Cuatro Cosas que Podemos (y Debemos) Saber sobre la Constitución Española

1.- Franco murió en la cama. Ya sea por la fuerte represión tras la derrota en la Guerra Civil, su inveterada división y/o el conformismo de la mayoría del pueblo español, las fuerzas opositoras a la dictadora no fueron capaces de derrocar el régimen franquista. Por ello, el paso de la dictadura a la democracia se produjo como consecuencia del pacto entre los políticos aperturistas del franquismo y los partidos demócratas opositores, para recorrer una vía pacífica, aunque repleta de obstáculos de todo tipo, que culminó con la entrada en vigor de la Constitución Española en 1978.

Ante el actual reto independentista planteado por las fuerzas catalanistas y de izquierda, que impugna tanto el proceso de la Transición como el texto de la propia Constitución, cabe recordar que en la elaboración del texto constitucional intervinieron dos Padres de la Constitución -de un total de siete- que eran catalanes: Miquel Roca i Junyent, del grupo catalán (posteriormente, CiU) y Jordi Solé Tura (PSUCPC, después PSCPSOE).

2.- La Constitución española  obtuvo el voto muy mayoritario del pueblo español. Como datos curiosos, a continuación se indican los resultados electorales del referéndum para la ratificación de la Constitución en toda España y en las dos nacionalidades más guerrilleras, así como en aquella cuyo himno empieza con la archiconocida estrofa que dice así: “Para ofrendar nuevas glorias a España”… Estos son los porcentajes:

  • Cataluña. Sí: 90,46%. No: 4,61%. Abstención: 32,09% (¿cabe mayor apoyo de un pueblo, identificado con la norma suprema?).
  • Euskadi. Sí: 69,81%. No: 23,53%. Abstención: 55,34% (el PNV optó por la abstención).
  • Comunidad Valenciana. Sí: 88,84%. No: 6,97%. Abstención: 25,86%.
  • Total de España: Sí: 88,54%. No: 7,89%. Abstención: 32,89%.

Tal ha sido la identificación del nacionalismo catalán con el sistema constitucional, que aquel se constituyó como fuerza política determinante para la gobernabilidad del Estado (ya fuera con gobiernos del PSOE o del PP), por lo que obtuvo a cambio privilegios en materia de inversiones, mayor autonomía en materias como educación, tributaria, e incluso la penitenciaria (única autonomía que la tiene atribuida), así como que el establecimiento de los sucesivos sistemas de financiación autonómica siempre se llevara a cabo con el plácet catalanista.

Sin embargo, aprovechando las consecuencias nefastas de la crisis económica sobre las personas físicas (precariedad económica) y las Administraciones Públicas (déficit fiscal y deuda), que coincidía en el tiempo con el destape del régimen corrupto del 3% fundado por Jordi Pujol, se puso en marcha el denominado procés para intentar llevar a cabo la independencia de Cataluña, desbordando los cauces señalados por la Constitución y el Estatut para cualquier enmienda del sistema democrático.

3.- La gente de esa época (por entonces ya había gente) votamos en un mismo lote la Monarquía Parlamentaria, como forma de gobierno; el Estado Social y Democrático de Derecho; la unidad de España y el Estado Autonómico. Con ello, se deseaba encarar un futuro de esperanza y relegar para la Historia la Guerra Civil, la dictadura franquista y la añoranza del sistema democrático de la República. Un régimen democrático, efectivamente, pero plagado de divisiones sociopolíticas, luchas intestinas entre las diferentes fuerzas políticas y de hechos políticos violentos.

4.- Como consecuencia de los ya mencionados efectos nocivos de la crisis económica, las fuerzas populistas nacidas del movimiento de la indignación social y mediática, en coalición con el oportunismo secesionista y sus comprensivos aliados, alzaron la voz sobre la necesidad de llevar a cabo una reforma en profundidad de la Constitución (cuando no enmendarla en su totalidad o, simplemente, ciscarse en ella). Al respecto, se puede constatar:

  • La Constitución española establece los cauces para llevar a cabo su reforma (ya sea esta simple o profunda), los cuales precisan de amplios consensos parlamentarios. Cualquier otra forma de intentar enmendar el texto constitucional ajena al mismo, ha de ser considerada como un ataque a los principios fundamentales de la democracia, pues la Constitución es la obra suprema legal donde se refleja la soberanía de TODO el pueblo español, catalanes y vascos incluídos.
  • En la mayoría de las ocasiones, más que de reformas constitucionales, hace falta poner los recursos necesarios para hacer efectivas las disposiciones que garantizan derechos individuales y colectivos, como por ejemplo:

A) Acceso a una vivienda y a un trabajo dignos

B) Independencia y funcionamiento eficaz del Poder Judicial.

C) Financiación autonómica. (El bochornoso caso de la infrafinanciación de la Comunidad Valenciana se trata más en profundidad en la entrada Ni financiación, ni RTVV, ni ministros: El pueblo valenciano, fuera de la Constitución: http://wp.me/p4n4JW-h9).

D) Descentralización amplia del Estado para evitar duplicidades administrativas y hacer más eficiente el sistema.

E) Solidaridad interterritorial que ponga sobre el tapete autonómico no solo el trasvase de dinero de las Comunidades ricas a las pobres, sino también de recursos físicos tan vitales como el agua, por ejemplo.

[5. Si hay alguien ahí, y que desee profundizar en el debate sobre la reforma constitucional, encontrará una sucinta propuesta en la entrada Se les está pasando el arroz (a #JuntspelSeny, de la Tierra Media): http://wp.me/p5yGMp-3P ].

 

 

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