestión en la Administración de Estado, exige una Vicepresidencia y cinco Ministerios en el fallido gobierno de coalición con el PSOE.
  • Mercadeo político: Los cada vez más valorados asesores de los diferentes partidos no entienden de contenidos programáticos. Sus propuestas de táctica y estrategia se centran en fortalecer la imagen del líder del partido y de debilitar la posición de las fuerzas políticas adversarias. La táctica es la estrategia, y viceversa. Por eso, Pedro Sánchez actúa como un croupier de casino que reparte las cartas al resto de partidos políticos. En primer lugar, asigna el papel de “socio preferente” a Podemos, al tiempo que le niega su entrada en un gobierno de coalición o colaboración. A continuación, sin proponer pactos de Estado, pide al PP y a Ciudadanos que se abstengan en la votación para investirlo Presidente del Gobierno y así facilitar la formación de un ejecutivo que no dependa de las fuerzas populistas y separatistas. Todo ello para intentar ganar el terreno del centro político y así aumentar su representación parlamentaria, ante unas posibles elecciones generales cuya convocatoria depende de él.
  • Política de imagen y comunicación: Lo fundamental de las propuestas de los partidos políticos en la actualidad se ciñe a la colocación de la mejor imagen posible y de los mensajes de sus dirigentes en los medios de comunicación y, sobre todo, en las redes sociales, al objeto de ganar el favor de la opinión pública.
  • Cambio de paradigma moral y político: Antes eran importantes los posicionamientos ideológicos y el rigor a la hora de realizar propuestas políticas, así como en la actuación de los líderes políticos. En los tiempos que corren priva la falta de coherencia: No importa que un día se lance una propuesta y al día siguiente (o incluso durante el mismo día) se difunda una diferente o su contraria. El bien supremo es la obtención del poder al precio que sea.
  • Dificultad en la formación de ejecutivos: Tras complicadas, tediosas e interminables negociaciones, ahora los procesos electorales se suceden con excesiva rapidez. Ante la falta de capacidad para llegar a acuerdos, los líderes políticos delegan una y otra vez en los electores la responsabilidad que a aquellos les corresponde en la formación de gobiernos.

Estas son algunas de las claves que permiten entender el espectáculo en el que se ha convertido la −dos veces− fallida investidura de líder socialista Pedro Sánchez.

Ante este espectáculo frívolo y descarnado de lucha por el poder en España, es fácil caer en la tentación de cambiar de canal para seguir en vivo y en directo el Tour de Francia, allí donde se despliega ante nuestros ojos el formidable esfuerzo de los ciclistas camino del Tourmalet o del Iseran, por ejemplo.