Archivo de la etiqueta: PSOE

El Estado es el PP

Los momentos culminantes del procés hacia la independencia de Cataluña dejan al descubierto el movimiento convergente de las diferentes hojas de ruta políticas, tendentes a estigmatizar al PP como el partido de la derecha recalcitrante heredera del franquismo y, como consecuencia de ello, a marginarlo del escenario político.

El pistoletazo de salida tuvo lugar con el denominado Pacte del Tinell, suscrito en el mes de diciembre de 2003 por el PSC, ERC y ICV-EUiA, que dio origen al Govern del tripartito. Su objetivo era conquistar el poder en Cataluña, pero la consecuencia más duradera fue el establecimiento de un cordón sanitario alrededor del PP, de manera que se prohibían los pactos y acuerdos con dicho partido, por lo que el mismo solo podría gobernar si conseguía la mayoría absoluta en las correspondientes elecciones. En otro caso, se daba luz verde a los gobiernos tri, tetra, o pentapartitos enfrentados al PP, en España, Comunidades Autónomas, o Ayuntamientos.

La demonización del PP experimentó su momento álgido en el año 2006, con motivo de la elaboración del nuevo Estatuto de Autonomía para Cataluña, impulsada por el líder de los socialistas catalanes Pasqual Maragall, con la aquiescencia de CiU (ERC no estaba de acuerdo y finalmente optó por pedir el voto nulo) y la bendición del por entonces Presidente del Gobierno Español José Luis Rodríguez Zapatero, el cual pronunció la célebre frase: “Aceptaré todo lo que venga del Parlament“. El PP fue marginado de todo el procedimiento para la confección del texto estatutario y, una vez aprobado el Estatut mediante referéndum celebrado en Cataluña, optó por presentar recurso de inconstitucionalidad contra buena parte del articulado estatutario.

Dado que la presentación de este recurso ha sido utilizado por las fuerzas independentistas y sus aliados populistas para echar la culpa al PP del clima de resentimiento antiespañol en auge dentro de amplias capas de la población catalana, conviene dejar constancia de algunos hechos que, a menudo, no son tenidos en cuenta:

El recurso de inconstitucionalidad fue presentado, además de por el PP, por las siguientes instituciones: El Defensor del Pueblo (el líder socialista Enrique Múgica), y cinco Gobiernos Autonómicos, entre ellos, el ejecutivo socialista de Aragón.

Se achaca al PP, y se pretende deslegitimar al Tribunal Constitucional, por presentar el recurso y dictar sentencia, respectivamente, en contra de la voluntad manifestada por el pueblo catalán en la consulta que aprobó el Estatut.

En primer lugar, hay que destacar que el Estatut fue votado por el 49,4% del censo catalán, y obtuvo el voto favorable del 73,9% de los participantes en la consulta. Por ello, hay que cifrar en el 36% el apoyo de los ciudadanos catalanes hacia su norma estatutaria. Además, como hemos observado anteriormente, ERC (el principal partido beneficiado por el victimismo que nace del conflicto planteado con el nuevo Estatut) se decantó por pedir el voto nulo.

Por otra parte, los recursos contra normas jurídicas son instrumentos que cualquier sistema democrático otorga a las personas físicas y jurídicas en defensa de sus derechos, libertades e intereses legítimos, y pone en manos de los Tribunales de Justicia la valoración de las perspectivas jurídicas que mantienen los recurrentes. El/los recurso/s contra el Estatut elevan el grado de indignación de los independentistas porque el/los mismo/s se presentaron una vez aprobado el texto estatutario en consulta popular.

Ello no podía ser de otra manera, ya que en 1985 el Gobierno socialista de Felipe González propuso -y consiguió- la eliminación del recurso previo de inconstitucionalidad, el cual permitía la presentación de recursos contra normas estatutarias antes de su elevación a referéndum de los electores de la Comunidad Autónoma correspondiente. A partir de ese instante solo cabía presentar el recurso de inconstitucionalidad contra un Estatut que ya hubiese sido aprobado en referéndum. De ahí la fácil imputación al PP de ir en contra de #LaGente, en este caso, el pueblo de Cataluña (recordemos: el 36% de los ciudadanos catalanes con derecho a voto).

Y en eso, llegó Podemos

Surfeando sobre la ola de indignación ocasionada por el tsunami de la crisis económica y los casos de corrupción política, recogieron el lema de “No nos representan” dirigido hacia los partidos de la vieja política (“PSOE, PP, la misma cosa es”). En el camino, intentaron “abrir el candado de la Transición”, considerada como germen del denominado “Régimen del 78“, producto elaborado en el laboratorio sito en la caverna del Régimen de Franco.

Después de engullir a IU, las huestes de Pablo Iglesias tratan de efectuar el abrazo del oso al PSOE, encabezado por Pedro Sánchez, el líder que lanzó la campaña del “No es No” al objeto de evitar cualquier acuerdo o pacto con el PP, en cuanto renovación, a nivel estatal, del ya mencionado Pacte del Tinell, de ámbito catalán.

Mediante ofertas de formación de gobiernos de progreso, Podemos trata de desgarrar a un PSOE que se mueve entre su tradicional posicionamiento a favor del sistema constitucional español y una cierta equidistancia entre los afanes rupturistas con la Constitución del movimiento independentista catalán y del populismo, que pugna por iniciar un proceso constituyente después de derogar la Constitución Española del 78, en el camino de implantar la III República como clon de la II República, derrotada por un dictador que murió en la cama, de viejo.

En su ruta hacia la toma del poder en sus ámbitos respectivos, interesa a las fuerzas independentistas y populistas la identificación del PP con el Estado, pues de esta manera concitan a su favor las conciencias de aquellas personas que consideran al PP (el partido más votado en España y en la mayoría de Comunidades Autónomas), una fuerza de extrema derecha, franquista y reaccionaria. Así, el odio al PP se torna en odio a España y, por ello, a la democracia, al sistema constitucional que estableció el Estado Social y Democrático de Derecho.

Precisamente, la acción que simboliza la identificación que algunos realizan entre PP, franquismo y España, tuvo lugar -¡cómo no!- en el Parlament de Cataluña, donde la diputada de Catalunya Sí que es Pot, Àngels Martínez, retiró (con la parsimonia propia de la anciana que recoge la ropa tendida) las banderas españolas puestas por los diputados del PPC en sus escaños, antes de abandonar el plenario con motivo de la votación de la Ley del Referémdum.  Esta es una banderaque fue impuesta por la fuerza de las armas”, dijo la diputada podemita cuando se le interpeló por su acción.

De una tacada, se pretendía eliminar del Parlament al PP, al símbolo de España, a la España constitucional, es decir, todo aquello que cualquier progre, de forma automática, rechazará por considerarlo facha y, de paso, fortalecer la convergencia de intereses del movimiento populista con las fuerzas independentistas.

El problema reside en que con tanta simplificación de los postulados políticos, y con la banalización de la política que surge desde el odio al PP, acabemos por cargarnos la democracia.

 

(Fotografía: Expansión)

 

Anuncios

Sultanes del tuit

La irrupción en la escena política de las nuevas formaciones viene de la mano de la onda expansiva producida por los medios de comunicación y las redes sociales. Así, Podemos no puede entenderse sin la omnipresencia mediática de Pablo Iglesias en los platós de televisión, al que siguieron los demás líderes de la formación morada. También por el buen manejo y difusión de los mensajes lanzados a través de Twitter, fundamentalmente, por sus dirigentes, militantes, simpatizantes, bien coordinados por sus community managers.

Además, existe una convergencia del populismo español y del catalán (independentismo), cuyo objetivo es establecer una alianza estratégica para tratar de enterrar el sistema democrático nacido con la Constitución de 1978, tras el convulso y fructífero periodo de la Transición. Algunas de sus señas de identidad son estas:

  • Ambos hablan en nombre y representación de “La Gente”, en un caso, y del “Pueblo Catalán”, en el otro, a pesar de que los resultados electorales les niegan la mayoría en sus respectivos ámbitos.
  • Los discursos de unos y otros están trufados (¿trucados?) de oratoria revolucionaria y/o de llamamientos a la desobediencia civil (como sucede en Venezuela, pero de signo político contrario).
  • Sus actuaciones tienen lugar, principalmente, en el espacio de esa Democracia Virtual que han construido a golpe de perfomances parlamentarias y callejeras, paseíllos de líderes políticos varios, fotos de familias de lo más pintorescas, y anuncios de referéndums anunciados -que no convocados- ad nauseam.

Todo ello con el propósito no manifestado de copar las frecuencias de las ondas de radio y los rayos catódicos de la televisión, amén de agotar el papel de la prensa diaria e invadir el TimeLine de Twitter.

Sin embargo, la revolución esbozada por Podemos y la independencia de Cataluña anunciada por Junts pel Sí y la CUP, no cuentan con los recursos humanos suficientes para tomar el Estado al asalto: en cuanto se pone en riesgo el patrimonio de aquellos que han de liderar las presuntas revoluciones y rebeldías, se inicia el procés de las sucesivas deserciones en las filas insurgentes. De esta manera, Guillermo Zapata y otros concejales de Ahora Madrid se van del partido para no tener que aportar parte de su sueldo a la causa, y ha comenzado ya el goteo de consellers y otros cargos públicos de la Generalitat Catalana que abandonan el barco a la deriva cuyo puerto es la Ítaca independiente, pero que puede encallar en los farallones donde se cobran las sanciones pecuniarias a sus navegantes.

¡Con lo bien que iba todo cuando se trataba de lanzar tuits vejatorios contra víctimas del terrorismo y del machismo, así como contra los judíos!..

polemica-zapata

Mensajes, acciones y omisiones (como el racaneo a la hora de homenajear a Miguel Ángel Blanco), cuyos contenidos -y silencios- también responden a las querencias ideológicas del colectivo podemita, porque:

  1. Se denigra a víctimas del terrorismo ya que se está al lado de la estrategia de ETA, tal y como manifestó Pablo Iglesias en una herriko taberna de Pamplona, el 6 de junio de 2013: «ETA se dio cuenta desde el principio de que, por mucho procedimiento democrático que haya, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española» (Iñaki Ezkerra, Los totalitarismos blandos). De esta manera, se legitima el rechazo a la democracia española por no reconocer el Derecho a la Autodeterminación, un derecho inexistente en las constituciones occidentales y negado reciente y explícitamente al procés catalán por el exsecretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon.
  2. Los judíos pueden ser objeto de sorna si, por ejemplo, se está a favor de la causa palestina, que se extiende a la admiración por el universo musulmán, lo que lleva a no suscribir el Pacto Antiyihadista (contra Dáesh) -suscrito por el Gobierno español, el PSOE, Ciudadanos y otros partidos políticos-, tras recibir fondos del régimen iraní, además de otros regímenes dudosamente democráticos.

¡Cuánto se disfrutaba, también, mientras se construía con juegos de palabras y frases desafiantes la Torre de Babel de la República Catalana Independiente de su Casa (la Cataluña que, mayoritariamente, no desea la independencia)!..

puigdemont
Carles Puigdemont en el escenario con Sopa de Cabra

Mas, cuando se acerca el momento de poner la pluma sobre el papel para aprobar la ley que impugne la Constitución Española, y que conlleve la respuesta del Estado en su defensa mediante la imposición de penas pecuniarias contra los autores del desafío, da comienzo el baile de la yenka de los políticos  soberanistas para “echarse a un lado” y ceder el paso a los valientes.

Porque hay que ser conscientes de que solo existen dos vías para reformar o echar a tierra el sistema constitucional actual:

  • Seguir los cauces y procedimientos señalados en la Constitución para su reforma.
  • Realizar un alzamiento contra el orden vigente del que no se puede descartar la utilización de la violencia armada, con las correspondientes pérdidas de bienes materiales y del bien más preciado: la vida humana.

No obstante, dado el grado de conformismo de los ciudadanos españoles (catalanes incluidos) con los estándares de nivel de vida alcanzados (más ahora, que empezamos a salir de la grave crisis económica), parece que corren malos tiempos para la lírica revolucionaria y la épica rebelde, más si sus protagonistas han de ser la burguesía catalana y las clases medias -conservadoras por naturaleza-, por muy afectadas que hayan sido por la crisis económica y/o involucradas en los pingües beneficios obtenidos del sistema corrupto del 3% pujolista.

Matar y morir por causas de dudosa justeza social y ética, no son acciones propias de estos mundos sutiles-ingrávidos-y-gentiles-como pompas de jabón que nos ha tocado vivir.

Y, ante todo, no podemos olvidar que la pela és la pela… Y si esta se halla en peligro, no cabe más que exclamar: campi qui  pugui!

 

(Fuente de la fotografía: El País)

Ana Oramas, #conValentía

Dicen que cada pueblo tiene los políticos que se merece, más si -en democracia- es el pueblo quien elige a los políticos que lo representan. En ese sentido, las Islas Canarias, también son las Islas Afortunas por tener a una líder política de la talla de Ana Oramas.

Diputada de una fuerza política como Coalición Canaria, siempre atenta a conseguir mejoras en el bienestar social del pueblo canario, y predispuesta a facilitar la gobernabilidad del Estado Español, Ana Oramas se posicionó a favor de la investidura fallida de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno de España, la cual no prosperó porque el grupo parlamentario de Podemos votó en contra de la misma, después de protagonizar largos y mediáticos paseíllos repletos de gente antitaurina y grandes piruetas ante la hoguera de las vanidades políticas.

Ana Oramas también se mostró favorable a la investidura de Mariano Rajoy, por el bien de Canarias y para salir del impasse en el que había caído la política española tras dos elecciones generales consecutivas ganadas por el PP con una mayoría insuficiente para gobernar en solitario. Dicho acuerdo se extendió a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2017, con lo que se contribuía a la estabilidad del Gobierno de España y se lograban importantes inversiones y diferentes beneficios a disfrutar por el pueblo canario (a lo que hay que añadir lo conseguido por el disputado, y favorable, voto del Sr. Quevedo de Nueva Canarias).

No otro es el posicionamiento político que cabe esperar de cualquier partido nacionalista de la periferia española: intentar conquistar el mayor número de apoyos entre amplios sectores de la sociedad en cuyo territorio están enraizados, luchar por el progreso económico, social y cultural de su pueblo, además de hacerse valer a la hora de garantizar la gobernabilidad del Estado, como forma de conseguir los recursos que hagan posible llevar a cabo los objetivos nacionalistas de cohesión y progreso social. Esta ha venido siendo la hoja de ruta del PNV, así como del CiU hasta la caída en el P(d)ECAT (de soberbia soberanista).

Ana Oramas se sienta a la izquierda del escaño del diputado de Compromís Joan Baldoví (o éste se sitúa a la derecha de la Sra. Oramas) pero, para desgracia del pueblo valenciano, la proximidad física de ambos diputados no se extiende al acercamiento político e ideológico de sus respectivas formaciones políticas:

  • Como ya hemos señalado, Coalición Canaria ha facilitado la formación del Gobierno del PP (tras intentar la consecución de un gobierno socialista) y ha votado favorablemente la Ley de los PGE 2017, a cambio de beneficios sustanciales para su Comunidad Autónoma. Por contra, Joan Baldoví y sus tres compañeros diputados de Compromís siempre se han mostrado enemigos del PP y de Rajoy, con lo que vuelven a tierras valencianas con las manos vacías y con la única propuesta en firme de “montar el pollo”, ante la discriminación que viene sufriendo el pueblo valenciano en materia de financiación autonómica e inversiones estatales, además de otros ninguneos históricos.
  • Joan Baldoví y Compromís actúan, más que como compañeros de viaje de Podemos, como acólitos disciplinados de la política populista y de las propuestas demagógicas de la formación morada. Ana Oramas, en cambio, con solo cinco minutos de intervención y dos minutos de réplica en el debate sobre la megalomoción de censura interpuesta por los partidarios de Pablo Iglesias (a mayor gloria de éste), desmontó de una sola tacada el machismo del líder podemita, admitido en lo políticamente correcto, así como la tramoya que se escondía ante la representación del puro teatro al que pretende llevar a la política española, con el intento de convertir las, generalmente discretas, Asambleas Parlamentarias en luminosos platós de televisión, y el debate político en mera tertulia mediática. Además, destapó la máscara de la demagogia de Pablemos al recriminarle que la única utilidad de la pretendida moción de censura solo buscaba el interés de su partido a costa de un todavía convaleciente PSOE: “Cuando Podemos pudo [durante la investidura de Pedro Sánchez], no quiso [votó en contra de la misma]. Y ahora que quiere [con la moción de censura], no puede” [solo obtuvo 82 votos: Podemos, ERC, EH-Bildu y, cómo no, Compromís].

¿Cuántos no nos sujetamos fuertemente al asiento en Valencia al escuchar las palabras expresadas con convicción y #convalentía por Ana Oramas? ¿Cuántos valencianos no desearon en ese momento tener una Oramas en su tierra?

Sin embargo, el pueblo valenciano (capaz de levantar enormes monumentos históricos y culturales, como la Muixeranga de Algemesí, el Misteri d’Elx, las Fallas de Valencia, les Fogueres de Alicante, les Gaiates de Castellón, los Moros i Cristians de Alcoi y otras poblaciones… de conservar instituciones centenarias y enraizadas en los pueblos como las Bandas de Música y milenarias como el Tribunal de las Aguas de la Huerta de Valencia) se muestra impotente a la hora de generar una fuerza política integradora de las diferentes sensibilidades sociales e ideológicas, firme en la defensa de los intereses del pueblo valenciano, y con capacidad de influencia en la gobernabilidad del Estado Español.

Esa fuerza pudo haber sido UPV-Bloc, pero no lo fue… Esa fuerza pudo haber sido Unió Valenciana, pero no lo fue… Esa fuerza podría ser Compromís (#ambValentia)… pero no lo será.

De esta manera, está garantizado que el pueblo valenciano continuará asumiendo el papel de pobre (con renta per cápita inferior a la media española) y pagano (contribuyente al sistema de financiación autonómica). Porque así ha sido y será… Porque siempre se nos ha tenido por más muelles… con toda la razón del mundo.

(Fuente de la fotografía: eldiario.es)

 

 

Susana en su laberinto

Casilla de salida en el Juego de la Oca socialista: 1 de octubre de 2016. Posada de los Ferraz. Comité Federal.

Fue el día en el que se desataron las hostilidades, dentro de una guerra más o menos larvada en el seno del PSOE. Los resultados electorales negativos en las elecciones generales del 20-D y del 26-J -con la guinda de las elecciones autonómicas vascas y gallegas-, han puesto sobre el tapete la indefinición ideológica del partido de los socialistas españoles, que se ha visto incrementada con la falta de respuestas realistas a la crisis económica, y a la fuerza generada por el movimiento de los Indignados del 15-M, cuyo correlato lo encontramos en la irrupción potente de Podemos.

El conflicto interno que culminó con la lamentable batalla de Ferraz lo iniciaron la mayoría de los barones socialistas -encabezados por la lideresa andaluza Susana Díaz-, cuando constataron que el entonces secretario general Pedro Sánchez era incapaz de asumir responsabilidades por los sucesivos fracasos electorales; que no era realista en sus planteamientos a la hora de intentar ser presidente del Gobierno de España con su enemigo político (Podemos) y las fuerzas segregacionistas catalanas; y, sobre todo, que no se iba ni con agua caliente, pues se enrocó en el cargo mediante la legitimidad que le otorgaba el haber sido elegido en primarias por la militancia, cada vez más radicalizada en su rechazo a cualquier pacto con el PP de Mariano Rajoy.

A sabiendas, Pedro Sánchez ha intentado deslegitimar en todo momento a sus barones críticos con el secuestro virtual de las bases en la cárcel de oro donde se aloja la soberanía que se hace derivar de las primarias. Y de aquellos barros primarios vienen estos lodos devastadores, que desembocan en el pozo socialista presente, y con visos de persistencia en el futuro….

Por ello, la valoración de las primarias -un sistema más de selección de líderes, importado de la democracia estadounidense- se convirtió en el centro de la controversia entre Pedro Sánchez y la mayoría de los barones territoriales del PSOE. Porque las primarias son consideradas por algunos como el no va más de la democracia interna de los partidos políticos. Sin embargo, en el libro La urna rota: La crisis política e institucional del modelo español, de Politikon, se hace un análisis en profundidad de dicho sistema, donde se demuestra que no es oro todo lo que reluce cuando se lanzan los dados de las primarias:

  • Se da más relevancia al carisma y a la imagen que al programa político (en algunos casos, inexistente, por fluctuante y alejado de la realidad). Por ello,  se tiende a crear organizaciones de tipo presidencialista, por el mayor peso de la figura del líder sobre la organización y el programa. Así, “a primera vista, dejar que vote toda la militancia (o el electorado) parece una manera de dar voz a las bases (o la ciudadanía). En la práctica, pueden ser un  sistema «cesarista»  por el cual las bases hablen solo una vez cada cuatro años, cuando toque escoger o ratificar al jefe, y conseguir que las estructuras del partido sean anuladas. El partido puede dejar de ser una máquina de formar coaliciones y agregar preferencias para ser un órgano de poder plebiscitario.”
  • Los cuadros intermedios de los partidos -elegidos mediante procedimientos de representación y, a veces, constreñidos por responsabilidades de gestión- ceden su protagonismo a la militancia -libre de sujeciones, más crítica-, por lo que  los partidos se radicalizan en sus utopías y en el odio hacia el adversario político. Y en las elecciones a la Presidencia de Francia se ha constatado que el candidato radical de los socialistas franceses elegido en primarias, Benoît Hamon, ha conducido a la debacle electoral a su partido obteniendo un 6% de los votos.
  • Existe una mayor repercusión en los medios de comunicación, los cuales  agradecen los duelos (mediáticos) entre líderes, e incluso pueden participar en los mismos, decantándose a favor de uno u otro de los candidatos.
  • Así mismo, las primarias son utilizadas por los partidos emergentes en España (Podemos y Ciudadanos) como arma arrojadiza contra los partidos adversarios que no las contemplan en sus estatutos, a los que se acusa de antidemocráticos, lo que llevado al extremo puede conducir a la repulsa de los mecanismos propios de la democracia representativa, fundamento de cualquier sistema realmente democrático.

Todos estos factores han contribuido a la desestabilización organizativa y a la banalización del programa ideológico del PSOE. La campaña de primarias se circunscribe al lanzamiento de eslóganes alejados del programa político: El “No es no“, trasvertido en el “Si o sí“, de Pedro Sánchez; las “Ganas de ganar“, del “100% PSOE”, de Susana Díaz; el “Voto útil” para “Unir el partido”, de Patxi López…

El Comité Federal del 23 de octubre de 2016 quiso tender el puente que pudiera permitir al PSOE salir de su laberinto. Sin embargo, la diferencia tan ajustada en la presentación de avales entre Susana Díaz y Pedro Sánchez en el inicio del proceso de primarias -ante la presencia del minoritario, pero siempre utilitarista, Patxi López-, provoca que el conflicto dentro de la posada socialista vuelva a la casilla nefasta del 1-10-16, ya convertido en una crónica de la muerte, tan anunciada…

(Imagen: Dansa de La Moma, con los pecados. Festividad del Corpus Christi de Valencia. Cerámica de Susana González)

 

 

Convergencia para tumbar la democracia

El eco de las notas y el texto antifranquista de L’estaca, del ahora empresario enólogo Lluís Llach (“segur que tomba, tomba, tomba…”), componía la melodía musical con la que concluía la Asamblea Ciudadana podemita de Vistalegre II. Eran maneras de kumbayá fraternal y fondo de purga estalinista contra el sector de la transversalidad errejonista. Antes y después, han proseguido los paseíllos de autoridades y simpatizantes de la causa independentista catalana en apoyo de los principales líderes de la misma (Podemos también se ha manifestado a favor del denominado derecho a decidir), que desembocan ante las puertas solemnes de los tribunales de justicia españoles.

Ambos movimientos de masas son ejemplos de la convergencia de intereses políticos entre el populismo español y el independentismo catalán (la rama autónoma del populismo), a la hora de intentar liquidar el sistema constitucional de 1978, ahora etiquetado como #RégimenDel78 (“si tires fort ella caurà…”) por aquellos líderes de Podemos que, a duras penas, habían nacido con él. Es decir, se intenta acabar con el sistema democrático al que contribuyeron decisivamente las fuerzas catalanistas (con Miquel Roca como padre de la Constitución) y el pueblo catalán en su conjunto en el momento de votar muy mayoritariamente dicha Constitución. También el catalanismo contribuyó en el diseño y el desarrollo de las bases constitucionales a través de la siempre determinante Convergència i Unió, por lo que el encaje de Cataluña en España supuso importantes beneficios para aquel territorio autonómico, en cuanto a inversiones del Estado y al establecimiento de los sucesivos sistemas de financiación autonómica, siempre pactados con las formaciones catalanistas.

Esta singularidad del espaciotiempo político -que define lo español políticamente correcto– en la que conviven lo más plácidamente posible la izquierda antisistema (y de las CUP) con la derecha catalana más insolidaria, surge a consecuencia de la crisis económica y del quebranto de la calidad de vida de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, así como de la mengua de los recursos de las Administraciones Públicas y, con ellas, los de las Comunidades Autónomas. En el fragor de la batalla política -a la cual han contribuido a potenciar los omnipresentes y omnipotentes medios de comunicación de masas- entra en escena el movimiento populista que reclama más igualdad social, y vuelve a la misma el irredentismo catalán, insolidario en cuanto pretende la máxima desigualdad autonómica, o sea, la independencia respecto de los demás pueblos que constituyen el Estado Español, ahora que vienen mal dadas.

lestaca
(Fuente: Diario crítico)

No es el único momento en el que fuerzas políticas catalanas han pretendido pirarse de España, ni será el último:

  • La guerra dels Segadors de 1640, supuso un breve periodo de independencia con 11 años de insufrible integración en Francia, un Estado más centralista que el español.
  • El Tancament de caixes de 1899, con la célebre sentencia de Manuel Durán i Basno ens entendran mai“. El grito de “Abaix els lladres“, o los silbidos a la Marcha Real  denunciados por Segismundo Moret en 1901.
  • La proclamación en 1934 del Estat Català en la República Federal española, realizada por Lluís Companys…

Es evidente que la corrupción ha supuesto el debilitamiento del bipartismo imperfecto, con el crecimiento de Podemos y Ciudadanos a costa de los partidos de gobierno (PP y PSOE), involucrados en casos de corrupción que han tenido lugar durante la época de bonanza económica, pero que la lentitud de la justicia y la voracidad de audiencias de los medios de comunicación han hecho bien presentes en nuestro afán.

También és clar i català que la corrupción autóctona (la de fuerza política del #RègimDel80: la CiU de Jordi Pujol) ha servido de detonante para la puesta en marcha de un procés de desconexión con España que bien podría desarrollarse bajo el título español de la película de Woody Allen: Coge el dinero y corre… (que la justicia española -para más señas- nos pisa los talones. Si logramos la independencia “ens podrem alliberar…” de ese yugo tan indeseable).

Ahora, Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, y Carles Puigdemont, President de la Generalitat Catalana -ambos republicanos confesos de las Repúblicas española y catalana, respectiva o simultáneamente-, acaban de suscribir un pacto (¡secreto!) y han enviado una carta al Rey de España (sic) para tratar de negociar una salida al referémdum ilegal convocado por el Govern y aprobado por el método de la trágala en el (1/2) Parlament de Catalunya. Ahora, cuando todo el pescado está vendido ante las sedes de las Fiscalías y de los Tribunales de Justicia, las fuerzas de la Convergencia que pretende socabar la democracia española, no pretenden otra cosa que marear la perdiz, tratar de conseguir el mayor apoyo popular posible, consolidar los liderazgos personales, y evitar las inhabilitaciones políticas que ya están en camino.

En definitiva, nada nuevo bajo el sol. Bajo la pátina de progresismo y democracia, se ocultan los viejos relatos (de terror) que, por aquel entonces, “l’avi Siset em parlava“…

 

(Fotografía de la cabecera: El Periódico)

 

 

 

 

 

“No es No” al “Sí o Sí”

Hay quien sostiene que no existen las casualidades. En el transcurso de pocas horas, hemos asistido al acto de presentación de la candidatura de Pedro Sánchez, dentro del proceso de primarias para elegir al próximo Secretario General del PSOE, horas después de que la Fiscalía anunciara que iba a investigar las declaraciones del exjuez Santi Vidal, en las que comunicaba que la Generalitat Catalana había obtenido ilegalmente los datos fiscales de los catalanes, entre otras lindezas, dentro del procés anticonstitucional. Con ello, se ha constatado que “por la boca muere el juez” (como cargo, además de como senador de ERC).

Es evidente que la política española (¿solo la española?) vive tiempos inestables ligados al protagonismo de políticos ligeros de cascos:

  1. No ha mucho, el mismísimo Pedro Sánchez, en su calidad de Secretario General de los socialistas, se escudó en el célebre eslogan “No es No” (al actual Gobierno de Mariano Rajoy) para rehuir sus responsabilidades ante los sucesivos récords históricos de peores resultados de su partido, al tiempo que pretendía conquistar el poder mediante pactos con Ciudadanos, Podemos y con el sursum corda. Todo bien ilustrado con un amplísimo repertorio de poses y fotos para la posteridad, y de paseíllos ante las cámaras de televisión de líderes la mar de antitaurinos.
  2. Desde la otrora Marca Hispánica, el actual Molt Honorable Carles Puigdemont bajo la égida (con visos de secuestro) de la ERC de Oriol Junqueras y las CUP de Anna Gabriel, lanza el grito de guerra de “Referéndum, Sí o Sí”, a pesar de que, aunque las fuerzas políticas independentistas han logrado la mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya, perdieron el referéndum solapado en el que quisieron convertir las elecciones autonómicas del 27-S-2015. Con la puesta en marcha del procés, los líderes soberanistas han demostrado fehacientemente su firme vocación de expolíticos, con el Astut Mas a la cabeza, al calor de las ascuas del ‘procés’, o al sentir la frialdad a la hora de dar cuenta de sus actos ilegales ante la Justicia española (la única).

El “No es No” de las huestes de Pedro Sánchez ha ocasionado una de las más graves crisis en el seno del PSOE, y mantuvo a todo el país en vilo, con gobierno en funciones durante casi un año. Lo del Gobierno se ha (medio)arreglado a costa de profundizar la crisis socialista que apunta hacia el proceso de primarias y la celebración del Congreso Federal antes del verano.

Por su parte, el “Sí o Sí” ha provocado los siguientes cataclismos políticos:

  • La desaparición de Convergència i Unió como coalición hegemónica en Cataluña durante más de 30 años, además de decisiva para la gobernabilidad del Estado Español, ya fuera para facilitar gobiernos socialistas o del PP mediante la correspondiente negociación de privilegios para el pueblo catalán.
  • La progresiva jibarización de Convergència, ahora travestida en P(D)eCat (de soberbia e insolidaridad).
  • La división profunda de la sociedad catalana en dos mitades políticas casi iguales.
  • El más grave reto planteado al Estado, ya que atañe a su integridad territorial.

Casualmente, el bocazas de Vidal ha anunciado la supuesta conjunción planetaria entre los posicionamientos políticos de Pedro Sánchez y los soberanistas, ambos proclives a la transgresión de unos cuantos principios democráticos. En el caso del sanchismo, se vulneró el principio no escrito de facilitar el gobierno a la fuerza política más votada, además de esconder pactos secretos a la luz deslumbrante de las omnipresentes cámaras de televisión.

Los independentistas catalanes rompen la lealtad a un sistema constitucional en el que fueron decisivos para su implantación y buen funcionamiento, además de pasarse por el forro el principio fundamental de sometimiento de las autoridades al imperio de la ley y del derecho. Bajo la apariencia de un procés soberanista se esconde, tal vez, el intento de romper con la legalidad española, con la pretensión de declarar la insumisión a un sistema legal que ya tiene en el punto de mira a los responsables del (presunto) régimen corrupto del Problema del 3%, anunciado en su día por Pasqual Maragall.

Sabemos que en la era de la información imperan los pensamientos expresados en 140 caracteres y los eslóganes de lo más ocurrente y variado. También que el debate político se ha convertido en puro teatro.

Al final, en política todo parece desembocar en mera forma vacía de contenidos, en buena parte ocultos a la sociedad. Tarea de todos será desenmascarar estas agendas ocultas que tienen como objetivo derrumbar el sistema democrático.

(Fotografía: eldiario.es)

 

 

2017 se escribe con “S” de Susana, Socialismo y Secesión

En el horizonte del nuevo año divisamos dos fenómenos que, no por antiguos, van a dejar de marcar la agenda politica: el posicionamiento político e ideológico del PSOE y el desenlace del órdago soberanista catalán al Estado español. Estos dos movimientos políticos serán claves para el mantenimiento o la reforma del sistema constitucional nacido en 1978. De momento, los grandes actores de la escena política se limitan a jugar al escondite inglés:

  • La Gestora del PSOE y Susana Díaz (eterna candidata a presidir el PSOE) para alejar la fecha de celebración del Congreso Federal y así disipar con el transcurso del tiempo el presunto liderazgo de Pedro Sánchez, de trazas populistas.
  • El independentismo catalán para amagar con dar y, a la vez, tratar de esconder sus cartas. Con esta jugada se intenta salir del callejón sin salida al que han conducido a sus líderes más destacados (camino a los banquillos de los Tribunales de Justicia, por transguesores de la ley y desobedientes de las sentencias judiciales), al Parlament y a toda la sociedad catalana.

Estos pueden ser los descartes político del año en curso:

Uno. El socialismo se encuentra en la encrucijada para definir su posicionamiento ante los pros y contras que presenta el sistema capitalista. A medio y largo plazo, el PSOE deberá definir su posicionamiento político entre estas coordenadas ideológicas:

Socialdemocracia.

Papel clásico jugado por los partidos socialistas europeos, en cuanto a administradores desideologizados del capitalismo y reformistas responsables con sensibilidad hacia la redistribución social de la riqueza.

Deriva hacia la izquierda populista.

Alternativa propugnada por el ex secretario general Pedro Sánchez que, al objeto de competir con Podemos para liderar a la izquierda política y seducir a la militancia y al electorado más radicalizados, condujo al PSOE hacia el inmovilismo irresponsable con el eslogan “No es No”

Pergeñar nuevas teoría y prácticas que permitan superar los inconvenientes del capitalismo y avanzar hacia una sociedad más próspera e igualitaria.

Este último supuesto requeriría la incorporación al proyecto socialista de intelectuales solventes, además de dirigentes y militantes identificados con un proyecto político audaz y responsable a la vez.

 

Dos. Sobre los postulados del secesionismo catalán cabe preguntarse:

¿Continuará el secuestro de la media Cataluña no separatista por la otra media Cataluña independentista? ¿Los parlamentarios soberanistas continuarán reivindicando que #72SomTots, que la escasa mayoría de escaños separatistas ha de imponerse sobre la también escasa mayoría de electores que se expresaron en contra de la independencia en las elecciones del 27 de setiembre de 2015, convocadas con vocación plebiscitaria?

¿Será posible alcanzar el consenso necesario para conseguir el equilibrio entre un Estado central descentralizado y unas nacionalidades y regiones capaces de satisfacer los sentimientos de pertenencia a una tierra y la prestación eficiente de los servicios públicos?

Al respecto, cabe recordar que las fuerzas catalanistas contribuyeron de manera determinante en la consecución de los acuerdos fundamentales en los que descansa el régimen constitucional y, con él, el Estado de las Autonomías, mediante la participación destacada en la elaboración del texto constitucional y en la definición del actual sistema de financiación autonómica. Cuando las cosas han venido mal dadas, como consecuencia de la crisis económica y la debacle del imperio corrupto de los Pujol, el nacionalismo catalán moderado se ha convertido en independentista. Por ahora, la mirada de Oriol Junqueras -entelada por la emoción provocada por el procés– ha logrado la confusión de flequillos de Carles Puigdemont, situado a su derecha, y de Anna Gabriel, que se sale del sistema.

De lo que podemos estar seguros es de que se seguirán vertiendo ríos de tinta particularistas e insolidarios, sobre la hoja de ruta que intenta romper los consensos alcanzados durante la Transición, así como el principio de solidaridad interterritorial. También és clar i català que -a río revuelto- el nacionalismo catalán conquistará una posición de fuerza para negociar con el Estado privilegios en materia de financiación e inversiones: nada nuevo bajo el sol.

 

Tres. Quien no se esconde es el PP, como partido conservador. Junto con Ciudadanos -y en parte con el PSOE- se limita (que no es poco) a consensuar las medidas socioeconómicas que permitan  la supervivencia del Gobierno de Mariano Rajoy, y el mejor funcionamiento del sistema.

Mientras, ¿los valencianos nos limitaremos -como siempre- a verlas pasar para que, al final de la fiesta nacional, nos digan  a cuánto ascienden los dispendios de la juerga ajena?

 

Cuatro Cosas que Podemos (y Debemos) Saber sobre la Constitución Española

1.- Franco murió en la cama. Ya sea por la fuerte represión tras la derrota en la Guerra Civil, su inveterada división y/o el conformismo de la mayoría del pueblo español, el paso de la dictadura franquista a la democracia se produjo como consecuencia del pacto entre los restos políticos del franquismo y los partidos demócratas opositores, para recorrer una vía pacífica que culminó con la entrada en vigor de la Constitución Española en 1978. Ante el actual reto independentista planteado por las fuerzas catalanistas y de izquierda, cabe recordar que en la elaboración del texto constitucional intervinieron dos Padres de la Constitución -de un total de siete- que eran catalanes: Miquel Roca i Junyent, del grupo catalán (CiU) y Jordi Solé Tura (PSUCPC, después PSCPSOE).

2.- La Constitución española  obtuvo el voto muy mayoritario del pueblo español. Como datos curiosos, a continuación se indican los resultados electorales del referéndum para la ratificación de la Constitución en las dos nacionalidades más guerrilleras y en aquella cuyo himno empieza con la archiconocida estrofa que dice así: “para ofrendar nuevas glorias a España”. Estos son los porcentajes:

  • Cataluña. Sí: 90,46%. No: 4,61%. Abstención: 32,09% (¿cabe mayor apoyo de un pueblo, identificado con la norma suprema?).
  • Euskadi. Sí: 69,81%. No: 23,53%. Abstención: 55,34% (el PNV optó por la abstención).
  • Comunidad Valenciana. Sí: 88,84%. No: 6,97%. Abstención: 25,86%.

Tal ha sido la identificación del nacionalismo catalán con el sistema constitucional, que aquel se constituyó como fuerza política determinante para la gobernabilidad del Estado (ya fuere con gobiernos del PSOE o del PP), por lo que obtuvo a cambio privilegios en materia de inversiones, mayor autonomía en materias de educación y tributaria, así como que el establecimiento de los sucesivos sistemas de financiación autonómica siempre se llevara a cabo con el plácet catalanista. Ahora que, con la crisis, vienen mal dadas… (Euskadi y Navarra, por su parte, ya van bien con sus conciertos económicos, tan insolidarios).

3.- La gente de esa época (por entonces ya había gente) votamos en un mismo lote la Monarquía Parlamentaria, como forma de gobierno; el Estado Social y Democrático de Derecho; la unidad de España y el Estado Autonómico. Con ello, se deseaba encarar un futuro de esperanza y relegar para la Historia la Guerra Civil, la dictadura franquista y la añoranza del sistema democrático de la República plagada de divisiones sociopolíticas y de hechos políticos violentos.

4.- Como consecuencia de los efectos nocivos de la crisis económica, las fuerzas nacidas del movimiento de la indignación mediática, en coalición con el oportunismo secesionista y sus comprensivos aliados, alzan la voz sobre la necesidad de llevar a cabo una reforma en profundidad de la Constitución (cuando no enmendarla en su totalidad). Al respecto, se puede constatar:

  1. La Constitución española establece los sistemas para llevar a cabo su reforma, los cuales precisan de amplios consensos parlamentarios.
  2. En la mayoría de las ocasiones, más que de reformas constitucionales, hace falta poner los recursos necesarios para hacer efectivas las disposiciones que garantizan derechos individuales y colectivos, como por ejemplo:
  • Acceso a una vivienda y a un trabajo dignos
  • Independencia y funcionamiento eficaz del Poder Judicial.
  • Financiación autonómica (el bochornoso caso de la infrafinanciación de la Comunidad Valenciana lo trato más en profundidad en la entrada Ni financiación, ni RTVV, ni ministros: El pueblo valenciano, fuera de la Constitución: http://wp.me/p4n4JW-h9 ).
  • Descentralización del Estado para evitar duplicidades administrativas y hacer más eficiente el sistema.
  • Solidaridad interterritorial que ponga sobre el tapete autonómico no solo el trasvase de dinero de las Comunidades ricas a las pobres, sino también de recursos físicos tan vitales como el agua, por ejemplo.

[5. Si hay alguien ahí, y que desee profundizar en el debate sobre la reforma constitucional, encontrará una sucinta propuesta en la entrada Se les está pasando el arroz (a #JuntspelSeny, de la Tierra Media): http://wp.me/p5yGMp-3P ].

 

 

Los Ferraz se abstienen. La Segunda Transición echa a andar (con P.D. a la valenciana)

Debate cruento y pletórico de emoción. Lo que es un principio democrático: que gobierne la lista más votada (que además ha llegado a reunir un total de 170 escaños, a 6 de la mayoría absoluta), se ha convertido en el seno del PSOE en una lucha cuerpo a cuerpo, que ha provocado la dimisión traumática de Pedro Sánchez como secretario general, la constitución de una Gestora, y la generación de un movimiento militante contrario a facilitar el gobierno del PP de Mariano Rajoy  que cuenta con la complicidad de dirigentes socialistas singulares, con el PSC de Miquel Iceta a la cabeza (el problema catalán siempre presente).

La crisis económica ha generado buenas dosis de indignación  (¡qué profunda emoción… aconsejaba Stéphane Hessel a los jóvenes en su libro ¡Indignaos!) ante las miserias producidas por aquella. Mas las crisis, por definición, siempre se han manifestado mediante problemas sociales y personales, empobrecimiento de las capas sociales más desfavorecidas, y miseria.

Y la emoción, como factor predominante para encarar las alternativas a la crisis, se ha instalado en la sociedad con la colaboración inestimable de los medios de comunicación tradicionales y de las redes sociales  que, en la era del reinado de la información han azuzado a la clase política con la toma de medidas impopulares que han tenido que adoptar ante la crisis (obligados por los organismos europeos y la  Troika) y los casos de corrupción que se produjeron en la época de bonanza económica anterior a aquella.

Desde la racionalidad política no se entienden las enérgicas protestas que surgen de buena parte de la militancia del PSOE y algunos de sus dirigentes, al objeto de que los socialistas no hubiesen facilitado un gobierno del PP (con su abstención, no con su voto favorable), ya que -según manifiestaban- un partido de  izquierdas no puede ser cómplice de un gobierno de  derechas.  Se deseaba un gobierno de izquierdas que acabara con lo que consideran una política económica nefasta, austericida, llevada a cabo por el gobierno de derechas. Pero, parece que esos militantes exaltados y podemizados, auxiliados por los líderes podemitas, no caen en la cuenta de que cualquier clase de gobierno, del color que sea, no puede dejar de aplicar las medidas dictadas por la UE y la Troika. ¿Por qué no elevan su mirada hacia el Olimpo?

Sucedió que en Grecia un gobierno muy de izquierdas -de la Syriza de Alexis Tsipras-, tras ganar un referéndum donde se planteaba no cumplir las directrices austericidas que venían de Bruselas,  ha tenido que tragar con dichas imposiciones (agravadas) y, entre otras medidas antisociales, ha rebajado un 30% las pensiones de sus jubilados. Es decir, este gobierno tan de izquierdas ha tenido que tomar las medidas que hubiese adoptado un gobierno de derechas. O tal vez más…

A la vista de los hechos, ¡menos lobos! Esta difícil situación política requiere más dosis de racionalidad y menos de emoción. Es la receta que parece querer aplicar el Comité Federal socialista en su reunión del 23 de octubre. Con la abstención del grupo socialista en el Congreso para que pueda ser investido Mariano Rajoy, la política española puede entrar en una nueva fase a la búsqueda de consensos que permitan llevar a cabo las reformas que precisa la sociedad española, en materias tan sensibles como educación, legislación laboral, financiación autonómica, reforma constitucional… lo que se ha venido en denominar Segunda Transición. Por segunda vez en la Historia de España, de la necesidad de los débiles en conflicto puede surgir la virtud que transmita la fuerza al sistema democrático. Todo ello, dentro de los cauces institucionales propios de cualquier sistema democrático que se precie de serlo.

Solo así se podrán desenmascarar los posicionamientos demagógicos y profundamente antidemocráticos de los dirigentes de Podemos, enrocados en la llamada a la emoción (seducir o dar miedo es su alternativa) y a la revuelta callejera (la vía institucional parece que les ha salido rana al no haber obtenido los apoyos que esperaban de los electores) que, por cierto, cada vez será más menguante conforme se vayan diluyendo los efectos de una crisis de la que empezamos a salir, aunque ello no debe hacernos caer en la comodidad intelectual de dejar de buscar las reformas o las alternativas viables al Sistema, que permitan mayores cotas de bienestar para la ciudadanía.

P.D. (a la valenciana): Crece la figura de Susana Díaz como lideresa del PSOE, pero no podemos olvidar que actualmente es la Presidenta de la Junta de Andalucía, por lo que es seguro que, como principal impulsora de la abstención que ha de facilitar el gobierno de Mariano Rajoy, aprovechará el servicio prestado para la gobernabilidad de España con el fin de conseguir un posicionamiento óptimo de Andalucía en las negociaciones sobre sistema de financiación autonómico, inversiones del Estado…  Además, tenemos planteado el reto soberanista catalán. Existen la Agenda Vasca y la Canaria, que han de servir de base a las negociaciones con el Gobierno de España. 

Por ello,  los partidos que apoyan al Consell (PSPV i Compromís) deberán saber posicionarse y maniobrar para que los intereses del pueblo valenciano sean contemplados en cualquier foro de negociación con el Estado español¿Dónde está la Agenda Valenciana?

(Foto de la cabecera: Susana Díaz y Javier Fernández en el Comité Federal del PSOE. Fuente: El Confidencial)

 

Podemos: seducir, o dar miedo

Algún periódico de ámbito estatal recogía en su portada (!) el debate tuitero protagonizado por los líderes de Podemos Iñigo Errejón y Pablo Iglesias. Mientras el  becario podemita creía necesario seducir a la gente que lo pasa mal, en lugar de darle miedo y espantarlo a la hora de depositar su voto en las urnas, Pablemos -con la ayuda del veterano Juan Carlos Monedero– apostaba por seguir dando miedo a los poderosos, etc., etc. Terciando en esa discusión on line, en boca de la  lideresa de Podemos Irene Montero la ‘ternura’ era elevada a categoría política. En definitiva, mucha emoción en la vida política española…

beso-Pablo-Iglesias-Xavier-Domenech_106500084_1872296_640x360
Xavier Doménech y Pablo Iglesias se besan en el Congreso de los Diputados

No debe de extrañarnos este énfasis puesto en la emoción por los líderes mediáticos de Podemos, dado que su origen hemos de encontrarlo en la génesis y evolución del movimiento global de los  Indignados, y que en España se conoce como el  15-M. Un movimiento socio-político que se reconoce en el libro-panfleto titulado  ¡INDIGNAOS! , cuyo autor fue  Stéphane Hessel.

Así pues, ya en el principio fue una emoción: la Indignación. Es evidente que la emoción -la llamada a los sentimientos de la gente, en una sociedad cada vez más infantilizada- se muestra muy eficaz a la hora de conquistar y mantenerse en el poder, pero aleja a la clase política de la racionalidad, imprescindible para gobernar, para gestionar con responsabilidad las políticas que han de perseguir el bienestar de todo un pueblo.

José Luis Sampedro escribía en el prólogo del mencionado libro:”Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!”. Y puede estar bien la indignación para empezar, pero ¿qué viene después?: ¿la  Revolución?, ¿la  Reflexión?, ¿o tal vez, la  Nada? En Grecia hemos podido comprobar cómo el gobierno izquierdista de la  Syriza de  Alexis Tsipras, que tenía como lema fundamental de su política “rescatar a las personas” -en lugar de a los banqueros- ha hecho posible la fotografía de ese pensionista abatido ante la puerta del banco donde tenía depositada su pensión y que no podía disponer de su totalidad. Después vinieron los recortes en esas pensiones, el incremento de los impuestos, la venta de patrimonio público, etc., etc., etc.

pensionista-griego
Giorgos Chatzifotiadis llora sentado en el suelo a las puertas de una banco en Tesalónica, internacional.elpais.com

Por otra parte, la política de la emoción requiere dosis abundantes de demagogia (“demagogia directa”, diría Javier Marías). El procedimiento puede ser el siguiente: se señalan los efectos nefastos de la crisis, por ejemplo; a continuación se amplifican, y se convierten los hechos puntuales en categoría… Más adelante, se retuercen las ideas (no importa que sean sucesivamente diferentes, o incluso contradictorias), y se violenta el lenguaje para poder llegar desde una propuesta a la contraria, sin inmutarse. De esta manera, Podemos ha pasado a ser, sucesivamente:

  1. Indignado.
  2. Transversal.
  3. Chavista.
  4.  Socialdemócrata.
  5.  De izquierdas…

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, condicionado y  jibarizado por el auge de Podemos, hizo caso a la arenga de Raimon-Sampedro, y también dijo ¡NO!:

  • ¡NO! a dimitir tras conseguir los peores resultados de su partido en esta época constitucional, el 15-D, primero; el 26-J, después; y como remate, el 25-S vasco y gallego.
  • ¡NO! es ¡NO! a permitir el gobierno del partido ganador de las elecciones generales: el  PP de  Mariano Rajoy, a quien  invitó a pedir el apoyo de sus  afines (Ciudadanos  y nacionalistas-independentistas), a sabiendas de que era prácticamente imposible que los populares pudieran pactar con los soberanistas, y si así  lo hubiesen hecho, quedaría allanado el camino para  intentar ser presidente con la complicidad de estos.
  • ¡NO! a postularse como candidato a la Presidencia del Gobierno tras la investidura fallida de Mariano Rajoy, e iniciar una ronda de contactos con todas las fuerzas políticas.

Y, al final del camino, ese último ¡NO! rotundo se convirtió -por arte de magia del mentalista– en un ¡SÍ!, aún más rotundo, al intento de ser investido con los apoyos parlamentarios que fueran precisos, aunque ello condujera al desastre de su partido y a la inestabilidad del Estado español.

Como corolario, tendremos que preguntarnos si ese sentimiento prístino de indignación, motivado por las graves consecuencias de la crisis socioeconómica -y que nos lleva hacia la demagogia y el populismo- aún puede dejar una porción del espaciotiempo necesario para el uso del análisis racional, al objeto de pergeñar alternativas viables (a ser posible, pacíficas) a este statu quo insatisfactorio.