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Un ‘procés’ de hispanofobia aguda

Como todo nacionalismo, el nacionalismo catalán se fundamenta en dos pilares ideológicos y sentimentales:

  • El orgullo de pertenencia a una comunidad histórica, cultural y lingüística.
  • La defensa ante las agresiones de un enemigo externo, en este caso, España.

Desde los tiempos de su fundador, Valentí Almirall, el nacionalismo catalán ha fomentado la idea de que una Cataluña avanzada económica y culturalmente debía actuar como locomotora de una España atrasada en esos mismos ámbitos.

Esta percepción coincidía con la realidad durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, pero, tras el periodo de la Transición, que culmina con la aprobación de la Constitución española y el establecimiento del Estado Social y Democrático de Derecho y de las Autonomías, Cataluña ha avanzado en el terreno del autogobierno y en el desarrollo de su cultura, sus costumbres, así como en el fomento de la lengua catalana. Además, la colaboración del nacionalismo moderado de Convergència i Unió, capitaneado por Jordi Pujol, con los sucesivos gobiernos de España, ya fueran socialistas o populares, supuso mejoras palpables en los recursos de Cataluña, al tiempo que facilitaba el progreso de los restantes pueblos que componen España.

Por lo tanto, la concepción de una España de dos velocidades (Cataluña, avanzada; España, atrasada) empieza a difuminarse mediante la nivelación de los estándares de bienestar en todas las Comunidades Autónomas que integran el Estado español.

Sin embargo, la llegada de la crisis económica de 2008 produce una fuerte recesión en toda España, que también se hace sentir en Cataluña. Y ante el deterioro del nivel de vida del pueblo catalán, el nacionalismo en el poder -ahora liderado por Artur Masrecupera la idea de que Cataluña, como pueblo, ha de sufrir la rémora de una España perezosa y atrasada que vive a expensas del esfuerzo de los catalanes (“España nos roba“).

Con estos mimbres se configura un cuadro de hispanofobia aguda, que presenta los síntomas siguientes:

  • Etiquetación del sistema constitucional español como continuación del régimen franquista.
  • Identificación del Estado con el partido en el Gobierno (PP), ambos presididos por un Don Tancredo que fuma puros y solo lee el Marca.
  • En consecuencia, supremacismo de una Cataluña que se considera poseedora de un derecho “a decidir” sobre su permanencia en una España opresora.

Contribuye con fervor al desarrollo de ese proceso el populismo de Podemos y sus confluencias, cuyo objetivo principal es el derrumbe del denominado “Régimen del 78”.

A pesar de que el sistema de financiación autonómica vigente -aprobado por el gobierno de Rodríguez Zapaterobeneficiaba en principio a Andalucía y Cataluña, Artur Mas pretendió evitar al máximo posible los efectos nocivos de la crisis económica en Cataluña, por lo que exigió al Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, el establecimiento de un pacto fiscal exclusivo para Cataluña similar al que disfrutan Euskadi y Navarra, bendecidos por la Constitución Española. Ante la negativa de Rajoy a dar el visto bueno a ese marco bilateral con Cataluña, que hubiese hundido aún más la maltrecha economía del Estado y de las restantes Comunidades Autónomas, el nacionalismo catalán activó el denominado “procés de desconnexió amb Espanya, a partir de la masiva manifestación reivindicativa de la Diada del 11-S de 2012.

Dada la fuerza del movimiento nacionalista demostrada en las calles de Barcelona, el nacionalismo devino independentismo, y más cuando las manifestaciones recibían un mayor apoyo social, año tras año. La celebración del referéndum ilegal del 9-N de 2014 y, sobretodo, de las elecciones autonómicas del 27-S de 2015, supusieron los hitos fundamentales para el establecimiento de la hoja de ruta del procés.

Todo se acelera con los lamentables y vergonzosos Episodios Nacionales en el Parlament durante los días 6 y 7 de setiembre de 2017, la aprobación de las leyes del Referéndum y de Transitoriedad -mediante un procedimiento propio de una República Virtual y Bananera-, la (no) celebración del referéndum-pucherazo del 1-O (con el reparto de mamporros difundido por todo el orbe), para finalizar con la (no-se-sabe-si) declaración unilateral de independencia y proclamación de la República Catalana que -ahora sabemos, en boca de Carme Forcadell, Presidenta del Parlament– fue meramente simbólica.

La inesperada reacción enérgica del Gobierno de Don Tancredo con la aplicación del art. 155 de la Constitución y el cese de todo el Govern, a lo que hay que añadir la puesta en marcha de los órganos judiciales para enjuiciar a ese Govern y a la Mesa del Parlament por la presunta comisión de delitos muy graves, ha roto en mil pedazos la ilusión supremacista que alejaba de la realidad al movimiento independentista. Así, la fuerza irresistible del “Estado invasor” ha provocado que la hispanofobia aguda curse en catalanitis autoinmune*, la cual presenta el cuadro clínico siguiente:

  1. División de la sociedad catalana.
  2. Derrumbe del catalanismo (antes) moderado de CiU.
  3. Fuga de empresas y ralentización de las inversiones extranjeras.
  4. Amenaza de paro y recesión económica.
  5. Intervención de la organización autonómica a través de la aplicación del art. 155 CE.

La prescripción facultativa ha sido dada por el Gobierno de España -con el beneplácito del Senado-, mediante la aplicación del art. 155 CE y la convocatoria de elecciones autonómicas para el 21-D. Mientras, la Justicia española enviaba a la cárcel (provisionalmente) al exvicepresident Oriol Junqueras y siete exconsellers, dejaba en libertad provisional con fianza a los miembros de la Mesa del Parlament, y emitía orden de detención para el expresident Carles Puigdemont y otros cuatro exconsellers, de turismo judicial por tierras de flamencos y valones.

Las declaraciones de la Presidenta del Parlament, Carme Forcadell, ante el juez instructor del Tribunal Supremo sobre el acatamiento a la aplicación del art. 155 y la afirmación de que la declaración de independencia era simbólica, dejan al descubierto los efectos nefastos (palpables) de la grave patología que padece la sociedad catalana del siglo XXI.

Los resultados del 21-D serán un test definitivo sobre el grado de recuperación del equilibrio social en Cataluña.

 

* Se habla de enfermedad autoinmune cuando el sistema inmunitario -encargado de combatir a los patógenos extraños al organismo- ataca a determinado/s órgano/s del mismo, provocando inflamación.

 

(Montaje fotográfico: Daniel Tercero)

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El Estado es el PP

Los momentos culminantes del procés hacia la independencia de Cataluña dejan al descubierto el movimiento convergente de las diferentes hojas de ruta políticas, tendentes a estigmatizar al PP como el partido de la derecha recalcitrante heredera del franquismo y, como consecuencia de ello, a marginarlo del escenario político.

El pistoletazo de salida tuvo lugar con el denominado Pacte del Tinell, suscrito en el mes de diciembre de 2003 por el PSC, ERC y ICV-EUiA, que dio origen al Govern del tripartito. Su objetivo era conquistar el poder en Cataluña, pero la consecuencia más duradera fue el establecimiento de un cordón sanitario alrededor del PP, de manera que se prohibían los pactos y acuerdos con dicho partido, por lo que el mismo solo podría gobernar si conseguía la mayoría absoluta en las correspondientes elecciones. En otro caso, se daba luz verde a los gobiernos tri, tetra, o pentapartitos enfrentados al PP, en España, Comunidades Autónomas, o Ayuntamientos.

La demonización del PP experimentó su momento álgido en el año 2006, con motivo de la elaboración del nuevo Estatuto de Autonomía para Cataluña, impulsada por el líder de los socialistas catalanes Pasqual Maragall, con la aquiescencia de CiU (ERC no estaba de acuerdo y finalmente optó por pedir el voto nulo) y la bendición del por entonces Presidente del Gobierno Español José Luis Rodríguez Zapatero, el cual pronunció la célebre frase: “Aceptaré todo lo que venga del Parlament“. El PP fue marginado de todo el procedimiento para la confección del texto estatutario y, una vez aprobado el Estatut mediante referéndum celebrado en Cataluña, optó por presentar recurso de inconstitucionalidad contra buena parte del articulado estatutario.

Dado que la presentación de este recurso ha sido utilizado por las fuerzas independentistas y sus aliados populistas para echar la culpa al PP del clima de resentimiento antiespañol en auge dentro de amplias capas de la población catalana, conviene dejar constancia de algunos hechos que, a menudo, no son tenidos en cuenta:

El recurso de inconstitucionalidad fue presentado, además de por el PP, por las siguientes instituciones: El Defensor del Pueblo (el líder socialista Enrique Múgica), y cinco Gobiernos Autonómicos, entre ellos, el ejecutivo socialista de Aragón.

Se achaca al PP, y se pretende deslegitimar al Tribunal Constitucional, por presentar el recurso y dictar sentencia, respectivamente, en contra de la voluntad manifestada por el pueblo catalán en la consulta que aprobó el Estatut.

En primer lugar, hay que destacar que el Estatut fue votado por el 49,4% del censo catalán, y obtuvo el voto favorable del 73,9% de los participantes en la consulta. Por ello, hay que cifrar en el 36% el apoyo de los ciudadanos catalanes hacia su norma estatutaria. Además, como hemos observado anteriormente, ERC (el principal partido beneficiado por el victimismo que nace del conflicto planteado con el nuevo Estatut) se decantó por pedir el voto nulo.

Por otra parte, los recursos contra normas jurídicas son instrumentos que cualquier sistema democrático otorga a las personas físicas y jurídicas en defensa de sus derechos, libertades e intereses legítimos, y pone en manos de los Tribunales de Justicia la valoración de las perspectivas jurídicas que mantienen los recurrentes. El/los recurso/s contra el Estatut elevan el grado de indignación de los independentistas porque el/los mismo/s se presentaron una vez aprobado el texto estatutario en consulta popular.

Ello no podía ser de otra manera, ya que en 1985 el Gobierno socialista de Felipe González propuso -y consiguió- la eliminación del recurso previo de inconstitucionalidad, el cual permitía la presentación de recursos contra normas estatutarias antes de su elevación a referéndum de los electores de la Comunidad Autónoma correspondiente. A partir de ese instante solo cabía presentar el recurso de inconstitucionalidad contra un Estatut que ya hubiese sido aprobado en referéndum. De ahí la fácil imputación al PP de ir en contra de #LaGente, en este caso, el pueblo de Cataluña (recordemos: el 36% de los ciudadanos catalanes con derecho a voto).

Y en eso, llegó Podemos

Surfeando sobre la ola de indignación ocasionada por el tsunami de la crisis económica y los casos de corrupción política, recogieron el lema de “No nos representan” dirigido hacia los partidos de la vieja política (“PSOE, PP, la misma cosa es”). En el camino, intentaron “abrir el candado de la Transición”, considerada como germen del denominado “Régimen del 78“, producto elaborado en el laboratorio sito en la caverna del Régimen de Franco.

Después de engullir a IU, las huestes de Pablo Iglesias tratan de efectuar el abrazo del oso al PSOE, encabezado por Pedro Sánchez, el líder que lanzó la campaña del “No es No” al objeto de evitar cualquier acuerdo o pacto con el PP, en cuanto renovación, a nivel estatal, del ya mencionado Pacte del Tinell, de ámbito catalán.

Mediante ofertas de formación de gobiernos de progreso, Podemos trata de desgarrar a un PSOE que se mueve entre su tradicional posicionamiento a favor del sistema constitucional español y una cierta equidistancia entre los afanes rupturistas con la Constitución del movimiento independentista catalán y del populismo, que pugna por iniciar un proceso constituyente después de derogar la Constitución Española del 78, en el camino de implantar la III República como clon de la II República, derrotada por un dictador que murió en la cama, de viejo.

En su ruta hacia la toma del poder en sus ámbitos respectivos, interesa a las fuerzas independentistas y populistas la identificación del PP con el Estado, pues de esta manera concitan a su favor las conciencias de aquellas personas que consideran al PP (el partido más votado en España y en la mayoría de Comunidades Autónomas), una fuerza de extrema derecha, franquista y reaccionaria. Así, el odio al PP se torna en odio a España y, por ello, a la democracia, al sistema constitucional que estableció el Estado Social y Democrático de Derecho.

Precisamente, la acción que simboliza la identificación que algunos realizan entre PP, franquismo y España, tuvo lugar -¡cómo no!- en el Parlament de Cataluña, donde la diputada de Catalunya Sí que es Pot, Àngels Martínez, retiró (con la parsimonia propia de la anciana que recoge la ropa tendida) las banderas españolas puestas por los diputados del PPC en sus escaños, antes de abandonar el plenario con motivo de la votación de la Ley del Referémdum.  Esta es una banderaque fue impuesta por la fuerza de las armas”, dijo la diputada podemita cuando se le interpeló por su acción.

De una tacada, se pretendía eliminar del Parlament al PP, al símbolo de España, a la España constitucional, es decir, todo aquello que cualquier progre, de forma automática, rechazará por considerarlo facha y, de paso, fortalecer la convergencia de intereses del movimiento populista con las fuerzas independentistas.

El problema reside en que con tanta simplificación de los postulados políticos, y con la banalización de la política que surge desde el odio al PP, acabemos por cargarnos la democracia.

 

(Fotografía: Firma del Pacte del Tinell, rtve.es)

 

Mariano, el hijo pródigo catalán y el valenciano ‘pagano’

Dado que Pablo (Iglesias, para mas inri) y sus discípulos desearon alejar la Misa católica de los rayos catódicos de TVE2, al tiempo que pretendían erradicar los crucifijos de los colegios, después de que algunas de sus mujeres entraran a pechos descubiertos en alguna capilla universitaria con maneras de pirómanas republicanas (del 36), sería oportuno recordar que -creencias aparte- las enseñanzas que nos ha legado la religión forman parte -y forman, a secas- el rico acerbo cultural de la especie humana.

Así, huérfanos de las parábolas de Jesús, que Lucas plasmó en su Evangelio, no podríamos entender el magnánimo gesto de Mariano Rajoy a la hora de comprometer 4.200 millones de euros, destinados a invertir en infraestructuras de Cataluña, una Comunidad Autónoma con ínfulas de nación y cuya clase dirigente se muestra díscola respecto del sistema constitucional español, al que tanto contribuyeron a construir durante la etapa de la Transición y el posterior cogobierno de Jordi Pujol con socialistas y populares.

 

Dice la parábola del hijo pródigo [comentada]:
«Un hombre tenía dos hijos;
y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió la hacienda [bien podría provenir del sistema de financiación autonómica aprobada por Zapatero y negociada con catalanes y andaluces].
Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó [virtualmente] a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país [la crisis no fue para tanto], y comenzó a pasar necesidad.
Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos [¡con perdón!].

Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba.
Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia [es un decir], mientras que yo aquí me muero de hambre! [es otro decir, aún más exagerado que el anterior].
Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.
Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros [una persona soberbia nunca se expresaría así].”
Y, levantándose, partió hacia su padre [a estas alturas ya sabemos que se llama Mariano]. Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.

El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”
Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies.
Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta,
porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta [ahora sabemos que estaba valorada en 4.200 millones de dracmas, perdón, de euros].
«Su hijo  [el ‘pagano’] mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas;

y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
El le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.”
El se irritó y no quería entrar [se sintió repentinamente desconectado]. Salió su padre, y le suplicaba.
Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo [que te ofrendo nuevas glorias], y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito [una financiación suficiente] para tener una fiesta con mis amigos;
y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas [y vino, según el holandés errante], has matado para él el novillo cebado!”

Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo [sobretodo, cuando de pagar se trata];
pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.”»

También podemos traer a colación otras dos parábolas, más políticamente incorrectas:

El capital y los intereses [destinada, sobretodo, a Compromís, que se niega a negociar los Presupuestos del Estado]

“Os digo que a todo el que tiene [catalanes, vascos y canarios], se le dará; pero al que no tiene [valencianos], aun lo que tiene se le quitará.”
Pero a aquellos enemigos míos, los que no quisieron que yo reinara sobre ellos [Compromís], traedlos aquí y matadlos [virtualmente] delante de mí.”

Reconciliación [dedicada a independentistas]

“Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel [o te inhabilite]”.

En fin, ya lo decía el rey sabio Salomón: “Nada nuevo bajo el sol”.

(Fotografía: Cadena Ser)

Cuando #LaGente se mete en política

El Estado de las Autonomías es uno de los pilares en los que se sustenta el sistema constitucional español. Las autonomías fueron erigidas como reivindicación política de los derechos de las comunidades históricas, y en cuanto Administraciones Públicas más próximas al ciudadano, potenciadoras y coordinadoras de las Administraciones más cercanas, los municipios.

Como secuela de la profunda crisis económica, ha sido puesto en cuestión este Estado de las Autonomías, pues han salido a flote sus disfuncionalidades y algunas personas con mentalidad centralista han intentado imputarles los problemas del déficit y de la deuda públicos, aunque el ataque más fuerte contra ese Estado está protagonitado por el movimiento independentista catalàn.

Es cierto que el desarrollo del sistema autonómico ha generado una serie de sinergias negativas, como pueden ser la excesiva competitividad que se ha establecido entre las diferentes autonomías, a los efectos de acaparar competencias y recursos públicos, lo que ha llevado a un estado generalizado en el que imperan las reclamaciones por supuestos agravios comparativos que, en general, conducen al sentimiento del victimismo.

El transcurso del tiempo nos da una imagen del proceso autonómico según la cual, con la aprobación de la Constitución Española de 1978 y los Estatutos de Autonomía que le siguieron, se habría dado el pistoletazo de salida en la competición por equipos autonómicos, hacia la mayor acumulación posible de competencias y poder territorial, aunque fuera a costa de perder de vista la necesaria solidaridad entre los pueblos hispánicos, producto de los imprescindibles acuerdos y pactos entre los entes autonómicos y el Estado.

Así, hemos llegado a una situación en la que, a consecuencia de la crisis económica, conviven un sistema de financiación injusto y un (no) reparto de los recursos que pertenecen a todos (el agua, por ejemplo). En este sentido, es conveniente recordar cómo las asociaciones de regantes y usuarios, principales interesados en la buena gestión del agua, como bien común, llegaron a acuerdos para la concreción del Plan Hidrológico Nacional a través del trasvase de aguas del río Ebro. Acuerdos que fueron ignorados por el Gobierno de Zapatero a la hora de derogar los artículos de la Ley del PHN que contemplaban dicho trasvase.

Intereses partidistas y empoderamiento de determinados gobiernos autonómicos amigos, se impusieron al consenso y a la resolución de problemas estructurales graves de otras autonomías, consideradas como enemigas políticas (de diferente signo partidario) y, por lo tanto, víctimas propiciatorias de los pactos alcanzados entre los partidos que sustentaban al Gobierno de España y a las Comunidades Autónomas beneficiarias.

Aunque pueda parecer un contrasentido, es posible que la mayor facilidad para llegar a acuerdos en el seno de los diferentes sectores de la sociedad civil -en comparación con los partidos políticos-, se deba a que las organizaciones ciudadanas persiguen aquello que los autores de La urna rota califican como ‘intereses contrapuestos‘, con los que se pueden enhebrar transacciones y pactos, en lugar de la utópica persecución de un ‘interés general‘ en cuanto “ilusión metafísica en la que se refugia el legislador” que, a menudo, esconde meros intereses de partido. En determinados momentos es conveniente romper las amarras de los intereses partidistas, tejidos con la pulsión de conquista y mantenimiento del poder, así como para el establecimiento de alianzas con las fuerzas que les pueden ayudar en ese objetivo, a su vez enrocadas en sus propios intereses partidistas, por lo que resulta difícil salir de esa espiral que gira en torno al ombligo donde se miran los partidos.

Así, podemos afrontar los desequilibrios políticos y territoriales más allá del prisma político partidista -aunque sin voluntad de sustituirlo-, desde la perspectiva de la vertebración de la sociedad civil, a los efectos de darle la vuelta a la tortilla organizativa del Estado y conseguir un mejor ordenamiento jurídico y práctico en materia de régimen electoral, financiación, distribución de recursos públicos y transparencia en el funcionamiento de la Administración Pública y de los partidos políticos, así como el fortalecimiento de esa sociedad civil que, a estas alturas de la corrida constitucional, aún no parece haber alcanzado la mayoría de edad para llegar a ser sujeto consciente y responsable, activo y determinante en la adopción del rumbo hacia el que debe dirigir sus pasos la sociedad española.

Es evidente que la sociedad civil se vertebra a través de vías organizativas y comunicacionales, tanto informales como formales. La omnipresencia de las redes sociales ha de facilitar la vertebración de la sociedad civil, sobre todo entre los sectores con perfiles semejantes [Vid. artículo ¿Dónde va #LaGente?] y dentro del ámbito más informal, sin descartar su utilización en las estructuras formales (estables).

Como antes hemos dicho, la vertebración para la participación de la ciudadanía en el ámbito socio-político, ha de sustentarse en la base del municipio, en cuanto entidad pública más cercana al ciudadano, para -a través de las entidades supramunicipales como las mancomunidades y comarcas, obtener una vertebración estable de la sociedad civil, siempre conectada y siempre dispuesta a ser colaboradora y crítica con la Administración Autonómica correspondiente. (Por cierto, el papel que han de jugar, o no, las Diputaciones Provinciales, podría ser objeto de discusión).

Una vez conseguida esta estructuración autonómica ciudadana, debe favorecerse el engarce de la estructura autonómica con el Estado. Ahí, tal vez, podría jugar un papel relevante el Senado, esa institución que no acaba de encontrar un lugar claro en el organigrama salido de la Constitución, a pesar de ser concebido como órgano de representación territorial. El establecimiento de los foros adecuados para la coordinación de los diferentes territorios -en cuanto espacios habitados por ciudadanos, con culturas e intereses propios y, muchas veces, enfrentados-, podría ser una de sus competencias más importantes.

(Fotografía: Official Press. Plantà al tomb de la falla municipal de València 2017)

Pedro Sánchez. Un cadáver (político) exquisito

 

Si el  PSOE hubiese seguido la lógica plasmada en las dimisiones de  Joaquín Almunia y de Rubalcaba, cuando obtuvieron unos pésimos resultados electorales, Pedro Sánchez no habría asistido, como secretario general, al Comité Federal del día 1 de octubre de 2016 que le obligó a dimitir. En las elecciones del 20-D obtuvo los peores resultados de la historia del PSOE, que fueron superados por los aún peores resultados del 26-J. Por lo tanto, Pedro Sánchez ya debería ser un cadáver político; si se prefiere, un cadáver político exquisito. Pero no, ahí sigue erre que erre plantando cara al aparato y a los barones del PSOE, dentro del proceso de primarias abierto (en canal) por dicho partido.

‘Cadáver exquisito’ es una técnica por medio de la cual se ensamblan colectivamente un conjunto de palabras o imágenes; el resultado es conocido como un cadáver exquisito o  cadavre exquis  en francés. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado “consecuencias” en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración.

El cadáver exquisito se juega entre un grupo de personas que escriben o dibujan una composición en secuencia. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: « Le cadavre – exquis – boira – le vin – nouveau » (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo).

Para algunos un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo.  (www.elvisortaller.com)

 Las dinámicas políticas que han conducido a la emergencia en la escena publica del ‘cadáver exquisito’ que nos (pre)ocupa, comienzan con los restos ideológicos de R. Zapatero adaptadas a la nueva situación que se abre en la política española con la aparición de Podemos y de CiudadanosLas consecuencias del proceder de este fenómeno fueron tres negativas:

NO a facilitar el gobierno del partido que ha ganado las elecciones (el PP).

NO a aportar ninguna alternativa política al partido ganador, salvo invitarle, como partido ganador de las dos últimas elecciones, a que negociara la investidura de su candidato a presidente del gobierno con los partidos afines (se entiende que estos son el PNV, la exCDC y Coalición Canaria, además de Ciudadanos), de manera que si los populares lo intentaban generarían la coartada perfecta para que el pétreo Sánchez pudiera intentar ser presidente con la complicidad de Podemos y los partidos nacionalistas e independentistas (las malas lenguas dicen que ese pacto ya estaba avanzado, mediante la intercesión del PSC ante las fuerzas soberanistas catalanas).

NO a convocar al electorado español a las terceras elecciones en un año.

Evidentemente, alguna las tres negaciones eran de imposible cumplimiento en su conjunto, por lo que ante la fuerza de los argumentos para no posibilitar el gobierno de  Mariano Rajoy, y la no verbalización de una alternativa al mismo, se vislumbraba un panorama de lo más surrealista que tenía como horizonte unas elecciones generales como regalo de Navidad. El Comité Federal del PSOE del día 23 de octubre de 2016 ha despejado las dudas al respecto, con el acuerdo que obliga al grupo parlamentario socialista a abstenerse en la votación para investidura de Rajoy, y permitir con ello el gobierno del PP.

Los posibles motivos que habían llevado a Pedro Sánchez a no dimitir, a establecer su hoja de ruta, a bloquear la formación del gobierno por el partido que había ganado las elecciones (fenómeno que ocurría por primera vez en la historia de la democracia española) y, últimamente, a presentar su candidatura en las primarias que han de elegir al secretario general del PSOE, son los siguientes:

Interés personal en la supervivencia política del propio Sánchez, y de su camarilla dirigente. Es decir, seguir  vivito y coleando a pesar de los pésimos y reiterados resultados electorales.

Lucha por la supremacía del ámbito de las izquierdas, ya que buena parte del electorado de la izquierda clásica ha sido seducida por los cantos de las sirenas soberanistas y indignadas, inspirados en las desgracias personales y sociales provocadas por la grave crisis económica. El incremento de votos significativo de la izquierda republicana y soberanista catalana (a costa de la derecha del acólito  Mas) y, sobre todo, la irrupción punzante de Podemos, Pablo Iglesias en plan superstar, han provocado un fuerte sacudida en el PSOE (y PSC), y la fagotización de IU.

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Graffiti por el Parque de Marxalenes, Valencia

Max Ernst observó que el juego del cadáver exquisito funciona como un ‘barómetro’ de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores. Aplicado a la situación política actual, vemos que los nuevos actores políticos -para reafirmarse en sus posicionamientos- diseñan sus argumentos para tratar de seducir a una sociedad desquiciada por los efectos de la crisis, la corrupción, y la espectacularización mediática de estos fenómenos, así como del debate político:

  • En primer lugar, se condenan los estragos sociales causados por la crisis económica.
  • Después se rasgan las vestiduras por los casos de corrupción que se generaron, en su mayoría, en la época de bonanza económica, lo que sirve de coartada para crear un cordón sanitario alrededor del PP, en cuanto se le considera como el partido corrupto por antonomasia, pasando por alto la corrupción generada en Andalucía por el PSOE, y en Cataluña por los exconvergentes de Jordi Pujol y Artur Mas, a quien el PSC facilitó el gobierno con su abstención.
  • Finalmente se remata el discurso con la voluntad inquebrantable de conseguir mayores cotas de bienestar social

Sin embargo, si rascamos más allá de la superficie en la que se inscriben las palabras de los políticos, observamos que cada uno (sobretodo si ese uno no ha ganado las elecciones y ha obtenido, sucesivamente, los peores resultados de su partido en la presente era constitucional) no hace más que jugar sus cartas con el objeto de obtener a toda costa la Presidencia del Gobierno de España, y de mantener el poder en el seno de su partido; pues el campo de juego determinado por el sistema capitalista (que nadie cuestiona) deja escaso margen de maniobra para que las diferentes formaciones políticas presenten alternativas socioeconómicas cualitativamente dispares.

Y, con demasiado facilidad, se olvida que son las urnas las que otorgan la legitimidad para ostentar el poder.

Izquierda, izquierda; derecha, derecha… 1, 2… 3

Con motivo de los movimientos tácticos ante el procedimiento para la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno de España, hemos asistido, entre otros, al posicionamiento del PSOE, que durante el mandato de Pedro Sánchez se ha regido por los siguientes principios:

-El PSOE, que es un partido de izquierdas, no puede facilitar un gobierno de derechas.

-Como partido de derechas, el PP es antagonista politico del PSOE, por lo que ha de buscar sus apoyos en sus afines ideológicos (los partidos de derechas).

-Hay que evitar unas nuevas elecciones…

Respecto del segundo punto, aunque no se explicite, los presuntos partidos de derechas serían Ciudadanos, Coalición Canaria y PNV, por una parte, más la exConvergència, al otro lado de la frontera de un país virtual que desea independizarse de España (¿a fin, por tanto?). No deja de sorprendernos que precisamente Ciudadanos y Coalición Canaria votaron favorablemente la investidura virtual (por fallida) de Pedro Sánchez, y con el PNV el PSOE ha cogobernado largos periodos en Euskadi; además los nacionalistas vascos han animado a los socialistas a formar un gobierno de izquierdas PSOE-Podemos. ¿Afines, por tanto?, ¿de quien/es?

En cuanto al encuadramiento ideológico en el campo de la izquierda, traemos a colación la esclarecedora opinión de una persona que proviene de dicho ámbito, el ideólogo de Podemos Manolo Monereo (ahora impulsor del eje arriba/abajo), el cual afirmaba en Público.es que:

El eje izquierda/derecha existe en la realidad como dispositivo ideológico, pero se afirmaba y se sigue afirmando sabiendo que ya no representa la centralidad de la vida pública“.

Cuando se habla de izquierda para referirse a la socialdemocracia, no es otra cosa que propaganda y falsa conciencia. No hay nada más que observar lo que hacen Renzi, Hollande, la socialdemocracia alemana o el laborismo británico. La socialdemocracia sólo parece de izquierdas cuando está en la oposición”.

Se podría decir que el PSOE es el partido ‘orgánico’ del régimen. Hasta ahora es el que mejor ha sabido representarlo, el que mejor ha defendido los intereses del capital en su conjunto y el que mejor ha defendido a la monarquía parlamentaria. Su capacidad de obtener el consentimiento de las clases trabajadoras y de las capas populares ha sido muy alta y, a veces, altísima. Lo fue en la etapa de González y en la de Zapatero. Sólo las crisis recurrentes del capitalismo europeo y español pudieron quebrar sus bases sociales y políticas de legitimación”.

Lo ejemplos son múltiples:

-Bajo la presidencia de Felipe González, España entró en la OTAN, se instauraron los denominados “contratos basura”…

-El presidente Zapatero aprobó la reforma, exigida por la UE, del art. 135 de la Constitución (con la ayuda del PP), congeló las pensiones, rebajó el sueldo a los funcionarios públicos…

Aunque en Grecia, los afines ideológicos del Podemos de Monereo (Syriza, de Alexis Tsipras) no se han quedado atrás en la asunción de reformas impuestas por la Troika europea:

-Recorte del 30% de las pensiones.

-Rebajas de los salarios de los funcionarios.

-Subida de impuestos.

-Venta de patrimonio público estatal…

Esto es así porque, desde que fue aniquilado el sistema comunista en todo el mundo (con el permiso del híbrido político-económico chino, y de Cuba y Corea del Norte), impera el monopolio estructural del capitalismo. Una vez expulsadas de la realidad las fuerzas sociales antagónicas, las luchas partidistas para conseguir el poder local, quedan reducidas a la venta de imágenes atractivas para el electorado, sin proponerse la presentación de un balance de actuaciones y conquistas políticas concretas.

Al tiempo, las disputas partidistas pueden alcanzar unos grados muy elevados de violencia verbal, como reminiscencia política de la amortiguada lucha de clases, y de los conflictos concretos que ya forman parte del relato histórico (pongamos que hablo de la Guerra Civil española), aunque siempre revisitado (revisado) en cada uno de los sucesivos y complejos presentes.

Si “Ser de derechas” significa ocupar un espacio ideológico concreto: equivale a “ser conservador”, o sea, apostar por la conservación de las tradiciones y del sistema actual, el capitalismo, ¿qué significa “ser de izquierdas”? Tal vez:

-¿Contribuir a la redacción de las notas al margen en el manual de instrucciones para el mejor funcionamiento del sistema capitalista?

-¿Ser coautor de las Constituciones que recogen los derechos sociales al lado de los principios de libertad y economía de mercado, que ya rigen los destinos de los países avanzados, estén gobernados por partidos de derechas o de izquierdas?

-¿Actuar como mosca cojonera y ceniza (en las dos acepciones del término) que distrae a los agentes económicos y políticos del capitalismo en el desarrollo de sus funciones?

-¿Una forma, como cualquier otra, de marcar el territorio de la batalla partidista y dialéctica para conquistar el poder?

Pues bien, este dispositivo ideológico sustentado en el eje izquierda/derecha funciona la mar de bien en España, aunque sea para (des)bloquear la elección del presidente del gobierno. Tanto es así que hasta partidos con tintes nacionalistas, como Compromís, se alinean bajo estas coordenadas ideológicas (a pesar de quebrar los ejes para dar cabida al izquierdista Ciudadanos, el partido más centralista del Parlamento español), sin plantearse una postura negociadora para solventar de una puñetera vez -y de verdad- los graves problemas y las injusticias que sufre históricamente el pueblo valenciano:

Infrafinanciación (no podemos olvidar que el actual, e injusto, sistema de financiación autonómica fue obra del gobierno del socialista Zapatero).

Escasez de agua (¿cuánto tardó el ínclito Zapatero en derogar el trasvase del Ebro?)

Insuficiente inversión estatal en infraestructuras, Corredor Mediterráneo (ordenación centralista, radial, histórica, del territorio español).

Erradicación del Derecho Civil Foral (único territorio de la Corona de Aragón que no lo recuperó)…

El último sondeo del CIS indicaba que, caso de haberse celebrado unas terceras elecciones, el mapa político quedaría prácticamente clavado al actual, aunque la guerra desatada en el seno del PSOE pudiera favorecer al PP.

No obstante, pase lo que pase, para algunos la vida sigue igual… con el baile (político) de la yenka: “Izquierda, izquierda; derecha, derecha”… Podemos divertirnos. Nivel!

(Foto: Celebración del festival hindú ‘Yadnya Kasada’, en Java. FULLY HANDOKO / EFE)

 

¿Qué ha sido de Junts pel Seny?

No, no crean, Carles Puigdemont no tira la toalla como Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, así como así...

Pues, cuando se produjo la negativa inicial de la CUP para aprobar los presupuestos generales presentados por el Govern de Junts pel Sí, Puigdemont declaró que si hubiese conocido tal desaire con antelación no se habría postulado como President, al tiempo que anunciaba su sometimiento a una cuestión de confianza. Finalmente, se tiró al monte con la guitarra a cuestas, y subió al escenario para acompañar a los rockeros de Sopa de Cabra

Es como si el viento huracanado que trajo la crisis económica, junto con el aroma fétido de la trama corrupta del 3%, y demás, hubiesen conseguido que el seny, tradicionalmente asignado a la sociedad catalana en conjunto y, particularmente a su clase política, se transforme en la rauxa, el otro estado mental imputado, puntualmente, al carácter catalán

Con motivo de la crisis, la clase política catalanista ha querido traspasar los efectos nocivos de aquella al poder central (y centralista), especialmente al PP como partido que representa la unidad de España, que presentó (junto con el Defensor del Pueblo, entre otros) recurso contra el Estatut, y contra el cual se levantó el muro de silencio obra del Pacte del Tinell, convertido en línea roja por el exsecretario general del PSOE Pedro Sánchez, durante el periodo estéril para la elección de presidente del Gobierno de España, bajo el lema “No es no, ¿qué parte del no, no ha entendido Rajoy?Sin embargo, el eslogan de su campaña electoral viró hacia un “Sí”, rotundo a más no poder.
El volumen de las voces soberanistas subió de tono cuando se destaparon las tramas de corrupción, que señalaban al partido que ha gobernado Cataluña durante más de treinta años, como una de las mayores castas extractivas de la política europea, con el exHonorable Jordi Pujol al frente, junto con su familia numerosísima.
Con todo ello, Cataluña  ha sufrido una ruptura en su cuerpo social de difícil cauterización. Sin poseer ni la mayoría cualificada para reformar el Estatut, ni la mayoría de votos como para ganar las elecciones plebiscitarias, que organizaron bajo la etíqueta de Junts pel Sí, las fuerzas catalanistas neoindependentistas proclamaron la República Catalana, dentro de la XI legislatura (?). Y, para hacer realidad sus ilusiones, buscaron desesperadamente el apoyo de la CUP, una formación anti-capitalista y anti-española, que no pega ni con cola con el partido conservador y reformista de-toda-la-vida de Mas-Pujol (+ Puigdemont), y que ahora saca a la luz todas las vergüenzas y debilidades del catalanismo exmoderado.
Además de lograr ‘dividir el país en dos’, la extinta Convergència Democràtica de Catalunya de Pujol-Mas-Puigdemont ha conseguido destruir la eterna coalición con la Unió Democràtica de Catalunya de Duran i Lleida, y una pérdida notable y progresiva de su apoyo electoral, motivo por el que ha terminado en brazos de la ERC de Oriol Junqueras, primero, y en los de la CUP, últimamente.
¿Aún es posible que alguien, de entre las fuerzas soberanistas, sea capaz de poner el seny necesario para frenar la rauxa que divide a los catalanes en dos mitades, que puede iniciar la espiral de la desobediencia entre cada una de las dos mitades de la sociedad catalana, que provoca una gran distorsión en el sistema constitucional español, y que causa desasosiego entre los diferentes pueblos que integrados en él?.

Qué tiempos aquellos en los que  los líderes catalanistas participaban decisivamente en la construcción de la España constitucional (Miquel Roca fue padre de la Constitución y los catalanes la votaron favorablemente con una mayoría aplastante), en la confección de Gobiernos de España (tanto del PSOE como del PP), así como en el diseño del sistema de financiación autonómica vigente (propuesto por el expresidente Zapatero y consensuado con el Govern, y ahora denunciado, justamente, por injusto). Ello, facilitó la consolidación del régimen democrático en España, al tiempo que sirvió para que Cataluña obtuviera beneficios en cuanto a la profundización de su autonomía y a la obtención de recursos destinados a su territorio.

Para cuando se dé por finiquitado el procés, con nuevos interlocutores, tanto de la clase política catalana constitucionalista, como del resto de Comunidades Autónomas, existirá una tarea pendiente y urgente que realizar: la nueva aprobación de un sistema de financiación autonómica que sea justo y que garantice el Estado del Bienestar para todos.

En cuanto a lo demás, así como hay una disposición adicional primera de la Constitución, que mira al pasado (hacia los “derechos históricos de los territorios forales”, también puede existir una disposición adicional quinta (junto con las disposiciones transitorias que correspondan), que mire al futuro, a la realidad nacional de una Cataluña que renueva sus vínculos con una España plural, justa y solidaria.

La izquierda ante el capitalismo

 

Pocos lo ponen en duda: el sistema capitalista, allá donde va, triunfa.
Sin ir más lejos -en España-, José Luis Rodríguez Zapatero, el Presidente del Gobierno más izquierdista de la democracia española, congeló las pensiones, recortó el salario de los funcionarios, y reformó el art. 135 de la Constitución española, al objeto de introducir el principio de estabilidad financiera para limitar el déficit, tras el toque de atención que le enviaron Barack Obama, Angela Merckel y -dicen- hasta el Presidente de China.

Al otro lado del Mediterráneo, el también izquierdista Alexis Tsipras, Primer Ministro de Grecia , tuvo que acatar las condiciones impuestas por la Troika, tras ganar un referéndum donde el pueblo griego dijo “NO” a la propuesta restrictiva de la Unión Europea (UE). En defnitiva, Jean-Claude Jüncker -como Presidente de la Comisión Europea– cogió de la manita a Tsipras… y Grecia acabó por ajustar su economía a los principios que rigen el sistema capitalista vigente, dentro del marco político de la Europa que aquella concibió en la Antigüedad.
A pesar de las crisis cíclicas y sistémicas que ha sufrido, la ideología capitalista se ha instalado en la organización de las sociedades y en las redes neuronales del cerebro humano y, por ello, ha sido capaz de implantar su lógica como la realidad inmutable con la que hay que contar y a la que hay que adaptarse si se quiere conseguir algo positivo en la vida.
Como animales racionales que decimos ser los humanos, nos planteamos el porqué del éxito del capitalismo y muchas han sido las teorías que se han desarrollado al respecto. Una de tantas de las razones triunfadoras podría residir en que el fundamento lógico del sistema se asienta firmemente sobre el instinto básico de predación de la especie humana (ley de supervivencia de los mejor adaptados a la evolución), el cual llega a inscribirse con letras de oro en las sagradas escrituras (“…y manden en los peces del mar y en las aves del cielo…”) y termina por instalarse cómodamente en las leyes (escritas y no escritas) del funcionamiento del mercado, del que se predica su capacidad para la creación de bienestar social y la generación de libertad que le es inherente.
Y esta hegemonía es tan aplastante que ya se ha producido la erradicación del sistema comunista sobre el mapa planetario, en tanto que antagónico del capitalista, incluso con la desintegración del Estado más grande de la Tierra (la URSS) que daba sustento a aquél.
También es rotunda la victoria del capitalismo porque ha domeñado sibilínamente a los agentes que en teoría deberían actuar, desde el interior, como contrarios al mantenimiento del sistema. Dicho de otra manera, partidos socialistas, sindicatos… se han limitado a reconocer el cuadro de valores inmutables del régimen y a jugar el juego que dicta la lógica del moderno Gran Leviatán. Hasta Podemos -partido emergente en el que se habían depositado muchas esperanzas de cambio radical- ha ido adaptando sus propuestas al marco inmutable del sistema, conforme iban tocando tierra sus ideales fundadores.
Así, ante la falta de visiones ideológicas realmente contrapuestas, la lucha de los partidos por el poder se ciñe a resaltar las diferencias con el contrario a través de políticas de imagen y a vender en el mercado electoral supuestas alternativas programáticas, que tan solo suponen una discrepancia en pequeños porcentajes de inversión en partidas presupuestarias socialmente sensibles, como es el caso de las áreas de bienestar social o empleo (mejor: subsidios al desempleo). Con ello intentan aquietar las conciencias pseudorrevolucionarias que hace tiempo han borrado de sus mentes cualquier atisbo de verdadera revolución social. Mientras, la falta de un proyecto alternativo serio se salda con unas políticas parciales y, en su mayoría, erráticas.

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(Graffiti de DEIH en la calle de Na Jordana, Valencia)

Mientras, la espiral de la desigualdad social recorre el mundo impulsada por la predación descontrolada de los agentes del sistema capitalista, con los cuales acabamos por colaborar todos: unos (los capitalistas) persiguiendo más beneficios; otros (los asalariados) reivindicando mayores retribuciones; unos y otros, consumiendo los bienes y servicios que ofrece el sistema, aunque sea a fuerza de endeudarse hasta las cejas.
Todos, en definitiva, creemos asistir como meros espectadores a esa guerra silenciosa, casi anónima, pero realmente cruenta, que se desarrolla a lo largo y ancho de los confines de la Tierra, aunque nuestros gestos cotidianos nutren la lógica del sistema.
El tiempo dirá si dentro de los parámetros del sistema actual cabe un cambio hacia un capitalismo “de rostro humano”, en el que la voracidad consustancial al yo individual y colectivo, pueda ser temperada por el sentimiento de compasión hacia el prójimo y de respeto hacia la Naturaleza, o si, por el contrario, el instinto predador de cada sujeto solo puede conducirnos hacia el capitalismo más y más “salvaje”, al cual algunas mentes justicieras pretendan oponer un orden económico y social diferente.
Mas, para poder dilucidar los caminos futuros de nuestra sociedad, es necesario que cesen de una vez por todas las funciones del circo ideológico y del teatro de las variedades políticas, donde día tras día los actores profesionales del cuadro de políticos e ideólogos representan su papel (en el fondo el mismo aunque disfrazado de máscaras diferentes) y tratan de confundir nuestras mentes con juegos de malabarismo dialéctico, siguiendo los dictados de un sencillo guión escrito por los agentes económicos y financieros que rigen los destinos de los capitales y de las personas.

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(Graffiti de Julieta en el Centro Histórico de Valencia)

A la hora de la verdad, habrá que bajar la política a la arena de la seriedad, allá donde se plante batalla a pecho descubierto a la bestia negra del yo desatado. Y habrá que decir las cosas por su nombre. Y se tendrá que discrepar en aquello en lo que realmente no se esté de acuerdo. Pero, fundamentalmente, deberemos intentar el logro de consensos en las materias que sean más significativas para el buen desarrollo de toda la Humanidad, porque, ciertamente, sin un consenso guiado por la buena fe es difícil pensar en un cambio social radical y, al mismo tiempo, no violento.

Entre NiNis y NoNos (representan)

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Felipe González […] es un hombre de negocios en América Latina. Es un millonario que asesora a Carlos Slim y a los multimillonarios del continente americano. Se aloja en hoteles de cinco estrellas y ya no tiene nada que ver con aquel Felipe González de 1979 que hablaba de la democracia del pueblo o con aquel Felipe González de 1982 que apeló a la ilusión de la gente por el cambio. A Felipe González no le gustan los pobres, los odia. Las élites políticas odian al pueblo […] tenemos élites políticas que odian a la gente“.
PABLO IGLESIAS, Conversación con Pablo Iglesias, pág. 112.

Las dificultades económicas de la crisis han hecho proliferar esa especie de joven que se ha dado en llamar nini (ni estudia, ni trabaja) y que -según Eurostat- en España representa a uno de cada cinco jóvenes.

La bondad o la miseria de su status quo habría de dilucidarse a la luz de la encrucijada introducida por la Biblia sobre la concepción del trabajo como maldición, por la caída en el pecado original, y su continuidad en el paradigma marxista, según el cual el trabajo en el sistema capitalista es una lacra psicosocial que conduce al ser humano a la alienación. Por otra parte, también es conocida la postura ideológica según la cual el trabajo se erige como fundamento de la dignidad de la persona (sin trabajo no se pueden atender las necesidades básicas del individuo y su familia; sin trabajo la persona pierde un medio imprescindible para su socialización).
Sin profundizar, de momento, en ese fenómeno psicosocial, imprescindible para comprender nuestra sociedad y poder dar pautas de futuro, debemos destacar que la crisis, también nos ha traído otra clase de sector social, compuesta por jóvenes -y no tan jóvenes-: la de los nonos, aquella que gritaba en las manifestaciones organizadas por la plataforma del 15-Mno nos representan“, y que tuvo un antecedente en el eslógan “no nos falles“, dirigido por los jóvenes socialistas a su líder José-Luis Rodríguez Zapatero, y el posterior “no nos defraudes“, hacia Pedro Sánchez.
El germen del movimiento de los nonos se encuentra en el libro-arenga de Stéphane Hessel ¡Indignaos!: Ante las desigualdades, las injusticias y la miseria que provoca la crisis del sistema capitalista, se convocaba a los jóvenes, principalmente, a la indignación como posicionamiento ideológico y praxis política. Como producto de vistosos fuegos artificiales ante las contradicciones del régimen, el libro no buscaba la raíz de los problemas, ni la coherencia y radicalidad de las soluciones, sino el mero resorte emocional capaz de llevarnos a la indignación y de ahí a la protesta callejera y en las redes sociales.
No nos representan“, es decir, los millones de votos (mayoritarios) a los partidos tradicionales (o no tan tradicionales) ¿eran de peor calidad (por no decir nulos) que los otorgados a las formaciones de nuevo cuño, o respecto de la opción de la abstención y el voto nulo? ¿Pura escoria ante cualquier número de manifestantes, por grande que sea? ¿Nimiedad ante el voto virtual que otorgan las encuestas?
Los no-nos ¿representan a una clase de ciudadanos ética y políticamente superiores a la, por ellos, denominada casta? ¿Quién, aparte de ellos mismos, les ha concedido esa legitimidad para ser “los buenos de la película” y arrogarse la representación de ‘la gente’, de todo un pueblo?
Y, en eso, llegó Podemos a las instituciones, con su petate repleto de indignación y de esperanza, y de jóvenes líderes ya baqueteados en la política de asesoramiento a gobiernos de América Latina, de cuya actividad Juan-Carlos Monedero (el ideólogo del proyecto) y otros dirigentes del partido han conseguido algún que otro emolumento sustancioso. Por cierto ¿no es este fenómeno lo más parecido al Felipe González descrito en la cita de Pablo Iglesias, que encabeza esta entrada? ¿Es el mismo el Monedero-Podemos de 2016, que el de 2011, por ejemplo? ¿Será el mismo, pongamos, que el de 2020? Tiempo al tiempo. La verdad es que el fenómeno promete.
Cierto nivel de insolencia y atrevimiento es propio de la gente joven. Pero, personas ya no tan jóvenes como Monedero, ahora vienen a contarnos el cuento de la Transición (La Transición contada a nuestros padres, se titula un libro suyo). Y así, a quienes tuvimos que tragarnos nuestro miedo para asistir a reuniones clandestinas y correr delante de los grises, nos espeta que nuestro esfuerzo fue inútil y que todo fue una patraña (tal vez, ¿con Franco vivíamos mejor?), y que ahora vienen ellos para romper el candado de la Transición, empezar un nuevo proyecto constituyente y poner todo patas arriba. Pero, ¿para llegar adonde?. No se sabe… De momento, el impasse institucional en el que se encuentra España convierte en tarea casi imposible la formación de gobierno.
También cabe resaltar la transición sui generis de Podemos, aquella que consiste en contemplar en su programa electoral para-entrar-en el Parlamento Europeo la edad de jubilación a los 60 años y el impago de la deuda pública, entre otras propuestas, y que ahora ya no son posibles. O sea, que sin apenas tocar poder, van templando su programa político a las gaitas que resuenan en los mercados, los medios de comunicación y las agencias demoscópicas. En definitiva, ¿más de lo mismo?, ¿más táctica y estrategia para-entrar-en, y para-mantenerse-en? ¿Más Juego de Tronos/as?..
Los fuegos artificiales son un espectáculo pletórico de color y de ritmo que encanta a ‘la gente’. Mas, en cuanto explota la última carcasa, todo el mundo sabe que hay que irse a hacer nono… y que mañana será otro día. Por ello, tan solo queda desear: ¡Felices sueños!

(Ilustración: Graffiti en el parque de Marxalenes, Valencia)