Archivo de la etiqueta: PSOE

Los Ferraz se abstienen. La Segunda Transición echa a andar (con P.D. a la valenciana)

Debate cruento y pletórico de emoción. Lo que es un principio democrático: que gobierne la lista más votada (que además ha llegado a reunir un total de 170 escaños, a 6 de la mayoría absoluta), se ha convertido en el seno del PSOE en una lucha cuerpo a cuerpo, que ha provocado la dimisión traumática de Pedro Sánchez como secretario general, la constitución de una Gestora, y la generación de un movimiento militante contrario a facilitar el gobierno del PP de Mariano Rajoy  que cuenta con la complicidad de dirigentes socialistas singulares, con el PSC de Miquel Iceta a la cabeza (el problema catalán siempre presente).

La crisis económica ha generado buenas dosis de indignación  (¡qué profunda emoción… aconsejaba Stéphane Hessel a los jóvenes en su libro ¡Indignaos!) ante las miserias producidas por aquella. Mas las crisis, por definición, siempre se han manifestado mediante problemas sociales y personales, empobrecimiento de las capas sociales más desfavorecidas, y miseria.

Y la emoción, como factor predominante para encarar las alternativas a la crisis, se ha instalado en la sociedad con la colaboración inestimable de los medios de comunicación tradicionales y de las redes sociales  que, en la era del reinado de la información han azuzado a la clase política con la toma de medidas impopulares que han tenido que adoptar ante la crisis (obligados por los organismos europeos y la  Troika) y los casos de corrupción que se produjeron en la época de bonanza económica anterior a aquella.

Desde la racionalidad política no se entienden las enérgicas protestas que surgen de buena parte de la militancia del PSOE y algunos de sus dirigentes, al objeto de que los socialistas no hubiesen facilitado un gobierno del PP (con su abstención, no con su voto favorable), ya que -según manifiestaban- un partido de  izquierdas no puede ser cómplice de un gobierno de  derechas.  Se deseaba un gobierno de izquierdas que acabara con lo que consideran una política económica nefasta, austericida, llevada a cabo por el gobierno de derechas. Pero, parece que esos militantes exaltados y podemizados, auxiliados por los líderes podemitas, no caen en la cuenta de que cualquier clase de gobierno, del color que sea, no puede dejar de aplicar las medidas dictadas por la UE y la Troika. ¿Por qué no elevan su mirada hacia el Olimpo?

Sucedió que en Grecia un gobierno muy de izquierdas -de la Syriza de Alexis Tsipras-, tras ganar un referéndum donde se planteaba no cumplir las directrices austericidas que venían de Bruselas,  ha tenido que tragar con dichas imposiciones (agravadas) y, entre otras medidas antisociales, ha rebajado un 30% las pensiones de sus jubilados. Es decir, este gobierno tan de izquierdas ha tenido que tomar las medidas que hubiese adoptado un gobierno de derechas. O tal vez más…

A la vista de los hechos, ¡menos lobos! Esta difícil situación política requiere más dosis de racionalidad y menos de emoción. Es la receta que parece querer aplicar el Comité Federal socialista en su reunión del 23 de octubre. Con la abstención del grupo socialista en el Congreso para que pueda ser investido Mariano Rajoy, la política española puede entrar en una nueva fase a la búsqueda de consensos que permitan llevar a cabo las reformas que precisa la sociedad española, en materias tan sensibles como educación, legislación laboral, financiación autonómica, reforma constitucional… lo que se ha venido en denominar Segunda Transición. Por segunda vez en la Historia de España, de la necesidad de los débiles en conflicto puede surgir la virtud que transmita la fuerza al sistema democrático. Todo ello, dentro de los cauces institucionales propios de cualquier sistema democrático que se precie de serlo.

Solo así se podrán desenmascarar los posicionamientos demagógicos y profundamente antidemocráticos de los dirigentes de Podemos, enrocados en la llamada a la emoción (seducir o dar miedo es su alternativa) y a la revuelta callejera (la vía institucional parece que les ha salido rana al no haber obtenido los apoyos que esperaban de los electores) que, por cierto, cada vez será más menguante conforme se vayan diluyendo los efectos de una crisis de la que empezamos a salir, aunque ello no debe hacernos caer en la comodidad intelectual de dejar de buscar las reformas o las alternativas viables al Sistema, que permitan mayores cotas de bienestar para la ciudadanía.

P.D. (a la valenciana): Crece la figura de Susana Díaz como lideresa del PSOE, pero no podemos olvidar que actualmente es la Presidenta de la Junta de Andalucía, por lo que es seguro que, como principal impulsora de la abstención que ha de facilitar el gobierno de Mariano Rajoy, aprovechará el servicio prestado para la gobernabilidad de España con el fin de conseguir un posicionamiento óptimo de Andalucía en las negociaciones sobre sistema de financiación autonómico, inversiones del Estado…  Además, tenemos planteado el reto soberanista catalán. Existen la Agenda Vasca y la Canaria, que han de servir de base a las negociaciones con el Gobierno de España. 

Por ello,  los partidos que apoyan al Consell (PSPV i Compromís) deberán saber posicionarse y maniobrar para que los intereses del pueblo valenciano sean contemplados en cualquier foro de negociación con el Estado español¿Dónde está la Agenda Valenciana?

(Foto de la cabecera: Susana Díaz y Javier Fernández en el Comité Federal del PSOE. Fuente: El Confidencial)

 

Anuncios

Podemos: seducir, o dar miedo

Algún periódico de ámbito estatal recogía en su portada (!) el debate tuitero protagonizado por los líderes de Podemos Iñigo Errejón y Pablo Iglesias. Mientras el  becario podemita creía necesario seducir a la gente que lo pasa mal, en lugar de darle miedo y espantarlo a la hora de depositar su voto en las urnas, Pablemos -con la ayuda del veterano Juan Carlos Monedero– apostaba por seguir dando miedo a los poderosos, etc., etc. Terciando en esa discusión on line, en boca de la  lideresa de Podemos Irene Montero la ‘ternura’ era elevada a categoría política. En definitiva, mucha emoción en la vida política española…

beso-Pablo-Iglesias-Xavier-Domenech_106500084_1872296_640x360
Xavier Doménech y Pablo Iglesias se besan en el Congreso de los Diputados

No debe de extrañarnos este énfasis puesto en la emoción por los líderes mediáticos de Podemos, dado que su origen hemos de encontrarlo en la génesis y evolución del movimiento global de los  Indignados, y que en España se conoce como el  15-M. Un movimiento socio-político que se reconoce en el libro-panfleto titulado  ¡INDIGNAOS! , cuyo autor fue  Stéphane Hessel.

Así pues, ya en el principio fue una emoción: la Indignación. Es evidente que la emoción -la llamada a los sentimientos de la gente, en una sociedad cada vez más infantilizada- se muestra muy eficaz a la hora de conquistar y mantenerse en el poder, pero aleja a la clase política de la racionalidad, imprescindible para gobernar, para gestionar con responsabilidad las políticas que han de perseguir el bienestar de todo un pueblo.

José Luis Sampedro escribía en el prólogo del mencionado libro:”Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!”. Y puede estar bien la indignación para empezar, pero ¿qué viene después?: ¿la  Revolución?, ¿la  Reflexión?, ¿o tal vez, la  Nada? En Grecia hemos podido comprobar cómo el gobierno izquierdista de la  Syriza de  Alexis Tsipras, que tenía como lema fundamental de su política “rescatar a las personas” -en lugar de a los banqueros- ha hecho posible la fotografía de ese pensionista abatido ante la puerta del banco donde tenía depositada su pensión y que no podía disponer de su totalidad. Después vinieron los recortes en esas pensiones, el incremento de los impuestos, la venta de patrimonio público, etc., etc., etc.

pensionista-griego
Giorgos Chatzifotiadis llora sentado en el suelo a las puertas de una banco en Tesalónica, internacional.elpais.com

Por otra parte, la política de la emoción requiere dosis abundantes de demagogia (“demagogia directa”, diría Javier Marías). El procedimiento puede ser el siguiente: se señalan los efectos nefastos de la crisis, por ejemplo; a continuación se amplifican, y se convierten los hechos puntuales en categoría… Más adelante, se retuercen las ideas (no importa que sean sucesivamente diferentes, o incluso contradictorias), y se violenta el lenguaje para poder llegar desde una propuesta a la contraria, sin inmutarse. De esta manera, Podemos ha pasado a ser, sucesivamente:

  1. Indignado.
  2. Transversal.
  3. Chavista.
  4.  Socialdemócrata.
  5.  De izquierdas…

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, condicionado y  jibarizado por el auge de Podemos, hizo caso a la arenga de Raimon-Sampedro, y también dijo ¡NO!:

  • ¡NO! a dimitir tras conseguir los peores resultados de su partido en esta época constitucional, el 15-D, primero; el 26-J, después; y como remate, el 25-S vasco y gallego.
  • ¡NO! es ¡NO! a permitir el gobierno del partido ganador de las elecciones generales: el  PP de  Mariano Rajoy, a quien  invitó a pedir el apoyo de sus  afines (Ciudadanos  y nacionalistas-independentistas), a sabiendas de que era prácticamente imposible que los populares pudieran pactar con los soberanistas, y si así  lo hubiesen hecho, quedaría allanado el camino para  intentar ser presidente con la complicidad de estos.
  • ¡NO! a postularse como candidato a la Presidencia del Gobierno tras la investidura fallida de Mariano Rajoy, e iniciar una ronda de contactos con todas las fuerzas políticas.

Y, al final del camino, ese último ¡NO! rotundo se convirtió -por arte de magia del mentalista– en un ¡SÍ!, aún más rotundo, al intento de ser investido con los apoyos parlamentarios que fueran precisos, aunque ello condujera al desastre de su partido y a la inestabilidad del Estado español.

Como corolario, tendremos que preguntarnos si ese sentimiento prístino de indignación, motivado por las graves consecuencias de la crisis socioeconómica -y que nos lleva hacia la demagogia y el populismo- aún puede dejar una porción del espaciotiempo necesario para el uso del análisis racional, al objeto de pergeñar alternativas viables (a ser posible, pacíficas) a este statu quo insatisfactorio.

 

Pedro Sánchez. Un cadáver (político) exquisito

 

Si el  PSOE hubiese seguido la lógica plasmada en las dimisiones de  Joaquín Almunia y de Rubalcaba, cuando obtuvieron unos pésimos resultados electorales, Pedro Sánchez no habría asistido, como secretario general, al Comité Federal del día 1 de octubre de 2016 que le obligó a dimitir. En las elecciones del 20-D obtuvo los peores resultados de la historia del PSOE, que fueron superados por los aún peores resultados del 26-J. Por lo tanto, Pedro Sánchez ya debería ser un cadáver político; si se prefiere, un cadáver político exquisito. Pero no, ahí sigue erre que erre plantando cara al aparato y a los barones del PSOE, dentro del proceso de primarias abierto (en canal) por dicho partido.

‘Cadáver exquisito’ es una técnica por medio de la cual se ensamblan colectivamente un conjunto de palabras o imágenes; el resultado es conocido como un cadáver exquisito o  cadavre exquis  en francés. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado “consecuencias” en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración.

El cadáver exquisito se juega entre un grupo de personas que escriben o dibujan una composición en secuencia. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: « Le cadavre – exquis – boira – le vin – nouveau » (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo).

Para algunos un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo.  (www.elvisortaller.com)

 Las dinámicas políticas que han conducido a la emergencia en la escena publica del ‘cadáver exquisito’ que nos (pre)ocupa, comienzan con los restos ideológicos de R. Zapatero adaptadas a la nueva situación que se abre en la política española con la aparición de Podemos y de CiudadanosLas consecuencias del proceder de este fenómeno fueron tres negativas:

NO a facilitar el gobierno del partido que ha ganado las elecciones (el PP).

NO a aportar ninguna alternativa política al partido ganador, salvo invitarle, como partido ganador de las dos últimas elecciones, a que negociara la investidura de su candidato a presidente del gobierno con los partidos afines (se entiende que estos son el PNV, la exCDC y Coalición Canaria, además de Ciudadanos), de manera que si los populares lo intentaban generarían la coartada perfecta para que el pétreo Sánchez pudiera intentar ser presidente con la complicidad de Podemos y los partidos nacionalistas e independentistas (las malas lenguas dicen que ese pacto ya estaba avanzado, mediante la intercesión del PSC ante las fuerzas soberanistas catalanas).

NO a convocar al electorado español a las terceras elecciones en un año.

Evidentemente, alguna las tres negaciones eran de imposible cumplimiento en su conjunto, por lo que ante la fuerza de los argumentos para no posibilitar el gobierno de  Mariano Rajoy, y la no verbalización de una alternativa al mismo, se vislumbraba un panorama de lo más surrealista que tenía como horizonte unas elecciones generales como regalo de Navidad. El Comité Federal del PSOE del día 23 de octubre de 2016 ha despejado las dudas al respecto, con el acuerdo que obliga al grupo parlamentario socialista a abstenerse en la votación para investidura de Rajoy, y permitir con ello el gobierno del PP.

Los posibles motivos que habían llevado a Pedro Sánchez a no dimitir, a establecer su hoja de ruta, a bloquear la formación del gobierno por el partido que había ganado las elecciones (fenómeno que ocurría por primera vez en la historia de la democracia española) y, últimamente, a presentar su candidatura en las primarias que han de elegir al secretario general del PSOE, son los siguientes:

Interés personal en la supervivencia política del propio Sánchez, y de su camarilla dirigente. Es decir, seguir  vivito y coleando a pesar de los pésimos y reiterados resultados electorales.

Lucha por la supremacía del ámbito de las izquierdas, ya que buena parte del electorado de la izquierda clásica ha sido seducida por los cantos de las sirenas soberanistas y indignadas, inspirados en las desgracias personales y sociales provocadas por la grave crisis económica. El incremento de votos significativo de la izquierda republicana y soberanista catalana (a costa de la derecha del acólito  Mas) y, sobre todo, la irrupción punzante de Podemos, Pablo Iglesias en plan superstar, han provocado un fuerte sacudida en el PSOE (y PSC), y la fagotización de IU.

pezcalavera
Graffiti por el Parque de Marxalenes, Valencia

Max Ernst observó que el juego del cadáver exquisito funciona como un ‘barómetro’ de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores. Aplicado a la situación política actual, vemos que los nuevos actores políticos -para reafirmarse en sus posicionamientos- diseñan sus argumentos para tratar de seducir a una sociedad desquiciada por los efectos de la crisis, la corrupción, y la espectacularización mediática de estos fenómenos, así como del debate político:

  • En primer lugar, se condenan los estragos sociales causados por la crisis económica.
  • Después se rasgan las vestiduras por los casos de corrupción que se generaron, en su mayoría, en la época de bonanza económica, lo que sirve de coartada para crear un cordón sanitario alrededor del PP, en cuanto se le considera como el partido corrupto por antonomasia, pasando por alto la corrupción generada en Andalucía por el PSOE, y en Cataluña por los exconvergentes de Jordi Pujol y Artur Mas, a quien el PSC facilitó el gobierno con su abstención.
  • Finalmente se remata el discurso con la voluntad inquebrantable de conseguir mayores cotas de bienestar social

Sin embargo, si rascamos más allá de la superficie en la que se inscriben las palabras de los políticos, observamos que cada uno (sobretodo si ese uno no ha ganado las elecciones y ha obtenido, sucesivamente, los peores resultados de su partido en la presente era constitucional) no hace más que jugar sus cartas con el objeto de obtener a toda costa la Presidencia del Gobierno de España, y de mantener el poder en el seno de su partido; pues el campo de juego determinado por el sistema capitalista (que nadie cuestiona) deja escaso margen de maniobra para que las diferentes formaciones políticas presenten alternativas socioeconómicas cualitativamente dispares.

Y, con demasiado facilidad, se olvida que son las urnas las que otorgan la legitimidad para ostentar el poder.

Izquierda, izquierda; derecha, derecha… 1, 2… 3

Con motivo de los movimientos tácticos ante el procedimiento para la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno de España, hemos asistido, entre otros, al posicionamiento del PSOE, que durante el mandato de Pedro Sánchez se ha regido por los siguientes principios:

-El PSOE, que es un partido de izquierdas, no puede facilitar un gobierno de derechas.

-Como partido de derechas, el PP es antagonista politico del PSOE, por lo que ha de buscar sus apoyos en sus afines ideológicos (los partidos de derechas).

-Hay que evitar unas nuevas elecciones…

Respecto del segundo punto, aunque no se explicite, los presuntos partidos de derechas serían Ciudadanos, Coalición Canaria y PNV, por una parte, más la exConvergència, al otro lado de la frontera de un país virtual que desea independizarse de España (¿a fin, por tanto?). No deja de sorprendernos que precisamente Ciudadanos y Coalición Canaria votaron favorablemente la investidura virtual (por fallida) de Pedro Sánchez, y con el PNV el PSOE ha cogobernado largos periodos en Euskadi; además los nacionalistas vascos han animado a los socialistas a formar un gobierno de izquierdas PSOE-Podemos. ¿Afines, por tanto?, ¿de quien/es?

En cuanto al encuadramiento ideológico en el campo de la izquierda, traemos a colación la esclarecedora opinión de una persona que proviene de dicho ámbito, el ideólogo de Podemos Manolo Monereo (ahora impulsor del eje arriba/abajo), el cual afirmaba en Público.es que:

El eje izquierda/derecha existe en la realidad como dispositivo ideológico, pero se afirmaba y se sigue afirmando sabiendo que ya no representa la centralidad de la vida pública“.

Cuando se habla de izquierda para referirse a la socialdemocracia, no es otra cosa que propaganda y falsa conciencia. No hay nada más que observar lo que hacen Renzi, Hollande, la socialdemocracia alemana o el laborismo británico. La socialdemocracia sólo parece de izquierdas cuando está en la oposición”.

Se podría decir que el PSOE es el partido ‘orgánico’ del régimen. Hasta ahora es el que mejor ha sabido representarlo, el que mejor ha defendido los intereses del capital en su conjunto y el que mejor ha defendido a la monarquía parlamentaria. Su capacidad de obtener el consentimiento de las clases trabajadoras y de las capas populares ha sido muy alta y, a veces, altísima. Lo fue en la etapa de González y en la de Zapatero. Sólo las crisis recurrentes del capitalismo europeo y español pudieron quebrar sus bases sociales y políticas de legitimación”.

Lo ejemplos son múltiples:

-Bajo la presidencia de Felipe González, España entró en la OTAN, se instauraron los denominados “contratos basura”…

-El presidente Zapatero aprobó la reforma, exigida por la UE, del art. 135 de la Constitución (con la ayuda del PP), congeló las pensiones, rebajó el sueldo a los funcionarios públicos…

Aunque en Grecia, los afines ideológicos del Podemos de Monereo (Syriza, de Alexis Tsipras) no se han quedado atrás en la asunción de reformas impuestas por la Troika europea:

-Recorte del 30% de las pensiones.

-Rebajas de los salarios de los funcionarios.

-Subida de impuestos.

-Venta de patrimonio público estatal…

Esto es así porque, desde que fue aniquilado el sistema comunista en todo el mundo (con el permiso del híbrido político-económico chino, y de Cuba y Corea del Norte), impera el monopolio estructural del capitalismo. Una vez expulsadas de la realidad las fuerzas sociales antagónicas, las luchas partidistas para conseguir el poder local, quedan reducidas a la venta de imágenes atractivas para el electorado, sin proponerse la presentación de un balance de actuaciones y conquistas políticas concretas.

Al tiempo, las disputas partidistas pueden alcanzar unos grados muy elevados de violencia verbal, como reminiscencia política de la amortiguada lucha de clases, y de los conflictos concretos que ya forman parte del relato histórico (pongamos que hablo de la Guerra Civil española), aunque siempre revisitado (revisado) en cada uno de los sucesivos y complejos presentes.

Si “Ser de derechas” significa ocupar un espacio ideológico concreto: equivale a “ser conservador”, o sea, apostar por la conservación de las tradiciones y del sistema actual, el capitalismo, ¿qué significa “ser de izquierdas”? Tal vez:

-¿Contribuir a la redacción de las notas al margen en el manual de instrucciones para el mejor funcionamiento del sistema capitalista?

-¿Ser coautor de las Constituciones que recogen los derechos sociales al lado de los principios de libertad y economía de mercado, que ya rigen los destinos de los países avanzados, estén gobernados por partidos de derechas o de izquierdas?

-¿Actuar como mosca cojonera y ceniza (en las dos acepciones del término) que distrae a los agentes económicos y políticos del capitalismo en el desarrollo de sus funciones?

-¿Una forma, como cualquier otra, de marcar el territorio de la batalla partidista y dialéctica para conquistar el poder?

Pues bien, este dispositivo ideológico sustentado en el eje izquierda/derecha funciona la mar de bien en España, aunque sea para (des)bloquear la elección del presidente del gobierno. Tanto es así que hasta partidos con tintes nacionalistas, como Compromís, se alinean bajo estas coordenadas ideológicas (a pesar de quebrar los ejes para dar cabida al izquierdista Ciudadanos, el partido más centralista del Parlamento español), sin plantearse una postura negociadora para solventar de una puñetera vez -y de verdad- los graves problemas y las injusticias que sufre históricamente el pueblo valenciano:

Infrafinanciación (no podemos olvidar que el actual, e injusto, sistema de financiación autonómica fue obra del gobierno del socialista Zapatero).

Escasez de agua (¿cuánto tardó el ínclito Zapatero en derogar el trasvase del Ebro?)

Insuficiente inversión estatal en infraestructuras, Corredor Mediterráneo (ordenación centralista, radial, histórica, del territorio español).

Erradicación del Derecho Civil Foral (único territorio de la Corona de Aragón que no lo recuperó)…

El último sondeo del CIS indicaba que, caso de haberse celebrado unas terceras elecciones, el mapa político quedaría prácticamente clavado al actual, aunque la guerra desatada en el seno del PSOE pudiera favorecer al PP.

No obstante, pase lo que pase, para algunos la vida sigue igual… con el baile (político) de la yenka: “Izquierda, izquierda; derecha, derecha”… Podemos divertirnos. Nivel!

(Foto: Celebración del festival hindú ‘Yadnya Kasada’, en Java. FULLY HANDOKO / EFE)

 

¿Qué ha sido de Junts pel Seny?

No, no crean, Carles Puigdemont no tira la toalla como Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, así como así...

Pues, cuando se produjo la negativa inicial de la CUP para aprobar los presupuestos generales presentados por el Govern de Junts pel Sí, Puigdemont declaró que si hubiese conocido tal desaire con antelación no se habría postulado como President, al tiempo que anunciaba su sometimiento a una cuestión de confianza. Finalmente, se tiró al monte con la guitarra a cuestas, y subió al escenario para acompañar a los rockeros de Sopa de Cabra

Es como si el viento huracanado que trajo la crisis económica, junto con el aroma fétido de la trama corrupta del 3%, y demás, hubiesen conseguido que el seny, tradicionalmente asignado a la sociedad catalana en conjunto y, particularmente a su clase política, se transforme en la rauxa, el otro estado mental imputado, puntualmente, al carácter catalán

Con motivo de la crisis, la clase política catalanista ha querido traspasar los efectos nocivos de aquella al poder central (y centralista), especialmente al PP como partido que representa la unidad de España, que presentó (junto con el Defensor del Pueblo, entre otros) recurso contra el Estatut, y contra el cual se levantó el muro de silencio obra del Pacte del Tinell, convertido en línea roja por el exsecretario general del PSOE Pedro Sánchez, durante el periodo estéril para la elección de presidente del Gobierno de España, bajo el lema “No es no, ¿qué parte del no, no ha entendido Rajoy?Sin embargo, el eslogan de su campaña electoral viró hacia un “Sí”, rotundo a más no poder.
El volumen de las voces soberanistas subió de tono cuando se destaparon las tramas de corrupción, que señalaban al partido que ha gobernado Cataluña durante más de treinta años, como una de las mayores castas extractivas de la política europea, con el exHonorable Jordi Pujol al frente, junto con su familia numerosísima.
Con todo ello, Cataluña  ha sufrido una ruptura en su cuerpo social de difícil cauterización. Sin poseer ni la mayoría cualificada para reformar el Estatut, ni la mayoría de votos como para ganar las elecciones plebiscitarias, que organizaron bajo la etíqueta de Junts pel Sí, las fuerzas catalanistas neoindependentistas proclamaron la República Catalana, dentro de la XI legislatura (?). Y, para hacer realidad sus ilusiones, buscaron desesperadamente el apoyo de la CUP, una formación anti-capitalista y anti-española, que no pega ni con cola con el partido conservador y reformista de-toda-la-vida de Mas-Pujol (+ Puigdemont), y que ahora saca a la luz todas las vergüenzas y debilidades del catalanismo exmoderado.
Además de lograr ‘dividir el país en dos’, la extinta Convergència Democràtica de Catalunya de Pujol-Mas-Puigdemont ha conseguido destruir la eterna coalición con la Unió Democràtica de Catalunya de Duran i Lleida, y una pérdida notable y progresiva de su apoyo electoral, motivo por el que ha terminado en brazos de la ERC de Oriol Junqueras, primero, y en los de la CUP, últimamente.
¿Aún es posible que alguien, de entre las fuerzas soberanistas, sea capaz de poner el seny necesario para frenar la rauxa que divide a los catalanes en dos mitades, que puede iniciar la espiral de la desobediencia entre cada una de las dos mitades de la sociedad catalana, que provoca una gran distorsión en el sistema constitucional español, y que causa desasosiego entre los diferentes pueblos que integrados en él?.

Qué tiempos aquellos en los que  los líderes catalanistas participaban decisivamente en la construcción de la España constitucional (Miquel Roca fue padre de la Constitución y los catalanes la votaron favorablemente con una mayoría aplastante), en la confección de Gobiernos de España (tanto del PSOE como del PP), así como en el diseño del sistema de financiación autonómica vigente (propuesto por el expresidente Zapatero y consensuado con el Govern, y ahora denunciado, justamente, por injusto). Ello, facilitó la consolidación del régimen democrático en España, al tiempo que sirvió para que Cataluña obtuviera beneficios en cuanto a la profundización de su autonomía y a la obtención de recursos destinados a su territorio.

Para cuando se dé por finiquitado el procés, con nuevos interlocutores, tanto de la clase política catalana constitucionalista, como del resto de Comunidades Autónomas, existirá una tarea pendiente y urgente que realizar: la nueva aprobación de un sistema de financiación autonómica que sea justo y que garantice el Estado del Bienestar para todos.

En cuanto a lo demás, así como hay una disposición adicional primera de la Constitución, que mira al pasado (hacia los “derechos históricos de los territorios forales”, también puede existir una disposición adicional quinta (junto con las disposiciones transitorias que correspondan), que mire al futuro, a la realidad nacional de una Cataluña que renueva sus vínculos con una España plural, justa y solidaria.

#Democracia_Virtual_Ya (Acto IV). O cómo tomar el Parlamento por asalto

Escena primera

Todo empezó un 26 de marzo de 2011, cuando Pablo Iglesias fue presentado por primera vez en un plató de televisión. Fue en TeleCinco.

Perdón. El origen de todo hay que buscarlo en la grave crisis económica, que tiene como hito iniciático la caída del banco Lehmans Brothers en setiembre del año 2008. Y como correlato de la misma, el libro-panfleto de Stéfhane Hessel  ¡Indignaos!, publicado en 2010. Después vinieron las manifestaciones y las acampadas del denominado movimiento del 15-M (de 2011).

Mientras presentaba el programa de televisión La Tuerka y se mostraba como líder del movimento de los indignados, Pablo Iglesias fue invitado al programa La Noria, presentada por Jordi González. Posteriormente -tal vez esperando que esta figura carismática restara apoyos electorales al PSOEIntereconomía lo convirtió en tertuliano habitual del programa El Gato.

pablo-iglesias-television--478x270

26 de marzo de 2011. «Este caballero es el profesor de la Universidad Complutense, Pablo Iglesias. Espera, que no me han puesto tu nombre. ¿Cómo te llamas?».

 

De ahí a su presencia habitual en Cuatro, TeleCinco, 13TV y, sobretodo, en La Sexta, en el programa de tertulia La Sexta Nocheplataforma mediática a la que he dado el nombre de #Democracia_Virtual_Ya-, donde Iglesias y otros miembros destacados del recién formado partido político Podemos -sin presencia institucional alguna-, se convirtieron en los putos amos del plató.

iglesias la sexta

El debate sobre el estado de la nación se traslada del Congresos de los Diputados a los platós de televisión, con Pablo Iglesias como antagonista principal del Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, aun no teniendo representación parlamentaria, aún.

Escena segunda

Esta presencia constante en los medios de comunicación, el carisma y la formación en materia política y sociológica de los líderes de Podemos, sobre el substrato de indignación alimentado por la crisis económica, hacen posible que esta formación política obtenga unos buenos resultados en las elecciones para elegir a los eurodiputados. Eso sí, con un programa electoral que prometía el oro y el moro, irrealizable, pero que entraba con facilidad en las mentes de los españoles indignados.

-
Spanish Euro Deputy and leader of left-wing political party Podemos, Pablo Iglesias Turrion, attends a debate on the ongoing migration crisis at the European Parliament in Strasbourg, eastern France, on October 27, 2015. AFP PHOTO / PATRICK HERTZOG

Escena tercera

Continuando con su ascenso electoral, en las encuestas y en los platós televisivos, la formación de Pablo Iglesias -con pactos postelectorales con algunos partidos nacionalistas-, hacen posible gobiernos socialistas en gran cantidad de Comunidades Autonómas y de Alcaldías para formaciones de ámbito autonómico o local como Ahora Madrid, Barcelona en Comú y Compromís en la ciudad de Valencia. Eso sí, con un programa electoral que tiraba a la basura buena parte de las anteriores, y utópicas, promesas electorales.

fotonoticia_20150611174002_800

Ximo Puig, Mònica Oltra y Antonio Montiel, suscribiendo el Acord del Botànic entre el PSPV, Compromís y Podemos, para dar la Presidencia de la Generalitat Valenciana al líder socialista y la Alcaldía de Valencia a Joan Ribó, de Compromís.

Escena cuarta

Entrada triunfal en las Cortes Españolas -con bandas de música, bicicletas, y bebé a bordo incluido-, como consecuencia de los excelentes resultados en la elecciones del 20-D de 2015. El programa electoral es lo de menos; prima el marketing político y los gestos encaminados a llamar la atención de los medios de comunicación, a cualquier precio.

Con ello, se pretende dar a entender que la gente entra en el Parlamento Español, por primera vez desde el inicio del sistema constitucional español; que se inaugura una nueva democracia. Así, hay que devaluar el formalismo solemne que siempre ha caracterizado el funcionamiento de las instituciones que acogen la representatividad democrática del pueblo y, consecuentemente, denigrar gradualmente los valores democráticos, empezando por la seriedad necesaria en estas lides y el respeto debido a los representantes del pueblo.

bicicletas congreso

Las bicicletas (y la indumentaria informal) son para el Congreso…

smoking

… Y el smoking para la reunión con los colegas (Antonio Resines, entre otros) en la gala de los Premios Goya 2015)

 

Conclusiones provisionales

Gradualmente, los debates políticos se han ido trasladando desde las instituciones parlamentarias (donde reinan la solemnidad y el aburrimiento) hacia el entretenimiento de los platós televisivos, dentro de un plan orquestado por la plataforma político-mediática #Democracia_Virtual_Ya.

Ahora, los actores que copan esos platós han traspasado los umbrales de los Parlamentos, proceden a escenificar la espectacularización de la vida política, a semejanza de lo que acontece en los debates televisivos, de manera que se levantan los puentes que han de facilitar el trasvase de los discursos -y de las formas menos solemnes- entre los platós de televisión y las sedes parlamentarias.

 

A continuación vendrán los gobiernos virtuales…

ministros podemos

Se les está pasando el arroz (a #JuntspelSeny de la Tierra Media)

 

Fue José Ferrater Mora el que en sus Formas de vida catalana (1944) planteó la idea de que históricamente Cataluña ha estado presa de una obsesión que constituye una enfermedad: la dependencia del pasado, un pasado construido en término de agravios y heridas morales que han contribuido a fabricar una memoria victimista vinculada siempre al discurso político del presente. Presente y pasado instrumentalizándose mutuamente.

Los paradigmas explicativos de la historia de Cataluña han sido muchos. El historiador Jaume Vicens Vives [Notícia de Catalunya] encerró la historia de Cataluña en los arquetipos antropológicos del seny y la rauxa. El seny, como sinónimo de sentido común, la prudencia y el pragmatismo; la rauxa como determinación irreflexiva que en la práctica se ha venido utilizando con el sentido de pasión, de violencia abrupta, de volcánica fiebre que lo arrasa todo.
(Ricardo García Cárcel, La herencia del pasado. Las memorias históricas de España, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2013).

Como indicábamos en el artículo “¿Qué ha sido de Junts pel Seny?” { http://wp.me/p5yGMp-ff  }, la coalición #JuntspelSí, en connivencia con la CUP (juntos suman algo menos de la mitad de los votos en las últimas elecciones autonómicas), se rebela contra el Estado Español y pretende/n llevar a cabo el llamado Proceso de Desconexión.
Este proceso separatista no deja de representar un nuevo hito histórico de la rauxa catalana, que enlaza, entre otros, con los siguientes:

La guerra dels Segadors de 1640, que supuso un breve periodo de independencia y 11 años de integración en Francia, con vuelta al hogar hispánico después de comprobar que el Estado francés aún era más centralista que el español.
-La Nueva Planta, impuesta por Felipe V.
El Tancament de caixes de 1899, con la célebre sentencia de Manuel Durán i Basno ens entendran mai“; el grito de “Abaix els lladres“, o los silbidos a la Marcha Real [¿a qué me suena eso?], denunciados por Segismundo Moret en 1901.
-La proclamación en 1934 del Estat Català en la República Federal española, realizada por Lluís Companys.
La Constitución española de 1978 pretendió dar carpetazo definitivo a estas batallas dialécticas, políticas y militares, llevadas a cabo entre Cataluña y España. A partir de ese momento, se pensó que estaba realizado el encaje de Cataluña en España, ya que se produjeron una serie de acontecimientos políticos que así parecían corroborarlo:
Miquel Roca (por el Grupo Catalán) y Jordi Solé-Tura (por el Partido Comunista), interpretaron el papel de Padres de la Constitución Española.
La Constitución fue votada favorablemente por el 91% del electorado catalán.
Los gobiernos de España, tanto del PSOE, como del PP, contaron con el apoyo constante de la CiU de Jordi Pujol.
Los modelos de financiación autonómica de 2001 y 2009 respondieron a los requerimientos de los respectivos gobiernos catalanes.

pujol aznar
(El Pacto del Majestic. Fuente: El País)

Como contraprestación a ese encaje estatal, Cataluña, además, recibió buen número de inversiones, de las que cabe destacar la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992… y siempre se realizó una interpretación favorable de los Reglamentos del Congreso y del Senado para conceder grupo propio a CiU.
La crisis económica y la revelación de una presunta trama de corrupción que parece impregnar a la Administración catalana y al partido del Govern, han tirado por tierra este largo periodo de seny y de bonanza política y económica, aunque ello no obsta para que se continúe demandando al Estado del que desean separarse dinero del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), y CDC -aunque camuflada- pidió la tradicional constitución de grupo propio al Congreso y al Senado, aunque no cumplía con los requisitos exigidos a tal fin (las Mesas del Congreso y del Senado acabaron por denegárselo).
Desde Valencia (ese territorio que todos los días aparece en las pantallas de TV3 conectado a esa Media-Cataluña que desea desconectarse, y que podría representar un papel mediador entre Madrid y Barcelona), se realizan unas propuestas jurídico-políticas, que podrían ayudar a la recuperación del seny que había caracterizado a la sociedad catalana, aunque parece que ya es tarde para recuperarlo:

-Consensuar una modificación simple de la Constitución española, que contemplara, entre otros, los siguientes apartados:
·Añadir la disposición adicional quinta, en el sentido de reconocer la definición de Cataluña como nación, contemplada en el Preámbulo del Estatut Català.
·Modificar el art. 69, sobre el Senado, a fin de que la circunscripción para las elecciones de los senadores sea la Comunidad o la Ciudad Autónoma. También podría establecerse que la sede de esta Cámara legislativa residiera en Barcelona.
·Cualquier otra reforma legal que dé consistencia al nuevo sistema…

-Paralelamente, se abriría un proceso de construcción de un nuevo modelo de financiación justo, y que pudiera servir de base para ulteriores modificaciones legislativas y constitucionales.

La resolución traumática del Brexit, así como los autos y las sentencias de los diferentes Tribunales de Justicia, que tiran por tierra buena parte de las expectativas de creación de las estructuras estatales de Cataluña, deberían haber significado un llamamiento a la gente de seny de la clase política catalana, para proponer los remedios capaces de atajar las espirales de agresividad política y de desobediencia, que amenazan con hacer trastabillar el sistema democrático nacido en 1978. También los contactos políticos para intentar lograr la investidura del Presidente del Gobierno Español, podrían haber supuesto un hito histórico en el camino de actualizar el marco constitucional y lograr la pacificación del clima político en Cataluña y el resto de España.

Sin embargo, obcecados en estirar al límite la cuerda con el Estado español, los independentistas catalanes no se dan cuenta de que se les está pasando el arroz… y que cada vez les resultará más difícil volver a meter la cuchara en la olla española.

 

 

#Democracia_Virtual_Ya (Acto III). Bipartidismo: “¡Hasta luego, Lucas!”

40836_antonio-ferreras-ana-pastor-8-aniversario-lasexta

(Los triunfadores de la Gala Electoral del 24-M. Fuente: http://www.formulatv.com)

Durante la larga noche de las urnas rotas en las elecciones del 24 de mayo, salía a la palestra catódica la crónica de los (malos) resultados obtenidos por el partido de Rita Barberá, en las municipales. Sin disimular el regocijo por la más que previsible pérdida del cargo de la eterna alcaldesa de Valencia, Antonio García Ferreras, conductor del programa Al Rojo Vivo de La Sexta, exclamó: “Rita, ¡hasta luego, Lucas!

Es de sobra conocido que en cualquier elección, todos los protagonistas encuetran un motivo que les permite manifestar su contento. Así, el Partido Popular —pese a la fuerte bajada en el número de votantes y a la previsible pérdida de sus más importantes bastiones autonómicos y municipales— pregonaba que había ganado a su contrincante principal —el PSOE— en el total de votos obtenidos en las elecciones municipales. El PSOE, a su vez, se consideraba más satisfecho todavía, en boca de su Secretario General, Pedro Sánchez, ya que, aunque había perdido votos, se le habría el camino para la plasmación de pactos postelectorales que le permitirían “alcanzar al PP”, es decir, arrebatarle buena cosa de alcaldías y presidencias de Comunidades Autónomas.

Pero ese positivismo, un tanto postizo, no era nada comparado con la inmensa felicidad mostrada ante las cámaras de televisión por Pablo Iglesias y Albert Rivera, líderes de las dos nuevas formaciones que anuncian la buena nueva de traer el cambio a la anquilosada y renqueante política española —hegemonizada por la casta de políticos corruptos—, a fin de abrir una nueva era en el sistema político-constitucional español.

Sin embargo, ¿alguien duda de que los auténticos vencedores en estas elecciones se esconden detrás de los apellidos Ferreras, Pastor & Cia.? ¿Es cuestionable que las cabezas visibles de las potentes plataformas mediáticas han logrado su Objetivo?

Cuatro, Telecinco y La Sexta, fundamentalmente —antes, Intereconomía—, han catapultado al universo catódico a las figuras emergentes de los nuevos partidos que se proponen acabar con el bipartidismo: Podemos, en un principio, para debilitar al PSOE, Ciudadanos, recientemente, para comerle terreno al PP; de paso, los primeros han engullido a IU, y los otros a UPyD. Los mass media les han dado el protagonismo que para sí hubiesen querido partidos con mayor representación parlamentaria y municipal; les han aplicado masajes en forma de entrevistas amables, e invitado a tertulias en las que el debate giraba en torno a sus personas y formaciones políticas…

Esos medios han ido construyendo una especie de democracia virtual, hegemonizada por las tertulias y sustentada en encuestas demoscópicas que anuncian el cambio, en paralelo —y en detrimento— de la democracia real, aquella triste y aburrida pléyade de parlamentarios, concejales y alcaldes, elegidos en elecciones democráticas, de los que algunos renegaban bajo la consigna del “no nos representan” (Ahora, ¿”sí/no nos representan?).

En la sociedad de la (des)información y del espectáculo. En la sociedad de la transparencia y de la vida líquida. En la sociedad basada en la desconfianza de los ciudadanos hacia sus representantes políticos, los nuevos líderes han encontrado en los clásicos a los chivos expiatorios de todos sus males, los cuales, por otra parte, asisten impotentes a la fragmentación y debilitamiento de su poder, mientras se globalizan la información y la economía. En esta sociedad, son los medios de comunicación —en cuanto voceros de las fuerzas económicas hegemónicas — quienes controlan la hoja de ruta política, e iluminan o dan sombra a los líderes políticos.

Mientras, en España (¿solo en España?), la política se traslada de las instituciones y los parlamentos a los platós de televisión. Una España que vive una segunda Transición: aquélla que va desde la Democracia Real, hacia la Democracia Virtual. Sobre la base real de la precariedad socioeconómica extendida por la crisis económica y de la corrupción —que regresa desde el pasado, como los tuits indignos de Zapata & Cia.—, se inaugura un nuevo sistema que desea partidos débiles y cautivos de los medios de comunicación, en cuanto poderosos emporios empresariales que buscan el beneficio económico y, por lo tanto, la consolidación y crecimiento del sistema capitalista. Una nueva democracia protagonizada por líderes jóvenes, carismáticos, mediáticos, encumbrados a partir de su presencia en la brega de las tertulias televisivas.

Dado que, a corto plazo, es improbable que éstos logren asaltar la Moncloa (el cielo deseado), su misión utópica conecta con los intereses de los holdings de la comunicación. De esta manera, se moldean partidos dirigidos por líderes telegénicos  elegidos en primarias (fiestas de la democracia con auténtico sabor americano), y que prometen un sistema electoral de listas abiertas (demandado, dada su mayor complejidad, por los ciudadanos mejor informados). Además, esos sistemas electivos son los deseados por los medios de comunicación porque priman el personalismo y, en la sociedad de la información, se imponen.

En este entorno no hay mejor práctica política que aquella consistente en sustituir los aburridos discursos parlamentarios y las votaciones ya conocidas de antemano (no digamos de las comprometidas asistencias a reuniones y manifestaciones reivindicativas), por las tertulias televisivas que uno puede seguir cómodamente sentado en el sofá.

Productos políticos elaborados a la sombra de una crisis, provocada por el pinchazo de dos burbujas: la financiera y la inmobiliaria —con su correlato de corrupción—, Podemos y Ciudadanos, presentan las características de todo fenómeno inflacionario. Pues, así como los mercados inmobiliario y financiero se desarrollan paralelamente a la evolución de la economía real, para llegar a separarse drásticamente de la realidad socioeconómica —por movimientos especulativos—, hasta que se produce el pinchazo de la burbuja creada, los nuevos partidos —que han crecido al amparo de esa democracia virtual patrocinada por las grandes cadenas privadas de televisión—, pueden ver cortado su desarrollo cuando esos medios atiendan a otras necesidades políticas.

“¡Hasta luego, Lucas!”, exclamó Ferreras en la noche electoral. Tal vez, no era consciente de emitir un mensaje polisémico: “¡Adiós, líderes de una época superada por la corriente de la Historia!”. Pero también, “¡hasta pronto!”, tal vez, “hasta las próximas elecciones”, una vez sea pinchada convenientemente la presente burbuja político-mediática.

¿De qué habla #LaGente?

Si las entidades locales y autonómicas son los ámbitos naturales para el enraizamiento de las organizaciones de la sociedad civil, se tendrán que estudiar las posibles estructuras de nivel superior que sean aptas para articular y dar voz a esa ciudadanía, que se organiza en ámbitos donde cada vez se diluyen más las formas de participación directa de los ciudadanos en los asuntos públicos.

Antes de entrar en profundidad sobre la organización y los contenidos que afectan a las relaciones entre sociedad civil y clase política, sería conveniente poner sobre el tapete algunas consideraciones sobre los principios de actuación:

  • La ideología de cada cual no debería impedir la obtención de soluciones a los problemas que nos afectan, por lo que habría que erradicar del debate el sectarismo y la demagogia.
  • Dejar a un lado los corsés y servidumbres propios de la lucha partidista, al objeto de facilitar el establecimiento de consensos para la consecución de una sociedad más equilibrada y con mayores índices de calidad de vida.

Hasta llegar al ámbito autonómico, resulta más fácil el establecimiento de órganos de coordinación, más o menos permanentes, donde puedan estar representados los diferentes sectores que conforman la sociedad civil del ámbito correspondiente. Dada la importancia que la información y comunicación tienen en la sociedad actual, habrá de tener en cuenta, tanto los canales de comunicación informales (redes sociales, etc.), como los formales (circulares, comunicados, notas de prensa…), por lo que se hace imprescindible la asistencia profesional de periodistas y community managers que den forma y distribuyan la información que generan esas organizaciones sociales.

En el anterior artículo aposté por el papel determinante que puede jugar el Senado como sede del encuentro entre los órganos de representación política y la ciudadanía organizada. Desde ese cualificado foro podrían convocarse las Jornadas y Congresos en los que debatir las cuestiones que afectan a la calidad del sistema democrático.

¿Cuáles pueden ser las materias a tratar en los foros ciudadanos?

Cabría contestar: las cuestiones que preocupan al ciudadano en su vida diaria, así como en sus relaciones con la clase política, y las Administraciones Públicas. En concreto, podrían ser éstas (sin ánimo de exhaustividad):

  1. Sistema de solidaridad interclasista e interterritorial, que facilite una política distributiva justa y la extensión de los mayores niveles de calidad de vida entre los ciudadanos.
  2. Modelo de Administración Pública más profesionalizada, independiente de los partidos políticos, y en la que se reduzca considerablemente el sistema de libre designación como forma de cubrir los puestos de mayor responsabilidad, a favor de la potenciación de la carrera profesional de los funcionarios.
  3. Formas de incrementar la participación de la ciudadanía en la vida política:
  • Requisitos para la Iniciativa Legislativa Popular (ILP).
  • Sistemas de selección de los líderes políticos: ¿Listas abiertas en las candidaturas? ¿Primarias para la elección de los dirigentes de los partidos políticos?
  • Criterios para una financiación transparente de los partidos políticos, sindicatos, y demás organizaciones que reciban subvenciones públicas.
  • Reforma de la Ley Electoral al objeto de empoderar a la ciudadanía.

Hoy en día, se ha popularizado entre la opinión pública (y publicada) la necesidad de implantar sistemas de elección que se consideran más democráticos y abiertos a la participación ciudadana, como los sistemas de listas abiertas en las elecciones a órganos de representación y los procedimientos de primarias para elegir a los dirigentes de los partidos políticos. Coincido con algunos autores -principalmente, el colectivo Politikon de La urna rota– en que las listas abiertas y las primarias no son la panacea del sistema democrático.

El sistema de listas abiertas supone un incremento de la complejidad del sistema electoral, y beneficia, fundamentalmente, a los sectores sociales más activos en la vida política y, por lo tanto, con mayores índices de información sobre las personas que integran las listas de los partidos políticos.

Como ya se ha manifestado anteriormente, los procesos de primarias son ajenos, en principio, a nuestra cultura política (su buena aureola proviene del genuino sabor de la democracia estadounidense), y son los preferidos por los medios de comunicación que encuentran en ellos un filón de imágenes impactantes, de exaltación del personalismo, así como una explotación de las posibles pugnas que se pudieran establecer entre los distintos candidatos a ocupar los puestos directivos.

En buena parte, las primarias se construyen como campañas de marketing político y de obtención de fondos. También pueden ser el escenario apropiado para que los aparatos de los partidos, o determinadas corrientes dentro de los mismos, lleven a cabo tácticas de manipulación de los censos de electores, e incluso que otras fuerzas políticas puedan realizar el entrismo o provocar el boicot en algún partido en concreto, como fue el caso denunciado en las primarias celebradas en Izquierda Unida de Madrid. La grave crisis que atraviesa el PSOE también hunde sus raíces en la elección de sus secretarios generales y candidatos a la Presidencia del Gobierno a través del sistema de primarias.

Por ello, se plantea la posible reforma de la Ley Electoral, al objeto de que el número de elegidos vaya en consonancia con el número de electores, con topes máximos y mínimos. Esto daría un mayor poder a la opción de abstenerse en la votación, en cuanto supone dotar de mayor responsabilidad al ciudadano con derecho al voto, e indicaría el nivel de confianza de éste con la clase política en general. También determinaría el montante de dinero destinado a los partidos políticos que logren la representación.

El empoderamiento de la abstención, sería la pieza clave sobre la que fundar un nuevo status quo, en las relaciones entre ciudadanía y clase política, en tanto en cuanto puede representar el punto de equilibrio entre dos poderes:

  • El ostentado por los políticos, como representantes elegidos por los ciudadanos.
  • El de un pueblo organizado que ha obtenido la carta de mayoría de edad, mostrándose responsable de su actuación ante los procesos electorales y sus consecuencias posteriores.

De esta manera, los porcentajes de participación/abstención electoral nos darán una idea clara de la confianza que los ciudadanos depositan en sus políticos, lo cual les ha de motivar para buscar aquella, poniendo a su vez al servicio de los electores el poder que estos les han otorgado.

Se trata de poner en marcha un proceso de retroalimentación, del que han de salir cada vez más reforzados los principios democráticos de representatividad política y de participación ciudadana.

(Fotografía: Genuino sabor americano, obra del pintor valenciano Antonio de Felipe, de su exposición Graffiti Pop, Madrid, 2015)

#Democracia_Virtual_Ya (Acto II)

20150301_003342
(Fuente: La Sexta)

“La representación espectacular del hombre aglutina toda esta banalidad al concentrar en sí la imagen de un posible papel que desempeñar (la estrella). La condición de estrella del espectáculo es la especialización de la vivencia aparente, objeto de identificación con la vida aparente y sin profundidad que ha de compensar la fragmentación de las especializaciones productivas efectivamente experimentadas. Las estrellas del espectáculo existen como figuras de diversos tipos de estilos de vida y de comprensión de la sociedad, libres para ser desempeñadas en un nivel global“.
Gury Debord, La sociedad del espectáculo, Ed. Pre-Textos.

¿Qué vale más: un voto o un bit (plasmático)? ¿En qué aventaja un escaño a un sillón en el plató?

¿Cómo se desarrolla el fenómeno de la política virtual?: Los medios ofrecen el terreno de juego, las reglas por las que se guía el mismo, más los profesionales que dirigirán y arbitrarán las diferentes jugadas de los distintos jugadores. Éstos, nacidos bajo el signo mediático, utilizarán sus mejores artes para introducirse en la liga de las estrellas, y con el tiempo (cada vez más breve, por cierto) ascender a la cabeza de la división de honor mediática y, por ello, social y política.

Desde esta atalaya privilegiada, ya no puede sorprendernos que el máximo representante de este fenómeno mediático (Pablo, Príncipe de Populandia) llegue a autoproclamarse “Auténtico Líder de la Oposición”, tirando al cubo de la basura los votos obtenidos por el PSOE, y retando al Presidente del Gobierno a medirse con él en la Liga del Juego Virtual, aquélla que se juega en su terreno de jugo preferido: los platós de televisión, desde donde puedes hablar en representación de “la calle” y de “la gente”, sin necesidad de contrastar esa representación en las urnas.

Este estado de cosas, a unos nos puede resultar esperpéntico, a otros un espectáculo ridículo, aunque habrá un porcentaje indeterminado de gente que se lo creerá a pies juntillas. Alguien tildarà a Pablo Iglesias de arrogante, prepotente iluso y egocéntrico. Otro lo considerará como el líder que ha de salvar a España de la crisis (ética y económica), dándole una patada en trasero a la “casta”.

Pero, existe un peligro: después del Big Bang que ha supuesto la implantación de la sociedad de la información, y la posterior expansión de los sistemas cibernéticos y las redes sociales, los agentes interesados en esa expansión (directivos y profesionales de los medios de comunicación, principalmente) pueden, ahora, dirigir sus esfuerzos hacia la consolidación de la citada Plataforma de Política Virtual, y posterior crecimiento ilimitado de la misma. Con ello, puede conseguirse la suplantación de la Política Real, la sustitución de Parlamentos y demás instituciones de representación democrática, por los programas de tertulias en la TV, los videos en Youtube, y los mensajes en Facebook y Twitter. En definitiva, la usurpación del valor del voto depositado con garantías democráticas, por la naturaleza líquida de las encuestas y los índices de audiencia.

Tal vez, los intereses crematísticos de los todopoderosos mass media, nos dirijan hacia un mundo feliz, en el que el ciudadano -considerado como el rey, consentido, de la casa mediática-, cómodamente sentado en su sofá, ve desfilar en la pantalla de TV a unos personajes que juegan a la política, como al mismo tiempo sucede en platós vecinos, otros personajes de dudoso mérito social, exhiben sus entrañas y sus miserias humanas a una audiencia ávida de “pan y circo” y de sangre de ketchup.

Ahora, la nueva hornada de políticos son “jóvenes suficientemente preparados” en las lides catódicas y twitteras, con buena labia -aprendida en masters homologados- y presencia física y, lo que es más importante, con gran ambición de poder. Estos líderes provienen, en su mayoría, de organizaciones de izquierda radical y anti-sistema. Su fuerte alianza con unos medios de comunicación de titularidad capitalista, tentados en debilitar el sistema democrático real, no augura un futuro sociopolítico que cumpla los estándares de democracia plena, y donde “la gente” tiende hacia actitudes infantilistas, por la irresponsabilidad que se le predica (la culpa siempre es de otros) y una falta de compromiso político y social que encuentra su mejor coartada en las deficiencias del sistema existente, fundamentalmente, por la proyección en el presente de unos casos de corrupción que provienen de un pasado en el que pacían plácidamente las vacas gordas, y sagradas.

Esa corrupción político-empresarial que hunde sus raíces, como hemos dicho, en la época de mayor expansión de la burbuja financiero-inmobiliaria, y los defectos de funcionamiento que muestra el actual sistema constitucional para hacer frente a la crisis y dar respuestas a las inquietudes ciudadanas, es la excusa perfecta que han encontrado unos y otros para intentar reventar el sistema.

La prensa en España fue un pilar básico en el advenimiento y consolidación del régimen democrático en nuestro país. Pero, Bob Dylan cantó que “los tiempos están cambiando”, y los medios de comunicación han realizado su adaptación ante la presencia de una nueva realidad virtual, que nos puede dirigir peligrosamente hacia la distopía plasmática de un sistema político virtual en el que los autoproclamados portavoces de “la gente”, bajo la coartada de acabar con una casta que “no nos representa”, intenten hurtar a los ciudadanos el valor de uso del derecho fundamental a elegir a sus representantes políticos, así como obstaculizar su camino hacia una participación activa en la vida social, desde una actitud responsable sobre las consecuencias de sus actos.

Evidentemente, estos trazos dibujan una caricatura de la realidad presente y de las figuras institucionales de un futuro más o menos lejano. Mas, no podemos olvidar que la caricatura -al menos, la buena caricatura- siempre guarda la esencia y el parecido con el sujeto real. Puede que nos sirva para llamar la atención sobre unos fenómenos que están dándose en el presente de nuestra sociedad y que pueden conducirnos hacia un debilitamiento del sistema democrático, de manera que su estado enfermizo lo pueda convertir en desechable, en favor de la antedicha Plataforma de la Política Virtual.

¿Realidad? ¿Caricatura exagerada de la misma?

¿Estamos ante la imparable expansión del Juego de Tronos de la Política Virtual?