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Sultanes del tuit

La irrupción en la escena política de las nuevas formaciones viene de la mano de la onda expansiva producida por los medios de comunicación y las redes sociales. Así, Podemos no puede entenderse sin la omnipresencia mediática de Pablo Iglesias en los platós de televisión, al que siguieron los demás líderes de la formación morada. También por el buen manejo y difusión de los mensajes lanzados a través de Twitter, fundamentalmente, por sus dirigentes, militantes, simpatizantes, bien coordinados por sus community managers.

Además, existe una convergencia del populismo español y del catalán (independentismo), cuyo objetivo es establecer una alianza estratégica para tratar de enterrar el sistema democrático nacido con la Constitución de 1978, tras el convulso y fructífero periodo de la Transición. Algunas de sus señas de identidad son estas:

  • Ambos hablan en nombre y representación de “La Gente”, en un caso, y del “Pueblo Catalán”, en el otro, a pesar de que los resultados electorales les niegan la mayoría en sus respectivos ámbitos.
  • Los discursos de unos y otros están trufados (¿trucados?) de oratoria revolucionaria y/o de llamamientos a la desobediencia civil (como sucede en Venezuela, pero de signo político contrario).
  • Sus actuaciones tienen lugar, principalmente, en el espacio de esa Democracia Virtual que han construido a golpe de perfomances parlamentarias y callejeras, paseíllos de líderes políticos varios, fotos de familias de lo más pintorescas, y anuncios de referéndums anunciados -que no convocados- ad nauseam.

Todo ello con el propósito no manifestado de copar las frecuencias de las ondas de radio y los rayos catódicos de la televisión, amén de agotar el papel de la prensa diaria e invadir el TimeLine de Twitter.

Sin embargo, la revolución esbozada por Podemos y la independencia de Cataluña anunciada por Junts pel Sí y la CUP, no cuentan con los recursos humanos suficientes para tomar el Estado al asalto: en cuanto se pone en riesgo el patrimonio de aquellos que han de liderar las presuntas revoluciones y rebeldías, se inicia el procés de las sucesivas deserciones en las filas insurgentes. De esta manera, Guillermo Zapata y otros concejales de Ahora Madrid se van del partido para no tener que aportar parte de su sueldo a la causa, y ha comenzado ya el goteo de consellers y otros cargos públicos de la Generalitat Catalana que abandonan el barco a la deriva cuyo puerto es la Ítaca independiente, pero que puede encallar en los farallones donde se cobran las sanciones pecuniarias a sus navegantes.

¡Con lo bien que iba todo cuando se trataba de lanzar tuits vejatorios contra víctimas del terrorismo y del machismo, así como contra los judíos!..

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Mensajes, acciones y omisiones (como el racaneo a la hora de homenajear a Miguel Ángel Blanco), cuyos contenidos -y silencios- también responden a las querencias ideológicas del colectivo podemita, porque:

  1. Se denigra a víctimas del terrorismo ya que se está al lado de la estrategia de ETA, tal y como manifestó Pablo Iglesias en una herriko taberna de Pamplona, el 6 de junio de 2013: «ETA se dio cuenta desde el principio de que, por mucho procedimiento democrático que haya, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española» (Iñaki Ezkerra, Los totalitarismos blandos). De esta manera, se legitima el rechazo a la democracia española por no reconocer el Derecho a la Autodeterminación, un derecho inexistente en las constituciones occidentales y negado reciente y explícitamente al procés catalán por el exsecretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon.
  2. Los judíos pueden ser objeto de sorna si, por ejemplo, se está a favor de la causa palestina, que se extiende a la admiración por el universo musulmán, lo que lleva a no suscribir el Pacto Antiyihadista (contra Dáesh) -suscrito por el Gobierno español, el PSOE, Ciudadanos y otros partidos políticos-, tras recibir fondos del régimen iraní, además de otros regímenes dudosamente democráticos.

¡Cuánto se disfrutaba, también, mientras se construía con juegos de palabras y frases desafiantes la Torre de Babel de la República Catalana Independiente de su Casa (la Cataluña que, mayoritariamente, no desea la independencia)!..

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Carles Puigdemont en el escenario con Sopa de Cabra

Mas, cuando se acerca el momento de poner la pluma sobre el papel para aprobar la ley que impugne la Constitución Española, y que conlleve la respuesta del Estado en su defensa mediante la imposición de penas pecuniarias contra los autores del desafío, da comienzo el baile de la yenka de los políticos  soberanistas para “echarse a un lado” y ceder el paso a los valientes.

Porque hay que ser conscientes de que solo existen dos vías para reformar o echar a tierra el sistema constitucional actual:

  • Seguir los cauces y procedimientos señalados en la Constitución para su reforma.
  • Realizar un alzamiento contra el orden vigente del que no se puede descartar la utilización de la violencia armada, con las correspondientes pérdidas de bienes materiales y del bien más preciado: la vida humana.

No obstante, dado el grado de conformismo de los ciudadanos españoles (catalanes incluidos) con los estándares de nivel de vida alcanzados (más ahora, que empezamos a salir de la grave crisis económica), parece que corren malos tiempos para la lírica revolucionaria y la épica rebelde, más si sus protagonistas han de ser la burguesía catalana y las clases medias -conservadoras por naturaleza-, por muy afectadas que hayan sido por la crisis económica y/o involucradas en los pingües beneficios obtenidos del sistema corrupto del 3% pujolista.

Matar y morir por causas de dudosa justeza social y ética, no son acciones propias de estos mundos sutiles-ingrávidos-y-gentiles-como pompas de jabón que nos ha tocado vivir.

Y, ante todo, no podemos olvidar que la pela és la pela… Y si esta se halla en peligro, no cabe más que exclamar: campi qui  pugui!

 

(Fuente de la fotografía: El País)

#Democracia_Virtual_Ya (Acto II)

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(Fuente: La Sexta)

“La representación espectacular del hombre aglutina toda esta banalidad al concentrar en sí la imagen de un posible papel que desempeñar (la estrella). La condición de estrella del espectáculo es la especialización de la vivencia aparente, objeto de identificación con la vida aparente y sin profundidad que ha de compensar la fragmentación de las especializaciones productivas efectivamente experimentadas. Las estrellas del espectáculo existen como figuras de diversos tipos de estilos de vida y de comprensión de la sociedad, libres para ser desempeñadas en un nivel global“.
Gury Debord, La sociedad del espectáculo, Ed. Pre-Textos.

¿Qué vale más: un voto o un bit (plasmático)? ¿En qué aventaja un escaño a un sillón en el plató?

¿Cómo se desarrolla el fenómeno de la política virtual?: Los medios ofrecen el terreno de juego, las reglas por las que se guía el mismo, más los profesionales que dirigirán y arbitrarán las diferentes jugadas de los distintos jugadores. Éstos, nacidos bajo el signo mediático, utilizarán sus mejores artes para introducirse en la liga de las estrellas, y con el tiempo (cada vez más breve, por cierto) ascender a la cabeza de la división de honor mediática y, por ello, social y política.

Desde esta atalaya privilegiada, ya no puede sorprendernos que el máximo representante de este fenómeno mediático (Pablo, Príncipe de Populandia) llegue a autoproclamarse “Auténtico Líder de la Oposición”, tirando al cubo de la basura los votos obtenidos por el PSOE, y retando al Presidente del Gobierno a medirse con él en la Liga del Juego Virtual, aquélla que se juega en su terreno de jugo preferido: los platós de televisión, desde donde puedes hablar en representación de “la calle” y de “la gente”, sin necesidad de contrastar esa representación en las urnas.

Este estado de cosas, a unos nos puede resultar esperpéntico, a otros un espectáculo ridículo, aunque habrá un porcentaje indeterminado de gente que se lo creerá a pies juntillas. Alguien tildarà a Pablo Iglesias de arrogante, prepotente iluso y egocéntrico. Otro lo considerará como el líder que ha de salvar a España de la crisis (ética y económica), dándole una patada en trasero a la “casta”.

Pero, existe un peligro: después del Big Bang que ha supuesto la implantación de la sociedad de la información, y la posterior expansión de los sistemas cibernéticos y las redes sociales, los agentes interesados en esa expansión (directivos y profesionales de los medios de comunicación, principalmente) pueden, ahora, dirigir sus esfuerzos hacia la consolidación de la citada Plataforma de Política Virtual, y posterior crecimiento ilimitado de la misma. Con ello, puede conseguirse la suplantación de la Política Real, la sustitución de Parlamentos y demás instituciones de representación democrática, por los programas de tertulias en la TV, los videos en Youtube, y los mensajes en Facebook y Twitter. En definitiva, la usurpación del valor del voto depositado con garantías democráticas, por la naturaleza líquida de las encuestas y los índices de audiencia.

Tal vez, los intereses crematísticos de los todopoderosos mass media, nos dirijan hacia un mundo feliz, en el que el ciudadano -considerado como el rey, consentido, de la casa mediática-, cómodamente sentado en su sofá, ve desfilar en la pantalla de TV a unos personajes que juegan a la política, como al mismo tiempo sucede en platós vecinos, otros personajes de dudoso mérito social, exhiben sus entrañas y sus miserias humanas a una audiencia ávida de “pan y circo” y de sangre de ketchup.

Ahora, la nueva hornada de políticos son “jóvenes suficientemente preparados” en las lides catódicas y twitteras, con buena labia -aprendida en masters homologados- y presencia física y, lo que es más importante, con gran ambición de poder. Estos líderes provienen, en su mayoría, de organizaciones de izquierda radical y anti-sistema. Su fuerte alianza con unos medios de comunicación de titularidad capitalista, tentados en debilitar el sistema democrático real, no augura un futuro sociopolítico que cumpla los estándares de democracia plena, y donde “la gente” tiende hacia actitudes infantilistas, por la irresponsabilidad que se le predica (la culpa siempre es de otros) y una falta de compromiso político y social que encuentra su mejor coartada en las deficiencias del sistema existente, fundamentalmente, por la proyección en el presente de unos casos de corrupción que provienen de un pasado en el que pacían plácidamente las vacas gordas, y sagradas.

Esa corrupción político-empresarial que hunde sus raíces, como hemos dicho, en la época de mayor expansión de la burbuja financiero-inmobiliaria, y los defectos de funcionamiento que muestra el actual sistema constitucional para hacer frente a la crisis y dar respuestas a las inquietudes ciudadanas, es la excusa perfecta que han encontrado unos y otros para intentar reventar el sistema.

La prensa en España fue un pilar básico en el advenimiento y consolidación del régimen democrático en nuestro país. Pero, Bob Dylan cantó que “los tiempos están cambiando”, y los medios de comunicación han realizado su adaptación ante la presencia de una nueva realidad virtual, que nos puede dirigir peligrosamente hacia la distopía plasmática de un sistema político virtual en el que los autoproclamados portavoces de “la gente”, bajo la coartada de acabar con una casta que “no nos representa”, intenten hurtar a los ciudadanos el valor de uso del derecho fundamental a elegir a sus representantes políticos, así como obstaculizar su camino hacia una participación activa en la vida social, desde una actitud responsable sobre las consecuencias de sus actos.

Evidentemente, estos trazos dibujan una caricatura de la realidad presente y de las figuras institucionales de un futuro más o menos lejano. Mas, no podemos olvidar que la caricatura -al menos, la buena caricatura- siempre guarda la esencia y el parecido con el sujeto real. Puede que nos sirva para llamar la atención sobre unos fenómenos que están dándose en el presente de nuestra sociedad y que pueden conducirnos hacia un debilitamiento del sistema democrático, de manera que su estado enfermizo lo pueda convertir en desechable, en favor de la antedicha Plataforma de la Política Virtual.

¿Realidad? ¿Caricatura exagerada de la misma?

¿Estamos ante la imparable expansión del Juego de Tronos de la Política Virtual?