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Sultanes del tuit

La irrupción en la escena política de las nuevas formaciones viene de la mano de la onda expansiva producida por los medios de comunicación y las redes sociales. Así, Podemos no puede entenderse sin la omnipresencia mediática de Pablo Iglesias en los platós de televisión, al que siguieron los demás líderes de la formación morada. También por el buen manejo y difusión de los mensajes lanzados a través de Twitter, fundamentalmente, por sus dirigentes, militantes, simpatizantes, bien coordinados por sus community managers.

Además, existe una convergencia del populismo español y del catalán (independentismo), cuyo objetivo es establecer una alianza estratégica para tratar de enterrar el sistema democrático nacido con la Constitución de 1978, tras el convulso y fructífero periodo de la Transición. Algunas de sus señas de identidad son estas:

  • Ambos hablan en nombre y representación de “La Gente”, en un caso, y del “Pueblo Catalán”, en el otro, a pesar de que los resultados electorales les niegan la mayoría en sus respectivos ámbitos.
  • Los discursos de unos y otros están trufados (¿trucados?) de oratoria revolucionaria y/o de llamamientos a la desobediencia civil (como sucede en Venezuela, pero de signo político contrario).
  • Sus actuaciones tienen lugar, principalmente, en el espacio de esa Democracia Virtual que han construido a golpe de perfomances parlamentarias y callejeras, paseíllos de líderes políticos varios, fotos de familias de lo más pintorescas, y anuncios de referéndums anunciados -que no convocados- ad nauseam.

Todo ello con el propósito no manifestado de copar las frecuencias de las ondas de radio y los rayos catódicos de la televisión, amén de agotar el papel de la prensa diaria e invadir el TimeLine de Twitter.

Sin embargo, la revolución esbozada por Podemos y la independencia de Cataluña anunciada por Junts pel Sí y la CUP, no cuentan con los recursos humanos suficientes para tomar el Estado al asalto: en cuanto se pone en riesgo el patrimonio de aquellos que han de liderar las presuntas revoluciones y rebeldías, se inicia el procés de las sucesivas deserciones en las filas insurgentes. De esta manera, Guillermo Zapata y otros concejales de Ahora Madrid se van del partido para no tener que aportar parte de su sueldo a la causa, y ha comenzado ya el goteo de consellers y otros cargos públicos de la Generalitat Catalana que abandonan el barco a la deriva cuyo puerto es la Ítaca independiente, pero que puede encallar en los farallones donde se cobran las sanciones pecuniarias a sus navegantes.

¡Con lo bien que iba todo cuando se trataba de lanzar tuits vejatorios contra víctimas del terrorismo y del machismo, así como contra los judíos!..

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Mensajes, acciones y omisiones (como el racaneo a la hora de homenajear a Miguel Ángel Blanco), cuyos contenidos -y silencios- también responden a las querencias ideológicas del colectivo podemita, porque:

  1. Se denigra a víctimas del terrorismo ya que se está al lado de la estrategia de ETA, tal y como manifestó Pablo Iglesias en una herriko taberna de Pamplona, el 6 de junio de 2013: «ETA se dio cuenta desde el principio de que, por mucho procedimiento democrático que haya, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española» (Iñaki Ezkerra, Los totalitarismos blandos). De esta manera, se legitima el rechazo a la democracia española por no reconocer el Derecho a la Autodeterminación, un derecho inexistente en las constituciones occidentales y negado reciente y explícitamente al procés catalán por el exsecretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon.
  2. Los judíos pueden ser objeto de sorna si, por ejemplo, se está a favor de la causa palestina, que se extiende a la admiración por el universo musulmán, lo que lleva a no suscribir el Pacto Antiyihadista (contra Dáesh) -suscrito por el Gobierno español, el PSOE, Ciudadanos y otros partidos políticos-, tras recibir fondos del régimen iraní, además de otros regímenes dudosamente democráticos.

¡Cuánto se disfrutaba, también, mientras se construía con juegos de palabras y frases desafiantes la Torre de Babel de la República Catalana Independiente de su Casa (la Cataluña que, mayoritariamente, no desea la independencia)!..

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Carles Puigdemont en el escenario con Sopa de Cabra

Mas, cuando se acerca el momento de poner la pluma sobre el papel para aprobar la ley que impugne la Constitución Española, y que conlleve la respuesta del Estado en su defensa mediante la imposición de penas pecuniarias contra los autores del desafío, da comienzo el baile de la yenka de los políticos  soberanistas para “echarse a un lado” y ceder el paso a los valientes.

Porque hay que ser conscientes de que solo existen dos vías para reformar o echar a tierra el sistema constitucional actual:

  • Seguir los cauces y procedimientos señalados en la Constitución para su reforma.
  • Realizar un alzamiento contra el orden vigente del que no se puede descartar la utilización de la violencia armada, con las correspondientes pérdidas de bienes materiales y del bien más preciado: la vida humana.

No obstante, dado el grado de conformismo de los ciudadanos españoles (catalanes incluidos) con los estándares de nivel de vida alcanzados (más ahora, que empezamos a salir de la grave crisis económica), parece que corren malos tiempos para la lírica revolucionaria y la épica rebelde, más si sus protagonistas han de ser la burguesía catalana y las clases medias -conservadoras por naturaleza-, por muy afectadas que hayan sido por la crisis económica y/o involucradas en los pingües beneficios obtenidos del sistema corrupto del 3% pujolista.

Matar y morir por causas de dudosa justeza social y ética, no son acciones propias de estos mundos sutiles-ingrávidos-y-gentiles-como pompas de jabón que nos ha tocado vivir.

Y, ante todo, no podemos olvidar que la pela és la pela… Y si esta se halla en peligro, no cabe más que exclamar: campi qui  pugui!

 

(Fuente de la fotografía: El País)

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Susana en su laberinto

Casilla de salida en el Juego de la Oca socialista: 1 de octubre de 2016. Posada de los Ferraz. Comité Federal.

Fue el día en el que se desataron las hostilidades, dentro de una guerra más o menos larvada en el seno del PSOE. Los resultados electorales negativos en las elecciones generales del 20-D y del 26-J -con la guinda de las elecciones autonómicas vascas y gallegas-, han puesto sobre el tapete la indefinición ideológica del partido de los socialistas españoles, que se ha visto incrementada con la falta de respuestas realistas a la crisis económica, y a la fuerza generada por el movimiento de los Indignados del 15-M, cuyo correlato lo encontramos en la irrupción potente de Podemos.

El conflicto interno que culminó con la lamentable batalla de Ferraz lo iniciaron la mayoría de los barones socialistas -encabezados por la lideresa andaluza Susana Díaz-, cuando constataron que el entonces secretario general Pedro Sánchez era incapaz de asumir responsabilidades por los sucesivos fracasos electorales; que no era realista en sus planteamientos a la hora de intentar ser presidente del Gobierno de España con su enemigo político (Podemos) y las fuerzas segregacionistas catalanas; y, sobre todo, que no se iba ni con agua caliente, pues se enrocó en el cargo mediante la legitimidad que le otorgaba el haber sido elegido en primarias por la militancia, cada vez más radicalizada en su rechazo a cualquier pacto con el PP de Mariano Rajoy.

A sabiendas, Pedro Sánchez ha intentado deslegitimar en todo momento a sus barones críticos con el secuestro virtual de las bases en la cárcel de oro donde se aloja la soberanía que se hace derivar de las primarias. Y de aquellos barros primarios vienen estos lodos devastadores, que desembocan en el pozo socialista presente, y con visos de persistencia en el futuro….

Por ello, la valoración de las primarias -un sistema más de selección de líderes, importado de la democracia estadounidense- se convirtió en el centro de la controversia entre Pedro Sánchez y la mayoría de los barones territoriales del PSOE. Porque las primarias son consideradas por algunos como el no va más de la democracia interna de los partidos políticos. Sin embargo, en el libro La urna rota: La crisis política e institucional del modelo español, de Politikon, se hace un análisis en profundidad de dicho sistema, donde se demuestra que no es oro todo lo que reluce cuando se lanzan los dados de las primarias:

  • Se da más relevancia al carisma y a la imagen que al programa político (en algunos casos, inexistente, por fluctuante y alejado de la realidad). Por ello,  se tiende a crear organizaciones de tipo presidencialista, por el mayor peso de la figura del líder sobre la organización y el programa. Así, “a primera vista, dejar que vote toda la militancia (o el electorado) parece una manera de dar voz a las bases (o la ciudadanía). En la práctica, pueden ser un  sistema «cesarista»  por el cual las bases hablen solo una vez cada cuatro años, cuando toque escoger o ratificar al jefe, y conseguir que las estructuras del partido sean anuladas. El partido puede dejar de ser una máquina de formar coaliciones y agregar preferencias para ser un órgano de poder plebiscitario.”
  • Los cuadros intermedios de los partidos -elegidos mediante procedimientos de representación y, a veces, constreñidos por responsabilidades de gestión- ceden su protagonismo a la militancia -libre de sujeciones, más crítica-, por lo que  los partidos se radicalizan en sus utopías y en el odio hacia el adversario político. Y en las elecciones a la Presidencia de Francia se ha constatado que el candidato radical de los socialistas franceses elegido en primarias, Benoît Hamon, ha conducido a la debacle electoral a su partido obteniendo un 6% de los votos.
  • Existe una mayor repercusión en los medios de comunicación, los cuales  agradecen los duelos (mediáticos) entre líderes, e incluso pueden participar en los mismos, decantándose a favor de uno u otro de los candidatos.
  • Así mismo, las primarias son utilizadas por los partidos emergentes en España (Podemos y Ciudadanos) como arma arrojadiza contra los partidos adversarios que no las contemplan en sus estatutos, a los que se acusa de antidemocráticos, lo que llevado al extremo puede conducir a la repulsa de los mecanismos propios de la democracia representativa, fundamento de cualquier sistema realmente democrático.

Todos estos factores han contribuido a la desestabilización organizativa y a la banalización del programa ideológico del PSOE. La campaña de primarias se circunscribe al lanzamiento de eslóganes alejados del programa político: El “No es no“, trasvertido en el “Si o sí“, de Pedro Sánchez; las “Ganas de ganar“, del “100% PSOE”, de Susana Díaz; el “Voto útil” para “Unir el partido”, de Patxi López…

El Comité Federal del 23 de octubre de 2016 quiso tender el puente que pudiera permitir al PSOE salir de su laberinto. Sin embargo, la diferencia tan ajustada en la presentación de avales entre Susana Díaz y Pedro Sánchez en el inicio del proceso de primarias -ante la presencia del minoritario, pero siempre utilitarista, Patxi López-, provoca que el conflicto dentro de la posada socialista vuelva a la casilla nefasta del 1-10-16, ya convertido en una crónica de la muerte, tan anunciada…

(Imagen: Dansa de La Moma, con los pecados. Festividad del Corpus Christi de Valencia. Cerámica de Susana González)

 

 

Convergencia para tumbar la democracia

El eco de las notas y el texto antifranquista de L’estaca, del ahora empresario enólogo Lluís Llach (“segur que tomba, tomba, tomba…”), componía la melodía musical con la que concluía la Asamblea Ciudadana podemita de Vistalegre II. Eran maneras de kumbayá fraternal y fondo de purga estalinista contra el sector de la transversalidad errejonista. Antes y después, han proseguido los paseíllos de autoridades y simpatizantes de la causa independentista catalana en apoyo de los principales líderes de la misma (Podemos también se ha manifestado a favor del denominado derecho a decidir), que desembocan ante las puertas solemnes de los tribunales de justicia españoles.

Ambos movimientos de masas son ejemplos de la convergencia de intereses políticos entre el populismo español y el independentismo catalán (la rama autónoma del populismo), a la hora de intentar liquidar el sistema constitucional de 1978, ahora etiquetado como #RégimenDel78 (“si tires fort ella caurà…”) por aquellos líderes de Podemos que, a duras penas, habían nacido con él. Es decir, se intenta acabar con el sistema democrático al que contribuyeron decisivamente las fuerzas catalanistas (con Miquel Roca como padre de la Constitución) y el pueblo catalán en su conjunto en el momento de votar muy mayoritariamente dicha Constitución. También el catalanismo contribuyó en el diseño y el desarrollo de las bases constitucionales a través de la siempre determinante Convergència i Unió, por lo que el encaje de Cataluña en España supuso importantes beneficios para aquel territorio autonómico, en cuanto a inversiones del Estado y al establecimiento de los sucesivos sistemas de financiación autonómica, siempre pactados con las formaciones catalanistas.

Esta singularidad del espaciotiempo político -que define lo español políticamente correcto– en la que conviven lo más plácidamente posible la izquierda antisistema (y de las CUP) con la derecha catalana más insolidaria, surge a consecuencia de la crisis económica y del quebranto de la calidad de vida de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, así como de la mengua de los recursos de las Administraciones Públicas y, con ellas, los de las Comunidades Autónomas. En el fragor de la batalla política -a la cual han contribuido a potenciar los omnipresentes y omnipotentes medios de comunicación de masas- entra en escena el movimiento populista que reclama más igualdad social, y vuelve a la misma el irredentismo catalán, insolidario en cuanto pretende la máxima desigualdad autonómica, o sea, la independencia respecto de los demás pueblos que constituyen el Estado Español, ahora que vienen mal dadas.

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(Fuente: Diario crítico)

No es el único momento en el que fuerzas políticas catalanas han pretendido pirarse de España, ni será el último:

  • La guerra dels Segadors de 1640, supuso un breve periodo de independencia con 11 años de insufrible integración en Francia, un Estado más centralista que el español.
  • El Tancament de caixes de 1899, con la célebre sentencia de Manuel Durán i Basno ens entendran mai“. El grito de “Abaix els lladres“, o los silbidos a la Marcha Real  denunciados por Segismundo Moret en 1901.
  • La proclamación en 1934 del Estat Català en la República Federal española, realizada por Lluís Companys…

Es evidente que la corrupción ha supuesto el debilitamiento del bipartismo imperfecto, con el crecimiento de Podemos y Ciudadanos a costa de los partidos de gobierno (PP y PSOE), involucrados en casos de corrupción que han tenido lugar durante la época de bonanza económica, pero que la lentitud de la justicia y la voracidad de audiencias de los medios de comunicación han hecho bien presentes en nuestro afán.

También és clar i català que la corrupción autóctona (la de fuerza política del #RègimDel80: la CiU de Jordi Pujol) ha servido de detonante para la puesta en marcha de un procés de desconexión con España que bien podría desarrollarse bajo el título español de la película de Woody Allen: Coge el dinero y corre… (que la justicia española -para más señas- nos pisa los talones. Si logramos la independencia “ens podrem alliberar…” de ese yugo tan indeseable).

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, y Carles Puigdemont, President de la Generalitat Catalana -ambos republicanos confesos de las Repúblicas española y catalana, respectiva o simultáneamente-, suscribieron un pacto (¡secreto!) y enviaron una carta al Rey de España (sic) para tratar de negociar una salida al referémdum ilegal convocado por el Govern y aprobado por el método de la trágala en el (1/2) Parlament de Catalunya.

Ahora, cuando todo el pescado está vendido ante las sedes de las Fiscalías y de los Tribunales de Justicia, las fuerzas de la Convergencia que pretende socavar la democracia española, no pretenden otra cosa que marear la perdiz, tratar de conseguir el mayor apoyo popular posible, consolidar los liderazgos personales, así como tratar de evitar las inhabilitaciones políticas y los encarcelamientos que ya están en marcha. Aunque, independentista y populistas no deseen saber que tanto las inhabilitaciones como los encarcelamientos transitan por la senda independiente de la judicatura, como es propio de cualquier sistema democrático que se precie.

En definitiva, nada nuevo bajo el sol. Bajo la pátina de progresismo y democracia, se ocultan los viejos relatos (de terror) que, por aquel entonces, “l’avi Siset em parlava“…

 

(Fotografía de la cabecera: El Periódico)

 

 

 

 

 

“No es No” al “Sí o Sí”

Hay quien sostiene que no existen las casualidades. En el transcurso de pocas horas, hemos asistido al acto de presentación de la candidatura de Pedro Sánchez, dentro del proceso de primarias para elegir al próximo Secretario General del PSOE, horas después de que la Fiscalía anunciara que iba a investigar las declaraciones del exjuez Santi Vidal, en las que comunicaba que la Generalitat Catalana había obtenido ilegalmente los datos fiscales de los catalanes, entre otras lindezas, dentro del procés anticonstitucional. Con ello, se ha constatado que “por la boca muere el juez” (como cargo, además de como senador de ERC).

Es evidente que la política española (¿solo la española?) vive tiempos inestables ligados al protagonismo de políticos ligeros de cascos:

  1. No ha mucho, el mismísimo Pedro Sánchez, en su calidad de Secretario General de los socialistas, se escudó en el célebre eslogan “No es No” (al actual Gobierno de Mariano Rajoy) para rehuir sus responsabilidades ante los sucesivos récords históricos de peores resultados de su partido, al tiempo que pretendía conquistar el poder mediante pactos con Ciudadanos, Podemos y con el sursum corda. Todo bien ilustrado con un amplísimo repertorio de poses y fotos para la posteridad, y de paseíllos ante las cámaras de televisión de líderes la mar de antitaurinos.
  2. Desde la otrora Marca Hispánica, el actual Molt Honorable Carles Puigdemont bajo la égida (con visos de secuestro) de la ERC de Oriol Junqueras y las CUP de Anna Gabriel, lanza el grito de guerra de “Referéndum, Sí o Sí”, a pesar de que, aunque las fuerzas políticas independentistas han logrado la mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya, perdieron el referéndum solapado en el que quisieron convertir las elecciones autonómicas del 27-S-2015. Con la puesta en marcha del procés, los líderes soberanistas han demostrado fehacientemente su firme vocación de expolíticos, con el Astut Mas a la cabeza, al calor de las ascuas del ‘procés’, o al sentir la frialdad a la hora de dar cuenta de sus actos ilegales ante la Justicia española (la única).

El “No es No” de las huestes de Pedro Sánchez ha ocasionado una de las más graves crisis en el seno del PSOE, y mantuvo a todo el país en vilo, con gobierno en funciones durante casi un año. Lo del Gobierno se ha (medio)arreglado a costa de profundizar la crisis socialista que apunta hacia el proceso de primarias y la celebración del Congreso Federal antes del verano.

Por su parte, el “Sí o Sí” ha provocado los siguientes cataclismos políticos:

  • La desaparición de Convergència i Unió como coalición hegemónica en Cataluña durante más de 30 años, además de decisiva para la gobernabilidad del Estado Español, ya fuera para facilitar gobiernos socialistas o del PP mediante la correspondiente negociación de privilegios para el pueblo catalán.
  • La progresiva jibarización de Convergència, ahora travestida en P(D)eCat (de soberbia e insolidaridad).
  • La división profunda de la sociedad catalana en dos mitades políticas casi iguales.
  • El más grave reto planteado al Estado, ya que atañe a su integridad territorial.

Casualmente, el bocazas de Vidal ha anunciado la supuesta conjunción planetaria entre los posicionamientos políticos de Pedro Sánchez y los soberanistas, ambos proclives a la transgresión de unos cuantos principios democráticos. En el caso del sanchismo, se vulneró el principio no escrito de facilitar el gobierno a la fuerza política más votada, además de esconder pactos secretos a la luz deslumbrante de las omnipresentes cámaras de televisión.

Los independentistas catalanes rompen la lealtad a un sistema constitucional en el que fueron decisivos para su implantación y buen funcionamiento, además de pasarse por el forro el principio fundamental de sometimiento de las autoridades al imperio de la ley y del derecho. Bajo la apariencia de un procés soberanista se esconde, tal vez, el intento de romper con la legalidad española, con la pretensión de declarar la insumisión a un sistema legal que ya tiene en el punto de mira a los responsables del (presunto) régimen corrupto del Problema del 3%, anunciado en su día por Pasqual Maragall.

Sabemos que en la era de la información imperan los pensamientos expresados en 140 caracteres y los eslóganes de lo más ocurrente y variado. También que el debate político se ha convertido en puro teatro.

Al final, en política todo parece desembocar en mera forma vacía de contenidos, en buena parte ocultos a la sociedad. Tarea de todos será desenmascarar estas agendas ocultas que tienen como objetivo derrumbar el sistema democrático.

(Fotografía: eldiario.es)

 

 

2017 se escribe con “S” de Susana, Socialismo y Secesión

En el horizonte del nuevo año divisamos dos fenómenos que, no por antiguos, van a dejar de marcar la agenda politica: el posicionamiento político e ideológico del PSOE y el desenlace del órdago soberanista catalán al Estado español. Estos dos movimientos políticos serán claves para el mantenimiento o la reforma del sistema constitucional nacido en 1978. De momento, los grandes actores de la escena política se limitan a jugar al escondite inglés:

  • La Gestora del PSOE y Susana Díaz (eterna candidata a presidir el PSOE) para alejar la fecha de celebración del Congreso Federal y así disipar con el transcurso del tiempo el presunto liderazgo de Pedro Sánchez, de trazas populistas.
  • El independentismo catalán para amagar con dar y, a la vez, tratar de esconder sus cartas. Con esta jugada se intenta salir del callejón sin salida al que han conducido a sus líderes más destacados (camino a los banquillos de los Tribunales de Justicia, por transguesores de la ley y desobedientes de las sentencias judiciales), al Parlament y a toda la sociedad catalana.

Estos pueden ser los descartes político del año en curso:

Uno. El socialismo se encuentra en la encrucijada para definir su posicionamiento ante los pros y contras que presenta el sistema capitalista. A medio y largo plazo, el PSOE deberá definir su posicionamiento político entre estas coordenadas ideológicas:

Socialdemocracia.

Papel clásico jugado por los partidos socialistas europeos, en cuanto a administradores desideologizados del capitalismo y reformistas responsables con sensibilidad hacia la redistribución social de la riqueza.

Deriva hacia la izquierda populista.

Alternativa propugnada por el ex secretario general Pedro Sánchez que, al objeto de competir con Podemos para liderar a la izquierda política y seducir a la militancia y al electorado más radicalizados, condujo al PSOE hacia el inmovilismo irresponsable con el eslogan “No es No”

Pergeñar nuevas teoría y prácticas que permitan superar los inconvenientes del capitalismo y avanzar hacia una sociedad más próspera e igualitaria.

Este último supuesto requeriría la incorporación al proyecto socialista de intelectuales solventes, además de dirigentes y militantes identificados con un proyecto político audaz y responsable a la vez.

 

Dos. Sobre los postulados del secesionismo catalán cabe preguntarse:

¿Continuará el secuestro de la media Cataluña no separatista por la otra media Cataluña independentista? ¿Los parlamentarios soberanistas continuarán reivindicando que #72SomTots, que la escasa mayoría de escaños separatistas ha de imponerse sobre la también escasa mayoría de electores que se expresaron en contra de la independencia en las elecciones del 27 de setiembre de 2015, convocadas con vocación plebiscitaria?

¿Será posible alcanzar el consenso necesario para conseguir el equilibrio entre un Estado central descentralizado y unas nacionalidades y regiones capaces de satisfacer los sentimientos de pertenencia a una tierra y la prestación eficiente de los servicios públicos?

Al respecto, cabe recordar que las fuerzas catalanistas contribuyeron de manera determinante en la consecución de los acuerdos fundamentales en los que descansa el régimen constitucional y, con él, el Estado de las Autonomías, mediante la participación destacada en la elaboración del texto constitucional y en la definición del actual sistema de financiación autonómica. Cuando las cosas han venido mal dadas, como consecuencia de la crisis económica y la debacle del imperio corrupto de los Pujol, el nacionalismo catalán moderado se ha convertido en independentista. Por ahora, la mirada de Oriol Junqueras -entelada por la emoción provocada por el procés– ha logrado la confusión de flequillos de Carles Puigdemont, situado a su derecha, y de Anna Gabriel, que se sale del sistema.

De lo que podemos estar seguros es de que se seguirán vertiendo ríos de tinta particularistas e insolidarios, sobre la hoja de ruta que intenta romper los consensos alcanzados durante la Transición, así como el principio de solidaridad interterritorial. También és clar i català que -a río revuelto- el nacionalismo catalán conquistará una posición de fuerza para negociar con el Estado privilegios en materia de financiación e inversiones: nada nuevo bajo el sol.

 

Tres. Quien no se esconde es el PP, como partido conservador. Junto con Ciudadanos -y en parte con el PSOE- se limita (que no es poco) a consensuar las medidas socioeconómicas que permitan  la supervivencia del Gobierno de Mariano Rajoy, y el mejor funcionamiento del sistema.

Mientras, ¿los valencianos nos limitaremos -como siempre- a verlas pasar para que, al final de la fiesta nacional, nos digan  a cuánto ascienden los dispendios de la juerga ajena?

 

La primaria guerra de los Ferraz.

El día 1 de octubre de 2016 figurará en los anales de la historia política española como la fecha en la que  se desataron las hostilidades, dentro de una guerra más o menos larvada  en el seno del PSOE. Los resultados electorales negativos encadenados ya desde la época de Joaquín Almunia y que se han agudizado en las elecciones generales del 20-D y del 26-J, con la guinda de las elecciones autonómicas vascas y gallegas,  han puesto sobre el tapete la indefinición ideológica del partido de los socialistas españoles, que se ha visto incrementada con la falta de respuestas realistas a la crisis económica, y a la fuerza generada por el movimiento de los  Indignados del  15-M y la irrupción potente de  Podemos.

La guerra entre la mermada Comisión Ejecutiva del exsecretario general Pedro Sánchez –tras la dimisión de 17 de sus miembros críticos, se desarrolló en dos frentes:

  • Dentro de la sede del PSOE en la calle de Ferraz, de la que no existe prácticamente ninguna referencia en los medios de comunicación, pues se les impidió la entrada. En esta reunión,  Pedro Sánchez culminó su férrea defensa del cargo iniciando un burdo intento de pucherazo, a través de la utilización de una urna escondida, no homologada y sin censo oficial
  • A las puertas de dicha sede, donde  se dieron cita unos cuantos militantes socialistas indignados y afines a Pedro Sánchez, a la que se unieron algunas glorias más o menos conocidas de Podemos, partido que tomó parte a favor del exsecretario general desde el primer segundo de la batalla (recordemos la rueda de prensa de la responsable de Movimientos Sociales  Irene Montero, nada más conocerse la noticia de la dimisión de los críticos de la  Comisión Ejecutiva del PSOE, para posicionarse en contra de estos y a favor de aquel, así como el impresionante torrente tuitero en ese sentido).

El conflicto interno que culminó con la lamentable  batalla de Ferraz lo iniciaron la mayoría de los barones socialistas -encabezados por la  lideresa andaluza  Susana Díaz-, cuando constataron que  Pedro Sánchez era incapaz de asumir responsabilidades por los sucesivos fracasos electorales; que no era realista en sus planteamientos a la hora de intentar ser presidente del Gobierno de España con su enemigo político (Podemos) y las fuerzas segregacionistas; y, sobre todo, que  no se iba ni con agua caliente  (acaba de anunciar que no abandona su escaño en el Congreso de los Diputados), pues  se enrocó en el cargo mediante la legitimidad que le otorgaba el haber sido elegido en primarias por la militancia, cada vez más podemizada, por cierto.

A sabiendas,  Pedro Sánchez ha intentado deslegitimar en todo momento a sus barones críticos con el secuestro virtual de las bases en la cárcel de oro donde se aloja la soberanía que deriva de las primarias. Y de aquellos barros primarios vienen estos lodos devastadores….

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Por ello,  las primarias -un sistema más de selección de líderes, importado de la democracia estadounidense-   se han convertido en el centro de la reciente controversia entre Pedro Sánchez y la mayoría de los barones territoriales del PSOE. Porque las primarias son consideradas como  el no va más  de la democracia interna de los partidos políticos. Sin embargo, en el libro  La urna rota: La crisis política e institucional del modelo español, de  Politikon, se hace un análisis en profundidad de dicho sistema, donde se demuestra que no es oro todo lo que reluce cuando se lanzan los dados de las primarias:

1) Se da más relevancia al carisma y a la imagen que al programa político (en algunos casos, inexistente, por fluctuante y alejado de la realidad). Por ello,  se tiende a crear organizaciones de tipo presidencialista, por el mayor peso de la figura del líder sobre la organización y el programa. Así, “a primera vista, dejar que vote toda la militancia (o el electorado) parece una manera de dar voz a las bases (o la ciudadanía). En la práctica, pueden ser un  sistema «cesarista»  por el cual las bases hablen solo una vez cada cuatro años, cuando toque escoger o ratificar al jefe, y conseguir que las estructuras del partido sean anuladas. El partido puede dejar de ser una máquina de formar coaliciones y agregar preferencias para ser un órgano de poder plebiscitario.”

Según el libro España/Reset: Herramientas para un cambio de sistema, de Joan Subirats Humet, Fernando Vallespín“Un partido deja de serlo desde el momento en el que se abre en exceso a la sociedad y pierde la capacidad de diferenciarse del entorno. Lo quiera o no, todo partido es una «organización», y como tal debe someterse a los dictados mínimos propios de los entes de tal naturaleza (mecanismos formales de decisión, organización jerárquica y estructura interna de mando, incentivos derivados de pertenecer a ella, delimitación clara respecto de otras similares, etc.).”
2) Los cuadros intermedios de los partidos -elegidos mediante procedimientos de representación y, a veces, constreñidos por responsabilidades de gestión- ceden su protagonismo a la militancia -libre de sujeciones, más crítica-, por lo que  los partidos se radicalizan en sus utopías y en el odio hacia el adversario político.
3) Existe una mayor repercusión en los medios de comunicación, los cuales  agradecen los duelos entre líderes, e incluso pueden participar en los mismos, decantándose a favor de uno u otro de los candidatos. En ese sentido, en  España/Reset, se dice que “la fuerte mediatización de la política ha tendido […] hacia el lado de los liderazgos fuertes y la ciudadanía débil.”

Así mismo,  las primarias se convierten en arma arrojadiza utilizada por los partidos emergentes contra los partidos adversarios  que no las han interiorizado en sus estatutos, a los que se acusa de antidemocráticos, lo que llevado al extremo pueden conducir a la repulsa de los mecanismos propios de la democracia representativa, fundamento de cualquier sistema  realmente democrático. Pero, como se expone en La urna rota: “Si además queremos que en esta democracia las minorías organizadas no tengan más fuerza que las mayorías difusas, el sistema representativo es superior al directo”.

Todos estos factores han contribuido a la desestabilización del partido residente en la calle de Ferraz de Madrid. A la vista del desgarro producido en su organización, parece que  hará falta alguna cosa más que coser y cantar en el seno de la -por ahora- primera fuerza de la  izquierda  española.

El Comité Federal del 23 de octubre de 2016 empezó a tender los puentes que pudieran permitir al PSOE salir de su lodazal actual. Mas, la presentación anunciada de Susana Díaz como candidata en las primarias para elegir al/la secretario/a General, y el enrocamiento de Pedro Sánchez en sus pretensiones de conquistar el poder, provoca que el conflicto dentro de la casa socialista vuelva a la fecha nefasta del 1-10-16, dentro de la crónica de una muerte anunciada.

 

 

 

 

Podemos: seducir, o dar miedo

Algún periódico de ámbito estatal recogía en su portada (!) el debate tuitero protagonizado por los líderes de Podemos Iñigo Errejón y Pablo Iglesias. Mientras el  becario podemita creía necesario seducir a la gente que lo pasa mal, en lugar de darle miedo y espantarlo a la hora de depositar su voto en las urnas, Pablemos -con la ayuda del veterano Juan Carlos Monedero– apostaba por seguir dando miedo a los poderosos, etc., etc. Terciando en esa discusión on line, en boca de la  lideresa de Podemos Irene Montero la ‘ternura’ era elevada a categoría política. En definitiva, mucha emoción en la vida política española…

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Xavier Doménech y Pablo Iglesias se besan en el Congreso de los Diputados

No debe de extrañarnos este énfasis puesto en la emoción por los líderes mediáticos de Podemos, dado que su origen hemos de encontrarlo en la génesis y evolución del movimiento global de los  Indignados, y que en España se conoce como el  15-M. Un movimiento socio-político que se reconoce en el libro-panfleto titulado  ¡INDIGNAOS! , cuyo autor fue  Stéphane Hessel.

Así pues, ya en el principio fue una emoción: la Indignación. Es evidente que la emoción -la llamada a los sentimientos de la gente, en una sociedad cada vez más infantilizada- se muestra muy eficaz a la hora de conquistar y mantenerse en el poder, pero aleja a la clase política de la racionalidad, imprescindible para gobernar, para gestionar con responsabilidad las políticas que han de perseguir el bienestar de todo un pueblo.

José Luis Sampedro escribía en el prólogo del mencionado libro:”Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!”. Y puede estar bien la indignación para empezar, pero ¿qué viene después?: ¿la  Revolución?, ¿la  Reflexión?, ¿o tal vez, la  Nada? En Grecia hemos podido comprobar cómo el gobierno izquierdista de la  Syriza de  Alexis Tsipras, que tenía como lema fundamental de su política “rescatar a las personas” -en lugar de a los banqueros- ha hecho posible la fotografía de ese pensionista abatido ante la puerta del banco donde tenía depositada su pensión y que no podía disponer de su totalidad. Después vinieron los recortes en esas pensiones, el incremento de los impuestos, la venta de patrimonio público, etc., etc., etc.

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Giorgos Chatzifotiadis llora sentado en el suelo a las puertas de una banco en Tesalónica, internacional.elpais.com

Por otra parte, la política de la emoción requiere dosis abundantes de demagogia (“demagogia directa”, diría Javier Marías). El procedimiento puede ser el siguiente: se señalan los efectos nefastos de la crisis, por ejemplo; a continuación se amplifican, y se convierten los hechos puntuales en categoría… Más adelante, se retuercen las ideas (no importa que sean sucesivamente diferentes, o incluso contradictorias), y se violenta el lenguaje para poder llegar desde una propuesta a la contraria, sin inmutarse. De esta manera, Podemos ha pasado a ser, sucesivamente:

  1. Indignado.
  2. Transversal.
  3. Chavista.
  4.  Socialdemócrata.
  5.  De izquierdas…

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, condicionado y  jibarizado por el auge de Podemos, hizo caso a la arenga de Raimon-Sampedro, y también dijo ¡NO!:

  • ¡NO! a dimitir tras conseguir los peores resultados de su partido en esta época constitucional, el 15-D, primero; el 26-J, después; y como remate, el 25-S vasco y gallego.
  • ¡NO! es ¡NO! a permitir el gobierno del partido ganador de las elecciones generales: el  PP de  Mariano Rajoy, a quien  invitó a pedir el apoyo de sus  afines (Ciudadanos  y nacionalistas-independentistas), a sabiendas de que era prácticamente imposible que los populares pudieran pactar con los soberanistas, y si así  lo hubiesen hecho, quedaría allanado el camino para  intentar ser presidente con la complicidad de estos.
  • ¡NO! a postularse como candidato a la Presidencia del Gobierno tras la investidura fallida de Mariano Rajoy, e iniciar una ronda de contactos con todas las fuerzas políticas.

Y, al final del camino, ese último ¡NO! rotundo se convirtió -por arte de magia del mentalista– en un ¡SÍ!, aún más rotundo, al intento de ser investido con los apoyos parlamentarios que fueran precisos, aunque ello condujera al desastre de su partido y a la inestabilidad del Estado español.

Como corolario, tendremos que preguntarnos si ese sentimiento prístino de indignación, motivado por las graves consecuencias de la crisis socioeconómica -y que nos lleva hacia la demagogia y el populismo- aún puede dejar una porción del espaciotiempo necesario para el uso del análisis racional, al objeto de pergeñar alternativas viables (a ser posible, pacíficas) a este statu quo insatisfactorio.

 

Pedro Sánchez. Un cadáver (político) exquisito

 

Si el  PSOE hubiese seguido la lógica plasmada en las dimisiones de  Joaquín Almunia y de Rubalcaba, cuando obtuvieron unos pésimos resultados electorales, Pedro Sánchez no habría asistido, como secretario general, al Comité Federal del día 1 de octubre de 2016 que le obligó a dimitir. En las elecciones del 20-D obtuvo los peores resultados de la historia del PSOE, que fueron superados por los aún peores resultados del 26-J. Por lo tanto, Pedro Sánchez ya debería ser un cadáver político; si se prefiere, un cadáver político exquisito. Pero no, ahí sigue erre que erre plantando cara al aparato y a los barones del PSOE, dentro del proceso de primarias abierto (en canal) por dicho partido.

‘Cadáver exquisito’ es una técnica por medio de la cual se ensamblan colectivamente un conjunto de palabras o imágenes; el resultado es conocido como un cadáver exquisito o  cadavre exquis  en francés. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado “consecuencias” en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración.

El cadáver exquisito se juega entre un grupo de personas que escriben o dibujan una composición en secuencia. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: « Le cadavre – exquis – boira – le vin – nouveau » (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo).

Para algunos un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo.  (www.elvisortaller.com)

 Las dinámicas políticas que han conducido a la emergencia en la escena publica del ‘cadáver exquisito’ que nos (pre)ocupa, comienzan con los restos ideológicos de R. Zapatero adaptadas a la nueva situación que se abre en la política española con la aparición de Podemos y de CiudadanosLas consecuencias del proceder de este fenómeno fueron tres negativas:

NO a facilitar el gobierno del partido que ha ganado las elecciones (el PP).

NO a aportar ninguna alternativa política al partido ganador, salvo invitarle, como partido ganador de las dos últimas elecciones, a que negociara la investidura de su candidato a presidente del gobierno con los partidos afines (se entiende que estos son el PNV, la exCDC y Coalición Canaria, además de Ciudadanos), de manera que si los populares lo intentaban generarían la coartada perfecta para que el pétreo Sánchez pudiera intentar ser presidente con la complicidad de Podemos y los partidos nacionalistas e independentistas (las malas lenguas dicen que ese pacto ya estaba avanzado, mediante la intercesión del PSC ante las fuerzas soberanistas catalanas).

NO a convocar al electorado español a las terceras elecciones en un año.

Evidentemente, alguna las tres negaciones eran de imposible cumplimiento en su conjunto, por lo que ante la fuerza de los argumentos para no posibilitar el gobierno de  Mariano Rajoy, y la no verbalización de una alternativa al mismo, se vislumbraba un panorama de lo más surrealista que tenía como horizonte unas elecciones generales como regalo de Navidad. El Comité Federal del PSOE del día 23 de octubre de 2016 ha despejado las dudas al respecto, con el acuerdo que obliga al grupo parlamentario socialista a abstenerse en la votación para investidura de Rajoy, y permitir con ello el gobierno del PP.

Los posibles motivos que habían llevado a Pedro Sánchez a no dimitir, a establecer su hoja de ruta, a bloquear la formación del gobierno por el partido que había ganado las elecciones (fenómeno que ocurría por primera vez en la historia de la democracia española) y, últimamente, a presentar su candidatura en las primarias que han de elegir al secretario general del PSOE, son los siguientes:

Interés personal en la supervivencia política del propio Sánchez, y de su camarilla dirigente. Es decir, seguir  vivito y coleando a pesar de los pésimos y reiterados resultados electorales.

Lucha por la supremacía del ámbito de las izquierdas, ya que buena parte del electorado de la izquierda clásica ha sido seducida por los cantos de las sirenas soberanistas y indignadas, inspirados en las desgracias personales y sociales provocadas por la grave crisis económica. El incremento de votos significativo de la izquierda republicana y soberanista catalana (a costa de la derecha del acólito  Mas) y, sobre todo, la irrupción punzante de Podemos, Pablo Iglesias en plan superstar, han provocado un fuerte sacudida en el PSOE (y PSC), y la fagotización de IU.

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Graffiti por el Parque de Marxalenes, Valencia

Max Ernst observó que el juego del cadáver exquisito funciona como un ‘barómetro’ de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores. Aplicado a la situación política actual, vemos que los nuevos actores políticos -para reafirmarse en sus posicionamientos- diseñan sus argumentos para tratar de seducir a una sociedad desquiciada por los efectos de la crisis, la corrupción, y la espectacularización mediática de estos fenómenos, así como del debate político:

  • En primer lugar, se condenan los estragos sociales causados por la crisis económica.
  • Después se rasgan las vestiduras por los casos de corrupción que se generaron, en su mayoría, en la época de bonanza económica, lo que sirve de coartada para crear un cordón sanitario alrededor del PP, en cuanto se le considera como el partido corrupto por antonomasia, pasando por alto la corrupción generada en Andalucía por el PSOE, y en Cataluña por los exconvergentes de Jordi Pujol y Artur Mas, a quien el PSC facilitó el gobierno con su abstención.
  • Finalmente se remata el discurso con la voluntad inquebrantable de conseguir mayores cotas de bienestar social

Sin embargo, si rascamos más allá de la superficie en la que se inscriben las palabras de los políticos, observamos que cada uno (sobretodo si ese uno no ha ganado las elecciones y ha obtenido, sucesivamente, los peores resultados de su partido en la presente era constitucional) no hace más que jugar sus cartas con el objeto de obtener a toda costa la Presidencia del Gobierno de España, y de mantener el poder en el seno de su partido; pues el campo de juego determinado por el sistema capitalista (que nadie cuestiona) deja escaso margen de maniobra para que las diferentes formaciones políticas presenten alternativas socioeconómicas cualitativamente dispares.

Y, con demasiado facilidad, se olvida que son las urnas las que otorgan la legitimidad para ostentar el poder.

Izquierda, izquierda; derecha, derecha… 1, 2… 3

Con motivo de los movimientos tácticos ante el procedimiento para la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno de España, hemos asistido, entre otros, al posicionamiento del PSOE, que durante el mandato de Pedro Sánchez se ha regido por los siguientes principios:

-El PSOE, que es un partido de izquierdas, no puede facilitar un gobierno de derechas.

-Como partido de derechas, el PP es antagonista politico del PSOE, por lo que ha de buscar sus apoyos en sus afines ideológicos (los partidos de derechas).

-Hay que evitar unas nuevas elecciones…

Respecto del segundo punto, aunque no se explicite, los presuntos partidos de derechas serían Ciudadanos, Coalición Canaria y PNV, por una parte, más la exConvergència, al otro lado de la frontera de un país virtual que desea independizarse de España (¿a fin, por tanto?). No deja de sorprendernos que precisamente Ciudadanos y Coalición Canaria votaron favorablemente la investidura virtual (por fallida) de Pedro Sánchez, y con el PNV el PSOE ha cogobernado largos periodos en Euskadi; además los nacionalistas vascos han animado a los socialistas a formar un gobierno de izquierdas PSOE-Podemos. ¿Afines, por tanto?, ¿de quien/es?

En cuanto al encuadramiento ideológico en el campo de la izquierda, traemos a colación la esclarecedora opinión de una persona que proviene de dicho ámbito, el ideólogo de Podemos Manolo Monereo (ahora impulsor del eje arriba/abajo), el cual afirmaba en Público.es que:

El eje izquierda/derecha existe en la realidad como dispositivo ideológico, pero se afirmaba y se sigue afirmando sabiendo que ya no representa la centralidad de la vida pública“.

Cuando se habla de izquierda para referirse a la socialdemocracia, no es otra cosa que propaganda y falsa conciencia. No hay nada más que observar lo que hacen Renzi, Hollande, la socialdemocracia alemana o el laborismo británico. La socialdemocracia sólo parece de izquierdas cuando está en la oposición”.

Se podría decir que el PSOE es el partido ‘orgánico’ del régimen. Hasta ahora es el que mejor ha sabido representarlo, el que mejor ha defendido los intereses del capital en su conjunto y el que mejor ha defendido a la monarquía parlamentaria. Su capacidad de obtener el consentimiento de las clases trabajadoras y de las capas populares ha sido muy alta y, a veces, altísima. Lo fue en la etapa de González y en la de Zapatero. Sólo las crisis recurrentes del capitalismo europeo y español pudieron quebrar sus bases sociales y políticas de legitimación”.

Lo ejemplos son múltiples:

-Bajo la presidencia de Felipe González, España entró en la OTAN, se instauraron los denominados “contratos basura”…

-El presidente Zapatero aprobó la reforma, exigida por la UE, del art. 135 de la Constitución (con la ayuda del PP), congeló las pensiones, rebajó el sueldo a los funcionarios públicos…

Aunque en Grecia, los afines ideológicos del Podemos de Monereo (Syriza, de Alexis Tsipras) no se han quedado atrás en la asunción de reformas impuestas por la Troika europea:

-Recorte del 30% de las pensiones.

-Rebajas de los salarios de los funcionarios.

-Subida de impuestos.

-Venta de patrimonio público estatal…

Esto es así porque, desde que fue aniquilado el sistema comunista en todo el mundo (con el permiso del híbrido político-económico chino, y de Cuba y Corea del Norte), impera el monopolio estructural del capitalismo. Una vez expulsadas de la realidad las fuerzas sociales antagónicas, las luchas partidistas para conseguir el poder local, quedan reducidas a la venta de imágenes atractivas para el electorado, sin proponerse la presentación de un balance de actuaciones y conquistas políticas concretas.

Al tiempo, las disputas partidistas pueden alcanzar unos grados muy elevados de violencia verbal, como reminiscencia política de la amortiguada lucha de clases, y de los conflictos concretos que ya forman parte del relato histórico (pongamos que hablo de la Guerra Civil española), aunque siempre revisitado (revisado) en cada uno de los sucesivos y complejos presentes.

Si “Ser de derechas” significa ocupar un espacio ideológico concreto: equivale a “ser conservador”, o sea, apostar por la conservación de las tradiciones y del sistema actual, el capitalismo, ¿qué significa “ser de izquierdas”? Tal vez:

-¿Contribuir a la redacción de las notas al margen en el manual de instrucciones para el mejor funcionamiento del sistema capitalista?

-¿Ser coautor de las Constituciones que recogen los derechos sociales al lado de los principios de libertad y economía de mercado, que ya rigen los destinos de los países avanzados, estén gobernados por partidos de derechas o de izquierdas?

-¿Actuar como mosca cojonera y ceniza (en las dos acepciones del término) que distrae a los agentes económicos y políticos del capitalismo en el desarrollo de sus funciones?

-¿Una forma, como cualquier otra, de marcar el territorio de la batalla partidista y dialéctica para conquistar el poder?

Pues bien, este dispositivo ideológico sustentado en el eje izquierda/derecha funciona la mar de bien en España, aunque sea para (des)bloquear la elección del presidente del gobierno. Tanto es así que hasta partidos con tintes nacionalistas, como Compromís, se alinean bajo estas coordenadas ideológicas (a pesar de quebrar los ejes para dar cabida al izquierdista Ciudadanos, el partido más centralista del Parlamento español), sin plantearse una postura negociadora para solventar de una puñetera vez -y de verdad- los graves problemas y las injusticias que sufre históricamente el pueblo valenciano:

Infrafinanciación (no podemos olvidar que el actual, e injusto, sistema de financiación autonómica fue obra del gobierno del socialista Zapatero).

Escasez de agua (¿cuánto tardó el ínclito Zapatero en derogar el trasvase del Ebro?)

Insuficiente inversión estatal en infraestructuras, Corredor Mediterráneo (ordenación centralista, radial, histórica, del territorio español).

Erradicación del Derecho Civil Foral (único territorio de la Corona de Aragón que no lo recuperó)…

El último sondeo del CIS indicaba que, caso de haberse celebrado unas terceras elecciones, el mapa político quedaría prácticamente clavado al actual, aunque la guerra desatada en el seno del PSOE pudiera favorecer al PP.

No obstante, pase lo que pase, para algunos la vida sigue igual… con el baile (político) de la yenka: “Izquierda, izquierda; derecha, derecha”… Podemos divertirnos. Nivel!

(Foto: Celebración del festival hindú ‘Yadnya Kasada’, en Java. FULLY HANDOKO / EFE)

 

#Democracia_Virtual_Ya (Acto III). Bipartidismo: “¡Hasta luego, Lucas!”

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(Los triunfadores de la Gala Electoral del 24-M. Fuente: http://www.formulatv.com)

Durante la larga noche de las urnas rotas en las elecciones del 24 de mayo, salía a la palestra catódica la crónica de los (malos) resultados obtenidos por el partido de Rita Barberá, en las municipales. Sin disimular el regocijo por la más que previsible pérdida del cargo de la eterna alcaldesa de Valencia, Antonio García Ferreras, conductor del programa Al Rojo Vivo de La Sexta, exclamó: “Rita, ¡hasta luego, Lucas!

Es de sobra conocido que en cualquier elección, todos los protagonistas encuetran un motivo que les permite manifestar su contento. Así, el Partido Popular —pese a la fuerte bajada en el número de votantes y a la previsible pérdida de sus más importantes bastiones autonómicos y municipales— pregonaba que había ganado a su contrincante principal —el PSOE— en el total de votos obtenidos en las elecciones municipales. El PSOE, a su vez, se consideraba más satisfecho todavía, en boca de su Secretario General, Pedro Sánchez, ya que, aunque había perdido votos, se le habría el camino para la plasmación de pactos postelectorales que le permitirían “alcanzar al PP”, es decir, arrebatarle buena cosa de alcaldías y presidencias de Comunidades Autónomas.

Pero ese positivismo, un tanto postizo, no era nada comparado con la inmensa felicidad mostrada ante las cámaras de televisión por Pablo Iglesias y Albert Rivera, líderes de las dos nuevas formaciones que anuncian la buena nueva de traer el cambio a la anquilosada y renqueante política española —hegemonizada por la casta de políticos corruptos—, a fin de abrir una nueva era en el sistema político-constitucional español.

Sin embargo, ¿alguien duda de que los auténticos vencedores en estas elecciones se esconden detrás de los apellidos Ferreras, Pastor & Cia.? ¿Es cuestionable que las cabezas visibles de las potentes plataformas mediáticas han logrado su Objetivo?

Cuatro, Telecinco y La Sexta, fundamentalmente —antes, Intereconomía—, han catapultado al universo catódico a las figuras emergentes de los nuevos partidos que se proponen acabar con el bipartidismo: Podemos, en un principio, para debilitar al PSOE, Ciudadanos, recientemente, para comerle terreno al PP; de paso, los primeros han engullido a IU, y los otros a UPyD. Los mass media les han dado el protagonismo que para sí hubiesen querido partidos con mayor representación parlamentaria y municipal; les han aplicado masajes en forma de entrevistas amables, e invitado a tertulias en las que el debate giraba en torno a sus personas y formaciones políticas…

Esos medios han ido construyendo una especie de democracia virtual, hegemonizada por las tertulias y sustentada en encuestas demoscópicas que anuncian el cambio, en paralelo —y en detrimento— de la democracia real, aquella triste y aburrida pléyade de parlamentarios, concejales y alcaldes, elegidos en elecciones democráticas, de los que algunos renegaban bajo la consigna del “no nos representan” (Ahora, ¿”sí/no nos representan?).

En la sociedad de la (des)información y del espectáculo. En la sociedad de la transparencia y de la vida líquida. En la sociedad basada en la desconfianza de los ciudadanos hacia sus representantes políticos, los nuevos líderes han encontrado en los clásicos a los chivos expiatorios de todos sus males, los cuales, por otra parte, asisten impotentes a la fragmentación y debilitamiento de su poder, mientras se globalizan la información y la economía. En esta sociedad, son los medios de comunicación —en cuanto voceros de las fuerzas económicas hegemónicas — quienes controlan la hoja de ruta política, e iluminan o dan sombra a los líderes políticos.

Mientras, en España (¿solo en España?), la política se traslada de las instituciones y los parlamentos a los platós de televisión. Una España que vive una segunda Transición: aquélla que va desde la Democracia Real, hacia la Democracia Virtual. Sobre la base real de la precariedad socioeconómica extendida por la crisis económica y de la corrupción —que regresa desde el pasado, como los tuits indignos de Zapata & Cia.—, se inaugura un nuevo sistema que desea partidos débiles y cautivos de los medios de comunicación, en cuanto poderosos emporios empresariales que buscan el beneficio económico y, por lo tanto, la consolidación y crecimiento del sistema capitalista. Una nueva democracia protagonizada por líderes jóvenes, carismáticos, mediáticos, encumbrados a partir de su presencia en la brega de las tertulias televisivas.

Dado que, a corto plazo, es improbable que éstos logren asaltar la Moncloa (el cielo deseado), su misión utópica conecta con los intereses de los holdings de la comunicación. De esta manera, se moldean partidos dirigidos por líderes telegénicos  elegidos en primarias (fiestas de la democracia con auténtico sabor americano), y que prometen un sistema electoral de listas abiertas (demandado, dada su mayor complejidad, por los ciudadanos mejor informados). Además, esos sistemas electivos son los deseados por los medios de comunicación porque priman el personalismo y, en la sociedad de la información, se imponen.

En este entorno no hay mejor práctica política que aquella consistente en sustituir los aburridos discursos parlamentarios y las votaciones ya conocidas de antemano (no digamos de las comprometidas asistencias a reuniones y manifestaciones reivindicativas), por las tertulias televisivas que uno puede seguir cómodamente sentado en el sofá.

Productos políticos elaborados a la sombra de una crisis, provocada por el pinchazo de dos burbujas: la financiera y la inmobiliaria —con su correlato de corrupción—, Podemos y Ciudadanos, presentan las características de todo fenómeno inflacionario. Pues, así como los mercados inmobiliario y financiero se desarrollan paralelamente a la evolución de la economía real, para llegar a separarse drásticamente de la realidad socioeconómica —por movimientos especulativos—, hasta que se produce el pinchazo de la burbuja creada, los nuevos partidos —que han crecido al amparo de esa democracia virtual patrocinada por las grandes cadenas privadas de televisión—, pueden ver cortado su desarrollo cuando esos medios atiendan a otras necesidades políticas.

“¡Hasta luego, Lucas!”, exclamó Ferreras en la noche electoral. Tal vez, no era consciente de emitir un mensaje polisémico: “¡Adiós, líderes de una época superada por la corriente de la Historia!”. Pero también, “¡hasta pronto!”, tal vez, “hasta las próximas elecciones”, una vez sea pinchada convenientemente la presente burbuja político-mediática.