¡Indigna(d)os!

IMG_4361

Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!
JOSÉ LUIS SAMPEDRO, Prólogo del libro ¡INDIGNAOS! de STÉPHANE HESSEL.

En el principio fue la Indignación. ¿Qué viene después?: ¿La Revolución? ¿La Reflexión? ¿La Nada? Esa indignación que nace de una emoción ante las graves consecuencias de la crisis socio-económica, ¿tendrá su correlato en la capacidad humana para la recopilación de conocimientos y el análisis racional, al objeto de pergeñar alternativas viables (a ser posible, pacíficas) a este statu quo insatisfactorio?
Sampedro sintetiza las intenciones del autor:

¡INDIGNAOS!, repite Hessel a los jóvenes. Les recuerda los logros de la segunda mitad del siglo XX en el terreno de los derechos humanos, la implantación de la Seguridad Social, los avances del estado de bienestar, al tiempo que les señala los actuales retrocesos […] Con un grito les está diciendo: ‘Chicos, cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo; no permitáis que os lo arrebaten’ […] Luchad, para salvar los logros democráticos basados en valores éticos, de justicia y libertad prometidos tras la dolorosa lección de la segunda guerra mundial” (págs. 13-14)

Es decir, se hace un llamamiento a defender los logros democráticos conseguidos por las generaciones anteriores. Pero, ahora y aquí (en España), los vientos de indignación y el molino que recoge sus aspiraciones políticas, han apostado (en principio, luego ya se verá) por arrasar con lo anterior -la Transición y el proceso constituyente que produjo la Constitución española de 1978 y, con él, el régimen de derechos y libertades del que gozamos en la actualidad- para empezar de cero, iniciar una nueva Transición, un nuevo proceso constituyente. Un proceso que algunos parece que amagan con dirigirlo hacia la III República, en cuanto régimen deseado como reposición de la II República, revocada por un dictador que murió en la cama [Vid. la entrada de este blog Abrir el candado de la Transición]. Cabría preguntase si lo que el autor considera logros conseguidos después de la ‘dolorosa lección de la segunda guerra mundial’, ya no sirve para las conquistas democráticas del pueblo español traídas por la Transición y la Constitución de 1978.

Por otra parte, Hessel concreta sus pensamientos y, de nuevo, se dirige a la juventud:

A los jóvenes, les digo: mirad a vuestro alrededor, encontraréis los hechos que justifiquen vuestra indignación -el trato a los inmigrantes, a los sin papeles, a los gitanos-. Encontraréis situaciones concretas que os llevarán a emprender una acción ciudadana fuerte: ¡Buscad y encontraréis! (pág. 35).

Aquí, el autor del panfleto-libro parece recomendar un ejercicio de recarga emocional con una indignación difusa que, con el desempeño detectivesco de buscar ‘situaciones concretas’, rearmarán nuestra voluntad y la orientarán hacia la ejecución de ‘una acción ciudadana fuerte‘. O sea, situaciones concretas, fenómenos aislados, huérfanos de una profundidad en el pensamiento y de una reflexión de una globalidad cada vez más interconectada. Respuestas concretas a esos fenómenos descoordinados. Por ello, las formaciones populistas -que recogen la antorcha ideológica de Hessel- se limitan a elaborar un listado de esas ‘situaciones concretas’ (recortes en sanidad y educación, regulación laboral, desahucios…), para darlas a conocer a la opinión pública -tan receptiva a esos mensajes de indignación- y, así, obtener fácilmente su apoyo mediático y callejero.Todo ello, sin el desgaste en popularidad que supone plantear propuestas razonadas, capaces de acabar con ese estado de cosas tan insatisfactorio o, como mínimo, de paliar sus consecuencias más negativas.

Aún así, Hessel reconoce la complejidad del mundo que nos ha tocado vivir:

… las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. ¿Quién manda?, ¿quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente: Vivimos en una interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables” (pág. 31).

Pese a todo, la clave ideológica y, tal vez, el éxito logrado por ¡INDIGNAOS! reside en el ejercicio de simplificación de los fenómenos socio-económicos, de señalamiento de posibles responsables (siempre ajenos y alejados del pueblo) y, de esta manera, ahorrar cualquier acto de autocrítica a la gente y a cada persona que forma parte de esa gente, respecto de la cual algunos caen, demasiado a menudo, en la tentación de arrogarse su representación, en exclusiva.

Ante tanta complejidad social, ¿puede entenderse mejor el papel de chivo expiatorio otorgado por la ciudadanía a la clase política clásica, convertida por arte de populismo en una casta que ‘no nos representa‘? [Vid. la entrada Chivos expiatorios de la crisis].

(Ilustración: Graffiti en el Parque de Marxalenes, Valencia)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s